Final de la Supercopa | Gran Canaria - Valencia Basket: Baño de gloria de supercampeón (63-69)

. / EFE

San Emeterio lidera la remontada con un tercer cuarto sublime donde acaba lesionado y Erick Green consigue su primer trofeo de MVP en España

Juan Carlos Villena
JUAN CARLOS VILLENAValencia

El Valencia Basket se ha convertido en el equipo que nunca deja de luchar, que nunca deja de creer... y que nunca deja de ganar. Si algo ha demostrado el conjunto taronja es que nunca hay que darles por muertos antes de tiempo. Cuando parecía que el Gran Canaria ponía el cava a enfriar para celebrar la Supercopa una reacción fulgurante comandada por San Emeterio, 14 puntos en el tercer cuarto aunque se marchó lesionado, llevó a los valencianos a remontar el encuentro y entrar en los minutos finales con el mando del partido. Una canasta final de Green (63-66) y un mate de Sastre, para conectar la línea temporal con el título de la ACB ante el Real Madrid, desató la locura, sellando el único trofeo nacional que le faltaba al club en el zurrón. Dubljevic comandó la celebración nada más escucharse la bocina final, mientras Diot y Vives dieron cuenta de las redes de la canasta. El sexto título de la historia del club también fue especial para Txus Vidorreta, que debuta al mando de la nave con su primer título español, y para Pedro Llompart.

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Los focos no le alumbrarán hoy pero el veterano base consiguió ayer el primer título de su carrera, cuando en verano estaba sin equipo. Un premio para un jugador que nunca dejó de creer y que derramó ayer alguna lágrima.Si hay un símbolo del crecimiento del Valencia Basket como entidad es Rafa Martínez. El capitán ya tiene cuatro títulos en su zurrón y el de ayer lo quiso celebrar de la forma más especial. El catalán buscó a su hija Paula en la grada y posó con ella sentado en la tarima de campeones. El tiempo pasa y la sonrisa del veterano escolta, que cumple su décima temporada de taronja, es la de un deportista que no quiere parar su cuenta de títulos. «¡No va a ser el último!», gritaba a su lado el director general, Paco Raga.

63 Herbalife Gran Canaria

Herbalife Gran Canaria (13+19+14+17): Mekel (4), Báez (6), Pasecniks (2), DJ Seeley (-) y McKissic (5), equipo inicial, Fischer (3), Aguilar (9), Rabaseda (-), Paulí (10), Balvin (6), Oliver (5) y Eriksson (13). Entrenador Luis Casimiro.

69 Valencia Basket

Valencia Basket (13+10+25+21): Green (13), Vives (5), Sastre (4), Thomas (-) y Pleiss (6), cinco inicial, Diot (7), Dubljevic (16), San Emeterio (18), Doornekamp (-) y Martínez (-). Entrenador: Txus Vidorreta.

árbitros
Emilio Pérez Pizarro, Carlos Peruga y Carlos Cortés. Sin eliminados.
incidencias
9.478 espectadores acudieron hoy al Gran Canaria Arena para seguir esta final de la Supercopa Endesa de baloncesto. Erick Green fue elegido MVP de la competición.

La fiesta se trasladó al vestuario, con ducha para el técnico, como colofón a un 2017 para recordar; cuatro finales de cuatro posibles y dos títulos.«Conmigo de capitán, no se podía perder», bromeaba a pocos metros Bojan Dubljevic. El montenegrino, que renovó su contrato de taronja convencido de que el Valencia Basket es «el mejor equipo del mundo», disfrutó como un niño de diez años sobre la pista. Las dedicatorias para el lesionado San Emeterio, el temor es que tenga una pequeña rotura aunque tendrá que esperar a las pruebas al regreso a casa, y el trofeo de MVP, merecido, para Erick Green completaron la fiesta sobre las tablas. El ‘killer’ demostró su etiqueta en Gran Canaria.Si el Valencia Basket conquistó ayer la Supercopa es porque supo templar los nervios cuando el aro se cerró a sus ataques. Confiando en la defensa, el santo grial del equipo en las últimas temporadas, consiguió un giro radical al partido en el momento clave. Del 35-23 al inicio del tercer cuarto se pasó, once minutos después, al 46-52 tras una canasta de Green. En ese parcial de 11-29 San Emeterio ya se había dejado la pierna en el esfuerzo, tras un quiebro a Rabaseda para anotar su última canasta. Otro de los símbolos de la entrega de los taronja, puesto que pese a llegar a la final tocado no pidió el cambio hasta sentir el latigazo.

El conjunto valenciano viajó a Las Palmas con el objetivo de ganar el título, como es obvio, pero con uno más importante que era generar la química en un equipo que llevaba tan sólo tres días entrenando junto. Algo que le da más mérito al título, puesto que la imagen sobre la pista y los gestos entre los nuevos fichajes y los jugadores que continúan de la pasada temporada es, a largo plazo, más importante que el título de la Supercopa. Con una temporada apasionante por delante, con la Euroliga de treinta partidos en la fase regular como gran reto, el Valencia Basket afronta la semana de trabajo antes del inicio de la ACB con el depósito de confianza lleno.El título se le puso cuesta arriba a los valencianos en la primera parte, donde la defensa grancanaria cerró la producción de Erick Green, que nunca encontró el ritmo en ataque durante el primer tiempo, a diferencia de lo ocurrido en la semifinal frente al Unicaja. El mal menor, en el primer cuarto, es que el conjunto amarillo tampoco estuvo acertado en los primeros diez minutos, con el 13-13 como mejor símbolo. El problema para el Valencia Basket es que ese atasco ofensivo continuó hasta el descanso, al que llegó con un 1 de 14 en triples. El Gran Canaria elevó la máxima renta a los quince puntos (32-17 tras triple de Eriksson). Cuatro puntos consecutivos de Green permitieron, al menos, dejar el marcador abierto para la segunda parte. El 32-23 no dejaba, ni mucho menos, el título resuelto para el conjunto local. San Emeterio marcó el camino en el tercer cuarto. El Valencia Basket ya es ‘supercampeón’ y lo celebrará en la Fonteta el 4 de octubre ante el Obradoiro, con otra izada de bandera.

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