Baloncesto | Valencia Basket

El caso Williams eleva la tensión en el Valencia Basket

Dubljevic y Abalde, ayer durante el entrenamiento de la tarde. / Valencia Basket
Dubljevic y Abalde, ayer durante el entrenamiento de la tarde. / Valencia Basket

El pívot se marcha a Dallas a tratar su eterna lesión en la tibia | Dubljevic y Abalde vuelven a los entrenamientos y alivian la situación del equipo de Txus Vidorreta

Juan Carlos Villena
JUAN CARLOS VILLENAValencia

Latavious Williams no se vestirá la camiseta del Valencia Basket en 2017 y la gran duda a día de hoy es si lo hará en algún momento de la temporada. El pívot se marchó ayer a Dallas a iniciar un nuevo tratamiento para tratar de acabar con el dolor en su tibia derecha que le ha impedido debutar como taronja. Sin duda, es la última bala que tiene para cumplir el contrato que firmó con la entidad valenciana puesto que la paciencia se está empezando a agotar con su caso.

El primer diagnóstico con Williams el 30 de agosto fue una fisura por estrés en la tibia, con un periodo estimado de baja de cuatro semanas según apuntó el parte médico del club, y tras las pruebas posteriores, al no mejorar la dolencia, se le comenzó a tratar como una fractura. El jugador ya se marchó a Estados Unidos a mediados de octubre para visitar al doctor que le trató de su grave lesión en la rodilla, y dos días después de su regreso a Valencia, el 26 de octubre, la entidad taronja fichó por tres meses a Damjan Rudez. Toda una declaración de intenciones, puesto que el 26 de enero, cuando venza, es ahora el calendario más factible con el regreso a las pistas de Williams. "Hemos marcado plazos que luego no sabemos si se van a cumplir porque hablamos de una fisura por estrés en la tibia de un saltador, que se está tratando como fractura. Hemos marcado el plazo de mediados de noviembre, esperemos que pueda estar pero nadie nos lo garantiza porque es una lesión muy complicada", apuntó entonces Txus Vidorreta. Los plazos, una vez más, no se cumplieron.

El mes pasado su pierna aún no soportaba las cargas de trabajo en pista y se vio obligado de nuevo a parar. A Williams se le han aplicado varios tratamientos para mitigar ese dolor pero el problema no se ha solucionado. El jugador recibirá en Dallas un tratamiento por parte de un traumatólogo experto en este tipo de patologías y que ya ha tenido bajo su supervisión a jugadores de la NBA o la NFL con el mismo problema, agravado al ser un jugador de una altura y peso elevado y cuyo juego se basa en el físico.

El regreso de Latavius Williams a Valencia está previsto para el 15 de enero de 2018. Una fecha que, evidentemente, marcará la decisión final. El club ha sido consciente del problema desde hace más de un mes con lo que la hoja de ruta seguirá siendo la misma. Su relevo en la plantilla es, a día de hoy, Rudez. El problema es que ni Rudez es Williams ni está aportando lo que se esperaba de él. La baja de larga duración de Latavious, que comenzó con cuatro semanas y que se irá como mínimo a los cuatro meses y medio, ha elevado el grado de tensión en el Valencia Basket. La exigencia esta temporada es máxima con el equipo defendiendo el título de la ACB y sufriendo en la Euroliga con un balance de 3-8 y siete derrotas consecutivas. El fichaje de Williams era clave para el regreso a la Copa de Europa, puesto que debía aportar el músculo del que ha adolecido el conjunto valenciano en muchas de esas derrotas. La recuperación de Dubljevic, que ayer volvió a los entrenamientos junto a Abalde, servirá como bálsamo pero la baja como mínimo hasta mediados de enero del pívot de Starkville ha elevado el malestar en el cuerpo técnico.

Viejas heridas

El 'caso Williams' ha abierto viejas heridas internas, con lo ocurrido con Van Rossom en la retina y la reciente operación de Diot, aunque Txus Vidorreta es consciente desde que aterrizó en la Fonteta que el modelo de club, en bloque, no va a variar. La decisión de la entidad es seguir con la actual pauta de trabajo. El Valencia Basket tiene tan sólo en nómina al doctor Miguel Frasquet como jefe de los servicios médicos. Desde ahí se coordina la derivación de los lesionados a los mejores especialistas de cada ramo, sin escatimar costes. El equipo de fisios y recuperadores, con Pablo Martínez y Jordan Sospedra al frente, es de los más reputados de la ACB.

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