Milagro incompleto en israel

El Valencia Basket tuvo un triple para forzar la prórroga tras ir perdiendo 92-83 a falta de un minuto

Jueves, 7 diciembre 2017, 23:43

La racha de derrotas en Euroliga se alarga a las siete y el partido del viernes 15 ante el Estrella Roja se presenta decisivo tel aviv. El Valencia Basket rozó el milagro en Tierra Santa. En las yemas de los dedos de la mano derecha de Erick Green. El californiano se levantó a dos segundos para el final del encuentro con 94-91 en el marcador. Un triple que hubiera forzado la prórroga. La palabra milagro aparece puesto que un minuto antes, ese mismo electrónico reflejaba un 92-83. Todo el Yad Eliyahu se levantó para festejar la que parecía victoria segura de su equipo, pero se encontró con el orgullo del campeón de la ACB. El conjunto valenciano no quiso bajar los brazos. En caso de morir, lo quiso hacer de pie. Como lo hacen los valientes. Dos triples de Doornekamp y Van Rossom fueron puñales para el Maccabi, cuya renta bajó al 94-91 a falta de trece segundos. El parcial de 2-8 puso el miedo en el cuerpo de Spahija, que paró el partido.

Michael Roll no encontró a ningún compañero para sacar de banda, ante el molinillo de brazos de su defensor. Pérdida de balón de los israelís y último balón para el Valencia Basket. Spahija optó por defender la jugada y no hacer falta, el mismo libro de estilo que Pedro Martínez, y le salió cara... puesto que el triple de Green lo escupió el aro. El dato objetivo, lo es, reflejó la séptima derrota consecutiva del Valencia Basket en la Euroliga, que se coloca con un balance de 3-8 en la competición. La lucha sobre la pista, también objetiva, merece que la Fonteta cree una ‘caldera taronja’ para el envite del viernes 15 de diciembre frente al Estrella Roja. Será una cita subrayada en el mismo color, puesto que todo lo que no sea una victoria será empinar la cuesta de una forma muy complicada de superar. Si se cumplen las previsiones, volverán para la cita Dubljevic y Abalde.

El análisis de la derrota en ‘la mano de Elías’ no puede, evidentemente, realizarse con términos de milagro. El Maccabi llegó con una buena renta al minuto final puesto que fue más regular que el conjunto taronja. Más regular y con una rotación más fresca. El Valencia Basket se sostuvo en ataque, puesto que en defensa sufrió en toda la velada ante los macabeos, con la explosión de Green en la primera parte y de San Emeterio en el tercer cuarto. Pocos argumentos para profanar una de las pistas más duras de Europa.

En la primera parte, los dos equipos se olvidaron defender. Algo que desespera a todos los técnicos del planeta pero que, teniendo en cuenta el grave problema en la rotación interior de Valencia Basket, dejó más dudas en el rostro de Spahija, incapaz de encontrar la fórmula de frenar a un desatado Erick Green. El californiano completó, por la entidad del rival, su mejor primera parte con la camiseta taronja y logró, primero con un triple más adicional, y después sacando tres tiros a una falta de Kane disparar sus dígitos a los 16 puntos a dos segundos para el final del segundo cuarto y completar un parcial de 4-11 que puso de nuevo por delante a los valencianos (44-46). El problema es que en ese instante se volvió a tener poca picardía. El banquillo pidió falta puesto que el Valencia Basket no estaba en bonus, pero Will Thomas ni rozó a Parakhouski, el mejor de su equipo en la primera mitad, que logró empatar sobre la bocina (46-46).

Esa mala defensa del pívot de Baltimore simbolizó otro gris partido suyo. Con Rudez desaparecido, el croata sigue sin mostrar el nivel defensivo suficiente para escalar en la rotación, de nuevo se flaqueó en el puesto de cuatro. La irrupción de Tyus y de Thomas, saliendo frescos desde el banquillo, permitió al Maccabi dar el primer gran estirón en la segunda parte (57-48). El ‘santo’, quién si no, dio un paso al frente para devolver a la vida al Valencia Basket. Diez puntos consecutivos de San Emeterio inflaron las opciones de victoria visitantes (62-60). Un triple de Bolden, tras pérdida taronja, y un dos más uno de Thomas volvió a dar alas al Maccabi (69-65). Los buenos relevos de Hlinason, no para de crecer, a Pleiss no bastaron para frenar a la batería macabea. Faltó gasolina, la que le sobra a Trump.

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