Un problema de base

Van Rossom encara a Thompson en Estambul. / EFE/ ERDEM SAHIN
Van Rossom encara a Thompson en Estambul. / EFE/ ERDEM SAHIN

El Valencia Basket afronta una nueva semana de tres partidos con sus dos directores de juego superando sendos esguinces de tobillo | Si Diot es sometido a la artroscopia estará otro mes de baja mientras Vives y Van Rossom están jugando al límite físico

JUAN CARLOS VILLENAVALENCIA.

El gran arranque de temporada del Valencia Basket, campeón de la Supercopa, colíder de la ACB y en puestos de playoff en la Euroliga, está sirviendo de contrapeso a los evidentes problemas físicos que arrastra el equipo y que, a mediados de noviembre, tienen el puesto de base cogido con alfileres. En las próximas horas se tiene que decidir, tal y como informó este periódico el sábado, si Antoine Diot tiene que pasar por el quirófano. Es el final con más papeletas puesto que el dolor en la rodilla izquierda del francés no ha remitido pese a las dos fases del tratamiento prescrito por el doctor Mikel Sánchez el pasado 25 de octubre; el primero con plasma enriquecido con factores de crecimiento y el segundo con dos semanas de infiltraciones que culminaron el domingo. La alternativa a la que está abocado Diot es ser intervenido, con el método de artroscopia, para limpiar la rodilla de todo elemento que le esté causando ese dolor. Las resonancias a las que ha sido sometido durante la lesión siempre han descartado cualquier afectación de los ligamentos y sólo indicaron un desplazamiento de rótula, ya corregido. Si se somete a la artroscopia, en el caso de la cámara no observe ninguna otra lesión, estará otro mes de baja, con lo que su vuelta no llegaría hasta mediados de diciembre.

El Valencia Basket está jugando sin Diot desde el 23 de septiembre con lo que los minutos, más allá de la ayuda puntual de Pedro Llompart, han recaído sobre las piernas de Van Rossom y Vives. Con la acumulación de partidos, mañana frente al Armani en la Fonteta se disputará el decimoquinto en menos de dos meses, ha llegado el desgaste para los dos. Agravado por sendos esguinces de tobillo. El calvario para ambos comenzó en Estambul, donde Vives se torció el tobillo frente al Fenerbahce el 2 de noviembre. Ese día sólo pudo disputar 13 minutos y Van Rossom jugó 25. La misma horquilla que frente al Burgos tres días después en la Liga Endesa.

En Moscú, teniendo en cuenta que Vives ya no estaba entrenando con normalidad, Van Rossom se lesionó tras pisar a Thomas. El domingo, frente al Bilbao, los dos jugaron con dolor, aunque Vives tuvo que dar el relevo en la 'balanza de minutos' a su compañero. Vidorreta lo avisó tras el partido: «Guillem y Sam sólo juegan no pueden entrenar, eso nos descontrola un poco». La semana de tres partidos comenzó con los dos entre algodones, a la espera de que Diot, que ayer hizo tiro, confirme su paso por el quirófano.

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