Un templo para despegar

Tibor Pleiss al bajar del avión en Kaunas. / juan carlos villena
Tibor Pleiss al bajar del avión en Kaunas. / juan carlos villena

El Valencia Basket busca en Kaunas repetir la machada de la Euroliga de 2011

JUAN CARLOS VILLENA

Hay un dicho popular en Lituania que dice que la religión dominante en Kaunas es el Zalgiris. Un buen punto de partida para jugar un partido de baloncesto. El Valencia Basket quiere seguir con su sueño de Euroliga, alimentado por las tres victorias en los últimos cuatro partidos, en la cuna de Jasikevicius. Sobre los hombros de Saras, idolatrado en la ciudad, descansa la fortaleza de un equipo que se ha ganado por méritos propios el calificativo de revelación en el torneo, con un balance de 11-7 y defensor de la sexta plaza ante presupuestos que le doblan. La fortaleza del conjunto verde es el Zalgirio Arena, un imponente recinto donde han hincado la rodilla seis de los ocho visitantes esta temporada (incluyendo ilustres como Olympiacos y Panathinaikos) y donde tan sólo dos equipos españoles, Real Madrid y Baskonia, se han llevado el triunfo. Desde esa última derrota, frente al conjunto vasco, el orgullo de Kaunas ha enlazado cinco victorias consecutivas.

El vestuario taronja sabe que para seguir alimentando la esperanza de la remontada tienen que seguir sumando machadas, como lo fueron tumbar al Panathinaikos y al Barcelona con media docena de bajas o remontar 17 puntos en el Carpena. Los valencianos, que aterrizaron ayer sobre una ciudad bajo cero, presentan un mejor balance en los últimos cuatro partidos (3-1) que su rival (2-2). El Zalgiris ha sido el último equipo en caer en el embrujo del Brose Arena, perdiendo el martes en Alemania por 93-86 con un 56-42 en la segunda parte.

El precedente de la primera vuelta entre ambos equipos está tan reciente, 63-71 en la Fonteta el 21 de diciembre, que Vidorreta y Jasikevicius son conscientes de que tendrán que variar la hoja de ruta si no quieren ser presa del 'scouting'. Si Erick Green, que ayer se probó de forma suave en el entrenamiento, puede ayudar con algunos minutos, aunque la idea sigue siendo no forzarle, el Valencia Basket tendrá la misma rotación que aquella noche. El Zalgiris se llevó el triunfo gracias a la defensa presionante sobre Van Rossom, el único base. El belga tuvo hasta cuatro defensores durante el partido y, en algunos minutos, sufrió la pegajosa presencia de los 201 centímetros de Toupale, que le sacó la segunda falta a los dos minutos de partido tras un 'flopeo' de libro. El trabajo de los cuatros sobre Jankunas, una pesadilla aquella noche, también será clave.

Repetir el nivel de dureza, mental y física, exhibida ante el Barcelona será decisivo para tener opciones en Kaunas. La lucha bajo los tableros fue un gran termómetro, donde los 46 rebotes capturados por los valencianos suponen un nuevo tope del club en un partido de Euroliga. La sangre fría en los tiros libres fue otro sello a repetir. El 21 de 21 es la cuarta mejor serie sin fallo en un partido de Euroliga, igualando lo conseguido por el Armani en 2015 y el Maccabi el pasado año.

El Valencia Basket añadirá un nuevo recinto a su hemeroteca, puesto que sus dos triunfos pretéritos en Kaunas los consiguió en el legendario Darius and Girenas Sport Center. Rafa Martínez, que está algo sobrecargado pero jugará, es el único superviviente de la victoria valenciana en 2011 por 74-80, que abrió la puerta del playoff. Una buena metáfora para seguir soñando.

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