Baskonia - Valencia Basket: Un golpe en el tablero europeo (63-80)

Sam Van Rossom en una jugada durante el Baskonia-Valencia Basket./EFE
Sam Van Rossom en una jugada durante el Baskonia-Valencia Basket. / EFE

El Valencia Basket consigue en Vitoria un triunfo de prestigio apelando a la defensa y a su juego de equipo

Juan Carlos Villena
JUAN CARLOS VILLENAValencia

Si algo demostró la pasada temporada el Valencia Basket es que es el equipo que nunca se rinde, que nunca baja los brazos, y al que no hay que darle por perdido en ningún momento y prácticamente bajo ninguna circunstancia. Llegó el conjunto taronja a Vitoria con cuatro lesionados y con uno de ellos, Antoine Diot, para visitar una clínica, durante el partido tuvo dos sustos (uno con Green que se luxó el dedo meñique de su mano derecha y otro con Doornekamp con un fuerte golpe en la cadera) y salió con una victoria de prestigio. Inapelable. De las que suponen un golpe en el tablero de la Euroliga. Con el actual formato de la competición, ganar partidos fuera de casa es fundamental. Si son en pistas calientes, valen doble. El de ayer fue el primer triunfo de los valencianos en el Buesa Arena en la máxima competición continental y llegó en el mejor momento.

La frase más repetida en la previa del encuentro fue que, ante las bajas, el resto de jugadores debía dar un paso al frente. Alberto Abalde lo cogió al vuelo. El gallego disputó ayer su mejor partido con su nueva camiseta. Más allá de sus números, 13 puntos y 15 de valoración, el alero apareció en los momentos más calientes. La palabra equipo, esa tan manida tantas veces, es la clave de toda esta historia. El Valencia Basket funciona como un bloque y sigue demostrando que no le importa que le falten tres o cuatro ladrillos. Lo explicó de forma muy gráfica Txus Vidorreta tras el encuentro: «Cuando llegué a la ACB aprendí mucho de Dusko Ivanovic. Cuando tienes bajas en una plantilla pero tienes claras las ideas puedes seguir ganando. Damos importancia a los jugadores que tenemos más que a los que no están. Estamos demostrando confianza en nuestro juego y nuestra defensa cada vez está mejor. Con esta calidad defensiva podremos competir en cada partido».

El técnico destacó el trabajo del doctor Frasquet y del fisio Jordan Sospedra, que lograron poner en su sitio el dedo de Green, aunque la noticia de la noche llegó unos minutos después en esa misma sala de prensa. Pablo Prigioni se sentó en la silla y presentó su dimisión: «No voy a continuar dentro del equipo. Pido disculpas a la afición y a toda la organización». En ese instante, no lo sabía ni su presidente Querejeta. Curiosamente, pese a ganar pocos partidos en el Buesa Arena, es el segundo entrenador que se ‘lleva por delante’ el Valencia Basket, puesto que también una derrota contra el entonces Pamesa de Casas fue el final de Pedro Martínez en el TAU.

El conjunto taronja barrió a su rival en el primer cuarto. La valoración, 2-45, fue el mejor indicativo de que sobre la pista tan sólo se vio hasta ese instante el equipo que vestía ayer de gris claro. La defensa del Valencia Basket, con Doornekamp al tres tras la lesión de Sastre, se le atragantó al Baskonia y la rotación en ataque fue un auténtico tsunami para los de Prigioni. Green cogió el primer relevo con siete puntos seguidos, le siguió Dubljevic con otros siete (desde la semifinal de la Liga Endesa tiene desesperado a Diop) y finalizó Pleiss dando el relevo al montenegrino. Una apisonadora ofensiva.

La lesión de Green no descentró a los valencianos, aunque es cierto que los primeros minutos con él fueron de angustia. La imagen más clara fue la de Dubljevic, que nada más marcharse al banquillo tras la entrada de Pleiss fue a interesarse por su compañero. Green, que ya estaba más calmado, le hizo un gesto afirmativo con su mano izquierda. La que tenía sana. El primer cuarto perfecto se cerró con una canasta de Pleiss, que puso el 13-28 en el electrónico para desespero de la afición vasca... que comenzó a entonar música de viento por el pobre espectáculo que estaban viendo sobre la pista.

Sin levantar el acelerador

La cadencia ganadora siguió al inicio del segundo cuarto, hasta llegar a una máxima renta de 18 tras un triple de Rafa Martínez (15-33). Vidorreta, zorro viejo, pedía calma y cabeza desde la banda. Tras lo ocurrido en Murcia, donde el conjunto de Ibon Navarro llegó a levantar una renta de 21, no había que dar por muerto a un equipo como el Baskonia con más de dos cuartos y medio por disputarse. El técnico vasco paró el partido a las primeras de cambio, cuando los vitorianos recortaron cuatro puntos la renta con dos canastas seguidas (19-33).

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Shengelia continuó con su romance con el aro en el inicio del tercer cuarto, estirando el parcial para los vascos hasta un 31-17, desde la máxima renta de 18 para los taronja (46-50). Pero apareció Abalde. Dos triples del gallego fueron oxígeno puro para los de Vidorreta, que celebró con fuerza los dos puñales del alero gallego que pusieron de nuevo al Valencia Basket con una renta suficiente para afrontar el último cuarto (54-67).

La irrupción de Granger le dio más oxígeno al equipo de Prigioni pero Abalde volvió a enfriar el ambiente con un triple (26-40). Fueron los momentos de más sufrimiento del Valencia Basket en el primer tiempo, aunque la mejor noticia fue la vuelta de Green a pista con el dedo meñique vendado. Un triple de Timma volvió a meter al Baskonia en el partido (31-43) y los últimos minutos del segundo cuarto se le atragantaron a los taronja con la tercera falta de Pleiss y la última canasta de Shengelia, el hombre más incisivo de la rotación vitoriana. Más que el 39-50 al descanso, el dato que certificó que el partido se estaba igualando fue la valoración en ese segundo parcial, que fue de 35-22.

El partido ya había acabado en ese instante, puesto que el Baskonia no logró anotar en los primeros minutos del parcial definitivo y llegó un 0-5 inicial de Valencia Basket (54-72). La renta fue subiendo y llegó a un máximo de 21 (56-77). En ese instante Vidorreta seguía pidiendo intensidad en la pista pensando en el average, que puede ser muy importante frente al Baskonia al final de la Euroliga. Todos los detalles cuentan en esta fase. El gesto de Shengelia a Prigioni tras cambiarle, que no tenía mucha fuerza en ese momento, fue el epitafio para el técnico argentino. Se lo llevó por delante un equipo que juega en equipo, que no deja nunca de pelear. Así de simple

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