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Valencia Basket

El campeón ya enseña las uñas (88-72)

Mate de Thomas ante el Fuenlabrada./Jesús Signes
Mate de Thomas ante el Fuenlabrada. / Jesús Signes

El Valencia Basket tumba al Fuenlabrada y termina la primera vuelta de la ACB en la segunda plaza

Juan Carlos Villena
JUAN CARLOS VILLENAValencia

El Valencia Basket terminó la primera vuelta de la ACB en el mismo lugar en el que la dejó la pasada temporada, en la segunda plaza y con sólo el Real Madrid por delante. Un dato objetivo que debería llevar a una reflexión positiva. Pese a la plaga de lesiones, los taronja terminan la mitad de temporada en la Liga Endesa por delante del Barcelona, del Baskonia y del Unicaja. Más que ponderable, sobresaliente. En una temporada que está siendo bipolar, el balance del conjunto de Vidorreta en las competiciones nacionales es de 14-5, contando las dos victorias de la Supercopa. Ayer, frente a la revelación Fuenlabrada, los valencianos no desaprovecharon el regalo del Barça, que se desangró en Andorra, para acabar con la medalla de plata.

En ocasiones, en muchas más de las que se reconocen, el mejor jugador de un partido no tiene nada que ver con la estadística. La sombra alargada de Tibor Pleiss fue fundamental para que el Valencia Basket tumbara al Fuenlabrada. Más allá de sus 9 puntos y 9 rebotes, los 22 minutos de calidad que dio el alemán sobre el parquet, dolorido por el leve esguince de tobillo que sufrió el sábado, fueron fundamentales. Llegó a todas las ayudas, incluso a las más largas con Popovic, y su compromiso (jugar con dolor lo es) merece un reconocimiento. Los 35 puntos combinados entre Green y Rafa Martínez hicieron el resto.

La inercia competitiva de la Euroliga, de lo único positivo que tiene para un equipo jugar en un calendario tan cargado, llevó al Valencia Basket a poner un 13-5 de inicio. La dureza, la velocidad y el acierto taronja desarbolaron a la defensa fuenlabreña. Con un Néstor García desesperado, los taronja siguieron zarandeando el manzano hasta poner el 22-8, con triple de Doornekamp, a tres minutos para acabar el primer cuarto. La sangría pudo ser mayor si hubieran dado por válido el triple de Green sobre la bocina del primer cuarto, desde más de nueve metros. Como su lanzamiento llegó con el tablero iluminado, el marcador se quedó en 27-16.

88 Valencia Basket

Van Rossom (7), Rafa Martínez (18), Doornekamp (7), Thomas (8), Pleiss (9) -cinco titular- Abalde (6), Rudez (-), San Emeterio (10), Sastre (-), Green (17) y Hlinason (6)

72 Montakit Fuenlabrada

Vargas (2), Cruz (9), Smits (10), González (-), Sekulic (8) -cinco titular- Olaseni (8), Popovic (10), O'Leary (2), Llorca (2), Rupnik (4) y Eyenga (17)

PARCIALES:
27-16, 22-27 (49-43), 23-12 (72-55) y 16-17 (88-72)
ÁRBITROS:
Jiménez, Rial y Mendoza. Eliminaron por faltas personales al local Hlinason (m.39)
incidencias:
partido correspondiente a la décimo séptima jornada de la fase regular de la Liga ACB disputado en el pabellón de la Fuente de San Luis ante 8.100 espectadores

El conjunto madrileño subió el listón físico en el segundo cuarto, de la mano de Eyenga. Con un parcial de 3-12, tras una canasta más adicional de Olaseni sobre Pleiss (30-28) dejaron claro que no iban a entregar tan pronto la cuchara. Algo que obligó a aumentar la carga de minutos a Van Rossom, otro de los que se merece un reconocimiento por el plus que tiene que dar por las lesiones de Diot, Vives y Sergi García. El Valencia Basket contestó con un rápido 8-0 (37-28) pero el Fuenlabrada dio un último golpe aprovechando la ausencia de un cinco puro sobre la pista, con un 5-11 en dos minutos con Sekulic de protagonista (43-39, a dos minutos para el final del segundo cuarto).

En los siguientes 16 minutos el parcial fue de 34-18, para llegar a un 77-57 tras un triple de Green ya en el último cuarto. Fue un tramo de partido muy largo, donde pasaron muchas cosas, pero evidenció que el Valencia Basket, cuando apretó el acelerador, se llevó por delante al Fuenlabrada. Es inercia de equipo de Euroliga, que no todo es negativo en el nuevo formato. El partido sirvió para que Sastre volviera a tener sensaciones sobre una pista casi dos meses después, aunque evidenció que le falta el lógico ritmo de competición. La plata en la mitad del camino... tiene regusto a oro.

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