Dubljevic sufre un esguince pero no tiene afectado el tendón de Aquiles

Dubljevic, ante Zalgiris./VBC
Dubljevic, ante Zalgiris. / VBC

El pívot taronja se pierde mañana el partido frente al Fuenlabrada y no está descartado para la cita de Euroliga del viernes 26 contra el Khimki

Juan Carlos Villena
JUAN CARLOS VILLENAValencia

Cuando Martynas Sajus pisó el jueves el tobillo izquierdo de Bojan Dubljevic a 3.44 para el final del tercer cuarto del partido que enfrentó al Valencia Basket frente al Zalgiris en Kaunas, fue lo único que hizo durante los 20 segundos que estuvo es pista, se encendieron todas las alarmas en el banquillo taronja. El montenegrino enfiló directamente el vestuario de la mano de Jordan Sospedra, el fisio taronja desplazado a Lituania. El temor en las siguientes horas fue que, además del obvio esguince de tobillo que sufría, tuviera afectado el tendón de Aquiles, la lesión que le hizo frenar a finales de noviembre y que arrastra desde el Eurobasket. En el momento de la lesión, el montenegrino sufrió un latigazo de dolor en todo el pie, con lo que el club mantuvo la respiración hasta conocer ayer por la tarde el resultado de las pruebas, que descartaron cualquier lesión en el talón.

Dubljevic sufre un esguince «de grado 1-2», tal y como señalaron fuentes oficiales a esta redacción, con lo que se pierde seguro el partido de mañana frente al Fuenlabrada que cerrará la primera vuelta de la Liga Endesa. La evolución marcará su reingreso al grupo, aunque es una buena señal que no esté descartado para el decisivo partido del viernes 26 ante el Khimki en la Fonteta, donde el Valencia Basket exprimirá sus últimas opciones de seguir soñando con el playoff de la Euroliga. Frente al conjunto madrileño, Thomas será el relevo en el cinco de Tibor Pleiss, Rudez el de Doornekamp en el cuatro y Hlinason podría volver a tener minutos.

El estado físico del pívot marcó el vuelo de regreso del Valencia Basket desde Kaunas, que comenzó con retraso puesto que se tuvo que aplicar el protocolo de seguridad para quitar toda la nieve y el hielo acumulado en el fuselaje durante las horas en las que la aeronave estuvo parada en el aeropuerto. Con el esguince muy reciente, pasaron dos horas desde que se produjo la acción hasta que el avión despegó de la pista, la presión de la altura fue un contratiempo para el montenegrino, puesto que acentúa el dolor en este tipo de lesiones. Pese a todo, con el hielo y los primeros cuidados se logró que la inflamación no fuera más de la esperada.

La primera imagen para la esperanza llegó tras el aterrizaje en Manises, a las tres de la madrugada, donde Dubljevic descendió del avión con su propio pie, sin necesidad de muletas ni de apoyarse en ningún compañero, y con una leve cojera, lo mínimo en sus circunstancias, se subió al autobús rumbo a casa. Ese primer síntoma positivo se confirmó tras la resonancia, donde se certificó que sólo sufre un esguince de tobillo.

La noticia positiva para el partido de mañana frente al Fuenlabrada puede ser Joan Sastre, que hoy pasará la última prueba para comprobar si llega a tiempo de vestirse de corto frente a los madrileños. En el caso de poder hacerlo, su protocolo será el mismo que con otros recién recuperados como San Emeterio y Green. El americano, tras las buenas sensaciones de su primer relevo en Kaunas, acabó jugando 20 minutos, donde anotó 17 puntos, con un 5 de 7 en triples, algo que posibilitó el descanso de Rafa Martínez, que llegó sobrecargado.

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