Las salidas de Sikma y Oriola complican la idea inicial de una plantilla de catorce

Oriola lucha con Diagne en la Fonteta. / manuel molines

El Barça paga el millón de la cláusula del pívot y el de Tàrrega se despide de la afición: «Nunca podré olvidar cada soplo de energía que nos disteis»

JUAN CARLOS VILLENA

valencia. El FC Barcelona ingresó ayer por la tarde en la cuenta del Valencia Basket el millón de euros, más impuestos, de la cláusula de rescisión de Pierre Oriola y minutos después hizo oficial el fichaje del pívot de Tàrrega para las cuatro próximas temporadas. La transacción es la tercera más alta en la historia del club valenciano en sus treinta años de existencia, sólo superada por los dos millones que precisamente el Barça abonó por Víctor Claver el pasado verano y el millón y medio que pagó el Efes Pilsen en 2011 por la libertad de Dusko Savanovic. En otro tipo de clubes ese dinero sería una inyección económica vital pero en el caso del Valencia Basket no tiene ningún efecto presupuestario. El problema deportivo, con la excepción de Claver puesto que no pertenecía a la plantilla taronja cuando se realizó, es mayor que el económico. El millón de Oriola, como ocurrió con Savanovic, no incrementará el presupuesto de la próxima temporada sino que se integrará en él.

Cuando el Valencia Basket diseñó un dibujo de plantilla con catorce jugadores no contaba con las salidas de Sikma y Oriola, sino con esos dos puntales con un sueldo asumible. La idea inicial era no contar con Kravtsov y centrar toda la inversión en el juego interior entre su sustituto, la mejora de contrato de Dubljevic y el fichaje de Doornekamp. Las salidas de Oriola y Sikma han trastocado ligeramente esos planes trazados en junio.

El director general del club, Paco Raga, anunció en la presentación de la campaña de abonos que el incremento del presupuesto en la vuelta de Euroliga sería de hasta un 15%. Es decir, dos millones de euros que sitúan ese límite de gasto en los 15 millones. Ahí entra el pago recibido por Oriola, no sube la cifra a 16. Descontando el esfuerzo económico, muy importante, para retener a Dubljevic y Diot, la dirección deportiva se centrará en cubrir de forma prioritaria las bajas del pívot de Tàrrega y de Kravtsov.

El nuevo horizonte se ha rediseñado entre doce y trece jugadores, dependiendo de la respuesta de Sato. El africano tiene encima de la mesa una oferta de renovación que no trastoca los planes, puesto que no tiene aumento salarial. Si el alero la acepta, algo que según pudo confirmar esta redacción en el entorno del jugador es el final más probable, se abre el escenario de los trece jugadores. La última pieza sería un 'combo', tal y como ha ido informando este periódico, que ayude tanto en el uno como en el dos.

La operación en suspenso es la que cubriría el hueco de Sikma, puesto que la posición está cubierta con Thomas y Doornekamp. El balance de la caja cuando el Valencia Basket realice las tres incorporaciones prioritarias determinará si se puede retomar esa idea inicial. El lema de la Cultura del Esfuerzo también se aplica en los despachos de la Fonteta.

Oriola se despidió de la afición en una emotiva carta: «Nunca podré olvidar este fantástico año de taronja y cada soplo de energía que nos disteis en los peores momentos. La Liga fue gracias a la Fonteta y todos hicimos historia. Me llevo todo lo bueno y malo aprendido sobre esta pista y ahora he decidido dar paso a un nuevo reto, tanto personal como deportivamente. Quiero dar las gracias a todos los estamentos del club, técnicos y compañeros por el apoyo recibido este año. Pero, por supuesto, a esta afición por hacerme las cosas más fáciles». Si el Eurobasket no lo impide, se enfrentará a los taronja el 9 de septiembre.

En el corazón de la Fonteta se vivió ayer con naturalidad el pago de la cláusula por parte del Barça, puesto que el club ya había asumido esa marcha. La botella se sigue viendo medio llena, ya que si Sato acepta el año de renovación que le han ofrecido seguirán ocho de los diez jugadores que conquistaron la ACB al Real Madrid. Un 80% no puede ser sinónimo de otra cosa que de continuidad. El Valencia Basket asume que la evolución del mercado irá marcando la llegada de los fichajes. Augustine es un ejemplo. Su perfil gusta, el jugador estaría encantado de volver pero su caché a día de hoy sigue siendo más elevado que la pretensión inicial de la entidad de la Fonteta. Es un nombre a seguir muy de cerca en los próximos días. En el otro extremo se ha situado Justin Hamilton. El emergente mercado chino, un competidor que está haciendo estragos a los equipos de Euroliga este verano, le ha puesto una oferta mareante al de Newport en el caso de que ninguna franquicia NBA asuma su contrato heredado de los Nets. Hasta que no terminen las ligas de verano no se acelerará el mercado, es ahí donde el Valencia Basket estará atento.

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