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S. Lishchuk: «Cuando se ganó la ACB me puse a llorar»

Serhiy Lishchuk en su despedida como jugador del Valencia Basket en 2015./LP
Serhiy Lishchuk en su despedida como jugador del Valencia Basket en 2015. / LP

El ucraniano está en Valencia para celebrar el cumpleaños de su hija Anastasia y ayer volvió a emocionarse con la ovación de la Fonteta

Juan Carlos Villena
JUAN CARLOS VILLENAValencia

El 6 de diciembre de 2011 nació Anastasia Lishchuk en la Clínica del Consuelo de Valencia. El miércoles cumple seis años, con lo que su padre, un mito para la afición valenciana, está de visita en la ciudad. Ayer, Serhiy Lishchuk volvió a comprobar que el sentimiento de gratitud de la Fonteta será eterno, llevándose la ovación más cálida de la matinal cuando se anunció por megafonía su presencia en el descanso. Antes de ese momento había pasado desapercibido, pero su presencia en la pista para conceder una entrevista a Gestiona Radio Valencia desató la locura colectiva.

El pívot, muy importante en los títulos de la Eurocup de 2010 y 2014, no dejó de atender decenas de peticiones de fotografías, sin dejar su sonrisa perenne ni la mano de su hija. Ya retirado del baloncesto en activo está inmerso en una bonita iniciativa en su ciudad, Rovno: "Tenemos un club de baloncesto y soy el presidente. Queremos ser como el Valencia Basket en mi país (sonríe) y estamos trabajando para ir creciendo poco a poco. A ver que pasa en el futuro". Cuando el Valencia Basket conquistó la gloria de la Liga Endesa mucha gente preguntó por él, puesto que no es muy amigo de las redes sociales y no se pudo saber en su momento cómo vivió la conquista del título, como sí que hicieron otros ilustres exjugadores por Twitter. Lo bueno, se hace esperar: "Cuando se ganó la ACB estaba con unos amigos en Ucrania y me puse a llorar. Me puse muy contento por el Valencia Basket porque sabía lo que suponía para el club y la afición poder ganar una Liga al Real Madrid después de luchar tantos años. Va a ser un gran paso de futuro para la entidad".

Lishchuk fue ayer un sufridor más durante la remontada del MoraBanc y no dudo en repetir, aunque sin patada, el gesto de impotencia de San Emeterio cuando falló el que hubiera sido la canasta ganadora en el tiempo reglamentario. El cántabro hizo volar una silla, mientras que el ucraniano volvió a repetir un secreto a voces: "Soy ucraniano pero también me siento valenciano. Tengo un sentimiento muy fuerte porque aquí se me ha tratado muy bien y se me dio la oportunidad de ser muy feliz jugando al baloncesto. En mi casa tengo una foto grande celebrando la Eurocup de 2014 envuelto en la senyera y cada vez que la veo siento mucha felicidad".

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