«El Valencia Basket cogerá el testigo del Dorna y el Ros Casares, no tengo duda»

Ana Belén Álvaro posa en las instalaciones de L'Alqueria del Basket. / j. bermejo
Ana Belén Álvaro posa en las instalaciones de L'Alqueria del Basket. / j. bermejo

La que fuera base del histórico equipo de Godella compara la actual apuesta de Juan Roig con la que hizo en su día José Ramón Guimaraens Ana Belén Álvaro Exjugadora de baloncesto

JUAN CARLOS VILLENA VALENCIA.

Ana Belén Álvaro (Cuenca, 1969), fue la directora de juego del histórico Dorna Godella que conquistó dos Copas de Europa, seis Ligas y cuatro Copas de la Reina a principios de los 90. La manchega, que actualmente coordina el departamento de actividades extraescolares del Caxton College, participa en el equipo que coordina el torneo Over40Basket, que se está disputando este fin de semana en L'Alqueria. Defensora de la pureza del baloncesto de Miki Vukovic, vaticina muchos éxitos al proyecto femenino del Valencia Basket.

-¿Aún le paran por la calle recordando las gestas del Dorna?

-Aún hay niños que me piden hacerse una foto porque su padre le ha hablado de aquel equipo o gente que te recuerda la final de la Copa de Europa de Llíria. Ahora estoy muy contenta, más allá del gran presente del primer equipo, de que el Valencia Basket acogiera a todos los equipos de cantera del Ros. Sabía que lo iban a hacer bien e iban a impulsar el baloncesto. Sé cómo están trabajando, a ver si hay suerte y tenemos pronto al equipo en la Liga Femenina.

-¿El Valencia Basket va a coger el testigo del Dorna y el Ros Casares?

-No tengo duda de ello porque son ideas muy parecidas, tanto la de José Ramón Guimaraens en su momento con el Dorna, después la del Ros Casares y ahora el Valencia Basket con Juan Roig. Son personas que han apostado por el baloncesto y hace todo lo posible para que crezca. Estoy convencida de que Valencia va a tener otra vez su equipo de Liga Femenina igual o mejor que cuando nosotras estábamos jugando.

-¿Cuál de las dos desapariciones le dolió más?

-Con el Ros Casares no tuve mucha relación porque cuando nació estaba jugando en Francia pero fue muy triste que desapareciera el baloncesto femenino en Valencia. Lo que marcó fue que el Dorna se marchara de Godella, eso me dolió más.

-¿Es un utopía pensar que en un futuro dejaremos de poner la etiqueta de femenino al hablar del Valencia Basket?

-Creo que no es utopía y va a ser más fácil de lo que parece. Es cierto que el Valencia Basket históricamente ha sido un club de baloncesto masculino pero creo que el enfoque que han tomado es el de la igualdad en la metodología de trabajo. Es la idea que tienen y les aplaudo por ello. Está claro que es el Valencia Basket femenino porque esa es su competición pero no están diferenciando por el género. Llegará un momento en que este mensaje calará. Se hablará de masculino y femenino porque son dos competiciones distintas, nada más.

-En el nacimiento de L'Alqueria uno de los mandamientos es no distinguir la formación de chicos y chicas. Algo, no nos engañemos, que en su época no ocurría.

-Es verdad. Cuando jugaba, incluso en la selecciones españolas, la diferencia existía. No vamos a decir que no porque era así. Ahora que vivo el proyecto, aunque no esté dentro sí que se como funciona porque tengo muchos amigos entrenadores en el Valencia Basket, puedo decir que el enfoque es totalmente paritario.

-¿Miki Vukovic fue algo más que un maestro para ustedes?

-¿Qué voy a decir de Miki? Ha sido uno de los mejores entrenadores que he tenido en mi carrera deportiva y no sólo a nivel de entrenador, donde ha demostrado siempre lo que ha sido con sus títulos, sino a nivel personal. Los que hemos estado con él sabemos que su persona está a esa altura. Le quiero mucho y siempre que puedo voy a verlo. Tengo relación con sus hijos, todo lo que diga de él se queda corto.

-¿Fue un precursor de la igualdad?

-Cuando entrenaba al Valencia Basket iba a verle y me hacía gracia que les dijera las mismas frases que a nosotras, tenía la misma relación. Nos trataba igual. Él sólo pensaba en el baloncesto, no diferenciaba entre hombres y mujeres. Cuando un jugador tiene delante a un profesional así lo único que tiene que hacer es aprender. Su filosofía de trabajo era la misma y por eso hizo campeón al Dorna y al Pamesa.

-¿Se ha perdido esa escuela?

-No voy a decir que se ha perdido pero la actual está muy lejos de todo aquello. Ahora los veo sin tanto control con todo lo relacionado con el baloncesto. Una de las cualidades que tenía Miki Vukovic, o los técnicos de aquella escuela, es que no sólo manejaba el baloncesto dentro de la pista sino que también se preocupaba por el jugador fuera de ella. Por sus problemas y sus familias, pero no de boquilla sino de verdad. Nos ayudaba en todo lo que podía, se preocupaba por nosotros y psicológicamente sabía llevar al jugador al límite. Hacía mucho trabajo en la trastienda y ahora no hay tanta relación entre los jugadores y los entrenadores. Es un época distinta.

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