Baloncesto | Valencia Basket

Erick Green, el 'killer' de Inglewood

Erick Green posa en la grada de la Fonteta. / Jesús Signes
Erick Green posa en la grada de la Fonteta. / Jesús Signes

Green demostró en Sevilla la calidad de su baloncesto y manda un aviso: «Quiero ser uno de los mejores jugadores de Europa». El escolta considera que el Valencia Basket tiene mimbres para defender el título de la ACB: «Estamos en la cima y el resto quiere bajarnos»

Juan Carlos Villena
JUAN CARLOS VILLENAValencia

Cuando Dejan Milojevic anotó 27 puntos en su primer partido en la ACB con el entonces Pamesa, Erick Green (Inglewood, 1992) acababa de comenzar el High School en Winchester, Virginia. Desde entonces, octubre de 2006, ningún jugador taronja había llegado a una cifra tan alta en su debut en la Liga Endesa hasta el domingo, aunque el récord sigue amenazando con ser eterno puesto que lo tiene Branson, que se fue a los 32 puntos y 17 rebotes en su puesta de largo con el conjunto azulejero, un lejano 15 de octubre de 1988. El nuevo escolta del Valencia Basket no es amante de los números particulares, aunque no esconde a LAS PROVINCIAS que se siente satisfecho por comenzar su etapa en España con el galardón de MVP de la Supercopa y con una marca anotadora que si es importante es porque ayudó a la victoria de su equipo ante el Real Betis.

"Estoy realmente feliz con lo que me he encontrado en el club, hay una atmósfera muy familiar", destaca sobre la primera impresión que le ha dejado su nuevo equipo: "Tenemos un gran staff técnico, grandes jugadores y estoy muy emocionado de poder unirme a un equipo que ha ganado la liga española. Queremos intentar repetir ese éxito, pero de momento sólo pienso en disfrutar y ser cada día mejor junto con mis compañeros".

Aunque mucha gente piensa que luce el 32 como homenaje a 'Magic' Johnson, en realidad lo hace en recuerdo a su madre, que destacó en el baloncesto universitario defendiendo ese dorsal. Mucho antes de ingresar en Virginia Tech, Green comenzó a cultivar su fama de 'killer'. "Cuando era pequeño mi padre me decía que los grandes jugadores tienen que dar un paso adelante en los momentos grandes. Desde los diez años siempre me han dado el último balón, adoro esos momentos", reconoce con una amplia sonrisa. Ese talento para decidir en el 'clutch time', el tiro decisivo, siempre ha sido uno de sus sellos: "Me siento muy cómodo y agradezco mucho la confianza de mis compañeros, pero también es una responsabilidad. Siempre trato de tomar la decisión correcta y meter el tiro ganador. Eso es algo que llevo dentro".

El primer año en la Universidad marcó su carrera. Tras firmar un pobre 29% en tiros de campo, imprimió esa estadística para que sirviera como motivación en el día a día: "Apenas promedié dos puntos por partido, es la única vez en mi trayectoria que acabé muchas noches sin anotar. Y en ese momento me dije a mí mismo que si no trabajaba muy duro, eso iba a seguir igual. Así que me puse a trabajar y mi principal objetivo cada verano es trabajar duro y mejorar cada año un poco más. Cada año cuando vuelvo tengo la sensación de que soy un jugador un poco mejor. Este verano también he trabajado mucho. He podido entrenarme con jugadores como Malcolm Brogdon, rookie del año en la NBA, o Victor Oladipo".

La condición de campeón del Valencia Basket fue un imán para atraer su atención "porque es un gran momento para venir aquí. Cuando eres el campeón, todo el mundo va a por ti. El Valencia Basket nunca había ganado, ahora estamos en la cima y el resto de los equipos que ganan habitualmente quieren bajarnos de ahí. Por lo que he visto hasta ahora, tenemos una gran oportunidad de hacer un equipo especial este año". Un aviso a los aspirantes a destronar al actual campeón.

Aunque ya sabe lo que es jugar un partido en la Fonteta mañana vivirá un momento especial ante el Obradoiro. El jugador es sabedor de que su rendimiento ha disparado la ilusión de la grada taronja por su llegada: "Que mi fichaje sea entendido por la afición como el símbolo de la ambición del equipo es algo increíble. Fue una decisión importante para mí, sabía que venía a un equipo competitivo y volvemos a la Euroliga. Tengo experiencia en la Euroliga con el formato de liguilla y desde va a ser muy duro. Hay grandes equipos y para competir con ellos hay que trabajar muy duro. Pero después de lo que vi de este equipo el año pasado, no creo que eso vaya a ser un problema. Creo que vamos a salir a jugar duro cada noche, a compartir el balón y estoy seguro de que vamos a tener un buen año".

Green no esconde que su objetivo a medio plazo es volver a la NBA porque considera que lo más importante en un deportista es trabajar desde la honestidad. Esa que le lleva a aparcar ese deseo, al menos, mientras vista este año de naranja: "Estoy totalmente concentrado en jugar aquí y tratar de ganar campeonatos. Quiero ser uno de los mejores jugadores de Europa. Ese es mi objetivo y creo que puedo conseguirlo. Quiero tener un impacto real en los dos lados de la pista, intentar ser un líder y hacerme un nombre en Europa". Palabra de killer.

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