MARÍA PINA JUGADORA DE BALONCESTO

«Sólo con el nombre del Valencia Basket no se gana»

María Pina, en las instalaciones de L'Alqueria del Basket. / VBC
María Pina, en las instalaciones de L'Alqueria del Basket. / VBC

La deportista salió de Benetússer con 14 años y jugará por primera vez en su carrera en un equipo valenciano

Juan Carlos Villena
JUAN CARLOS VILLENAValencia

Cuando María Pina (Valencia, 1987) salió de Benetússer con 14 años rumbo a la residencia Blume de Barcelona, la sede del Siglo XXI, seguro que no podía ni imaginar que pasada la treintena, y con una larga carrera con una Liga Femenina y dos Copas de la Reina en la mochila, le llegara la oportunidad de defender la camiseta del equipo de su tierra. Lo va a hacer con el nombre del Valencia Basket, algo impensable en aquel 1991.

-Con usted lo de la vuelta a casa no es un tópico, es una realidad.

-Sí, es una realidad. Jugaba en categorías inferiores en el Don Bosco antes de irme al Siglo XXI y desde entonces no he pisado Valencia para nada. Es algo que hace estar expectante porque no sé como trabaja el club. Todo el mundo me hablaba muy bien y ahora que estoy aquí estoy abrumada con el trato y la estructura del club. Se nota la ilusión que le han puesto al proyecto.

-¿Llegó a pensar que nunca jugaría en un equipo profesional de Valencia?

-Sí, claro que lo pensé. Es algo que veía muy lejos. Cuando valoré la idea de fichar por el Valencia Basket tenía como un vacío porque no es sólo jugar es volver a vivir en casa, estar con mi familia. Mi hermano me dice que se le va a hacer raro no viajar para verme, que ahora tendrán que ir a algún partido fuera de casa. Es un cambio grande pero era el momento ideal en mi vida para tenerlo.

-¿Era complicado en la era del Ros que las valencianas tuvieran un hueco en el primer equipo?

-No he jugado nunca en el Ros Casares. Me fui a Barcelona porque me dieron una beca de deportes con 14 años. Hasta entonces jugaba en Benetússer y no necesitaba nada más. Luego jugué un año en el Don Bosco y me fui. Recuerdo que había interés del Ros Casares pero mi familia priorizó el ocio al cambio a un club tan fuera de nuestro alcance. Aquí en Valencia era nuestro máximo rival y cuando jugabas contra el Ros rezabas. Lo recuerdo como un club muy grande pero cuando me fui a la Blume perdí un poco el rastro.

-Fue una pena que Valencia perdiera ese referente.

-Sí porque había mucha afición que venía a la Fonteta a ver los partidos. Aquel equipo fue un referente para el baloncesto femenino, con los fichajes que hacían y la estructura que arrastraban. Su adió fue un shock para todo el mundo, cuando estaban tan arriba. Poco a poco se han ido cambiando las cosas y estoy contenta de que por fin exista un proyecto como el del Valencia Basket.

-¿El Valencia Basket tiene que ser un espejo para las jugadoras de L'Alqueria?

-El mensaje que tenemos que dar es que sólo con el nombre del Valencia Basket no se gana, tenemos que sudar y competir en cada partido. En lo único que creo es en el trabajo y tenemos que ir consiguiendo estar a la altura de la estructura que tiene el club.

-Todas las jugadoras hablan más de trabajo que de objetivos. Suena a lógico en un debutante en la Liga Femenina.

-Claro, nosotras nos tenemos que dedicar a entrenar y trabajar porque no tenemos que preocuparnos de nada más. Hay muchas personas en el club trabajando y tenemos que dar un paso al frente.

-¿Con el cambio de formato la Copa de la Reina es un objetivo?

-Esa presión al estar en un club grande como el Valencia Basket es lógica y normal. Al final si tenemos alguna racha de partidos perdidos el público tiene derecho a apretar. Los objetivos deportivos los tendremos que ir viendo a lo largo de la temporada. No me atrevo en mayo a decir que tenemos que estar en ningún sitio porque igual me quedo corta o me paso.

-Jugó el Mundial de 2006 con España en Brasil. ¿Ha notado evolución en la presencia mediática del baloncesto femenino?

-Sí, mucho. No sólo en el baloncesto español sino en general. Ahora hay más medios implicados y los pabellones están más llenos.

-¿En algún momento llegaremos a hablar de baloncesto sin poner la etiqueta de femenino en clubes como Valencia Basket con equipos de hombres y mujeres?

-Igual es algo que cuesta un poco de tiempo en Valencia, hasta que la gente asimile que estamos aquí y vamos a jugar en la máxima categoría, como hacen los chicos en la ACB. Lo que está claro es que el basket masculino y femenino tiene una diferencia física pero nos dedicamos a lo mismo. Entrenamos muchísimo, se nos exige igual y dejamos nuestros trabajos por tener exclusividad en el deporte. Espero que con el tiempo se vaya igualando todavía más.

-¿La crisis económica hizo peligrar el concepto profesional en el baloncesto femenino?

-Claro que fue un peligro. Me siento muy afortunada porque no me han faltado sitios donde jugar. Ahora la Liga es muy amplia y hay equipos con presupuestos que pueden pagar a jugadoras importantes. Se notó la crisis, yo me tuve que ir a Francia por problemas económicos. El baloncesto es mi trabajo y como profesional necesito tener una ficha para ganarme la vida.

-¿Tuvo compañeras que dejaran de jugar por ese motivo?

-Dejar de jugar no pero buscarse otro equipo sí. Recuerdo en la etapa de Conquero, cuando llegaron esos problemas yo me fui a Francia y otras compañeras a Salamanca o Zaragoza. Puedes soportar situaciones un cierto tiempo pero he dejado mucho en mi vida como para ir a un equipo y no sea profesional, como lo soy yo.

LAS CLAVES

Vuelta a casa. «Mi hermano me dice que se le va a hacer raro no viajar para verme, es un cambio grande en mi vida».

Desaparición del Ros Casares. «Aquel equipo fue un referente para ekl baloncesto femenino, su adiós fue un shock».

Igualdad en el baloncesto. «El basket masculino y el femenino tienen diferencia física pero nos dedicamos a lo mismo, se nos exige».

Profesionalismo. «He dejado mucho en mi vida para ir a un equipo y que no sea profesional como soy yo».

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