El Valencia Basket quiere comprar el solar municipal para su nuevo pabellón

El Ayuntamiento pide al club que confirme con la Conselleria de Educación que no necesitará la parcela junto a la Fonteta para un colegio público

PACO MORENO Valencia

Representantes del Valencia Basket acudieron ayer al Ayuntamiento para dar a conocer de manera oficial la propuesta de construir un pabellón cubierto en el solar municipal previsto para la academia Berklee de música, un proyecto descartado de la anterior legislatura. La parcela se sitúa entre la avenida Antonio Ferrandis (bulevar sur) y la calle Ángel Villena, a tiro de piedra de l'Alqueria del Basket. El encuentro sirvió para sentar las bases de un futuro acuerdo al que desean llegar las dos partes, aunque concluyó con sendas peticiones. El club solicitó adquirir la parcela del Consistorio descartando la fórmula de la concesión utilizada para la escuela de baloncesto durante los próximos 50 años, mientras que desde el gobierno municipal señalaron que antes de proseguir las conversaciones, es necesario recabar un informe de la Conselleria de Educación, donde se garantice que no necesitará el solar para un colegio o un instituto.

Así lo indicaron fuentes conocedoras de la reunión, quienes comentaron que el encuentro había sido cordial y útil para sentar las bases de la negociación, que a día de hoy carece de plazos. Eso sí, quedó claro que el Valencia Basket tiene como primera (y única de momento) opción la adquisición de la propiedad municipal a cambio de una permuta de solares o dinero.

Para ello se seguiría una fórmula parecida a la que sirvió para el convenio entre el Ayuntamiento y el Valencia CF, aunque se quieren evitar «errores de bulto» de aquel proceso, según las mismas fuentes. El primero es que, en el caso de alcanzarse un acuerdo, no se aceptaría un rosario de pequeñas propiedades para sumar la cantidad tasada.

Sí se está por la labor de permutar el solar del Consistorio en el bulevar sur con otra propiedad de empaque, algo que sea fácilmente identificable por los vecinos de Valencia, de tal manera que justifique la permuta. Hay que tener en cuenta que el Consistorio perdería un solar de servicio público educativo en favor de recalificarlo como deportivo privado. Todas las posibilidades están sobre la mesa.

Pero antes de eso habrá que cumplir otros pasos. Si el informe de la Conselleria de Educación es positivo, algo que debe tramitar el club en solitario, la siguiente estación del proceso será hablar de la movilidad, es decir, cómo quiere el club que lleguen y se vayan los 13.000 espectadores previstos en el pabellón cubierto, que otras fuentes elevan hasta 15.000 plazas.

Debajo de una instalación de este tipo no se puede construir un aparcamiento subterráneo porque lo prohíbe la normativa de seguridad. En el resto de la parcela sí, aunque está por ver las obligaciones que marcan la legislación con el aforo citado. Dado que la voluntad declarada del club en la reunión es que el pabellón funcione como un recinto multiusos (un Arena, en la jerga deportiva), el tratamiento que se quiere dar al asunto es de una iniciativa lucrativa y comercial.

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Eso sí, con todas las facilidades del mundo, como expresó recientemente el alcalde Joan Ribó. Buena muestra de ello es que a la reunión de ayer acudieron entre otros el concejal de Desarrollo Urbano, Vicent Sarrià, la de Deportes, Maite Girau, y la de Gestión del Patrimonio, María Oliver.

La parte de planeamiento urbanístico es relativamente sencilla de acoplar a las necesidades del Valencia Basket, una vez que el club tenga en su poder el informe favorable de la Conselleria de Educación. Otra cosa bien distinta es el encaje de la permuta de tal manera que salve las expectativas del Consistorio.

En la memoria de todos está el estadio inacabado del Valencia y un convenio cuestionado por no favorecer demasiado los intereses públicos de la ciudad. Las mismas fuentes se mostraron convencidas de que la situación ahora es radicalmente distinta, al contar el club con el respaldo financiero del empresario Juan Roig. Aún así, se quiere ir con pies de plomo en una iniciativa donde el Ayuntamiento dejará de tener el control prácticamente desde el momento en que acepte la permuta.

En la reunión se vieron volúmenes del pabellón en la parcela de 20.000 metros cuadrados. El Valencia Basket se encargaría del proyecto, la obra y la gestión del recinto, tanto para eventos deportivos como musicales gracias a un edificio multiusos todavía por definir. Un pabellón que esperan los vecinos desde hace años y que tiene como antecedentes el intento del club para construirlo en la avenida de los Naranjos, junto a la avenida Cataluña, o las propuestas de algunas empresas aspirantes al nuevo estadio del Valencia, quienes plantearon un recinto en Campanar de aforo similar.

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