Baloncesto | Valencia Basket

La venganza de la Copa

Van Rossom posa en la Fonteta. / Irene Marsilla
Van Rossom posa en la Fonteta. / Irene Marsilla

El Valencia Basket busca volver a la senda del triunfo frente al Iberostar

Juan Carlos Villena
JUAN CARLOS VILLENAValencia

Si algo está demostrando el Valencia Basket esta temporada es que tiene la piel dura para sobreponerse de los golpes. Otro equipo hubiera tirado la toalla hace tiempo con una plaga de lesiones que ha convertido en un auténtico sudoku la rotación taronja durante los siete meses de competición. El dato objetivo en la Liga Endesa es que el actual campeón de la ACB es tercero en la Jornada 22 pero con una victoria de margen con el séptimo clasificado. Es decir, que tendrá que apretar los dientes hasta el final de la Liga Regular para acceder en buena condición al playoff, donde tendrá en juego el verdadero objetivo de la temporada, que no es otro que la plaza en juego para disputar la próxima Euroliga.

Precisamente fue en la Copa de Europa donde recibió el último mazazo puesto que la derrota en Belgrado dejó muchas dudas defensivas. Eso sí, el factor anímico será mucho peor en el rival, puesto que el Iberostar no podrá defender su título de la Champions League al caer ante el UCAM Murcia, que remontó en La Laguna los cinco puntos de desventaja del partido de ida y se clasificó para los cuartos de final. El conjunto isleño, que lo había apostado todo a la competición europea tras la Copa, está fuera de la zona de playoff en la ACB.

La gran novedad del partido será la vuelta de Van Rossom 51 días después de caer lesionado ante el Khimki y podría tener sus primeros minutos. Vidorreta necesita como el comer que uno de sus bases, se llame como se llame, encuentre pronto sus mejores sensaciones. Quien seguirá siendo baja es San Emeterio por su esguince de tobillo.

El equipo de Katsikaris llega con el sexto peor ataque de la ACB pero con la tercera mejor defensa

La motivación para el Valencia Basket tiene que ser muy fácil. Tan sólo tiene que repasar lo que ocurrió en los cuartos de final de la Copa del Rey, donde el Iberostar le barrió de la pista en Las Palmas. Aquella derrota escoció mucho dentro del club, con lo que no puede permitirse repetir un partido donde la indolencia defensiva terminó con un agujero negro en la pintura. El dominio de los pivots de Katsikaris fue abrumador. Será una nueva prueba para Latavious Williams que, como informó este periódico, necesita dar argumentos de forma inmediata en la pista para no exponerse a un corte. Algo que, por otra parte, sería un papelón muy complicado de explicar.

Los valencianos tienen que seguir haciendo de la Fonteta un fortín en la ACB. En ella está residiendo la clave para aferrarse a la Liga Endesa en una temporada que está siendo un tormento físico. Su 10-1 de balance en casa, el mejor de la competición junto al del Gran Canaria y el Real Madrid, debe ser su seguro de vida para terminar entre los cuatro primeros de la Liga Regular y asegurar la ventaja de campo, al menos, en el primer cruce. El Tenerife, por su parte, es uno de los equipos con un peor balance fuera de casa, donde tan sólo ha sido capaz de ganar tres de los diez partidos que ha disputado. Su histórico en Valencia no puede ser peor ya que acumula seis derrotas consecutivas donde la mínima diferencia que se ha llevado es 16, en la derrota 74-58 del pasado curso.

Al Iberostar de Katsikaris le volverá a interesar, como ocurrió en la Copa, un partido de bajo ritmo. Con el sexto peor ataque de la ACB, su fortaleza aparece en su defensa, la tercera mejor de la competición. Los taronja deben cerrar el rebote defensivo y correr. Para eso, por cierto, se necesitan bases.

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