Alma de capitanes

Sam Van Rossom elude a Pierre Oriola./EFE
Sam Van Rossom elude a Pierre Oriola. / EFE

El Valencia Basket iguala al Barcelona en el balance del torneo y se pone a tres triunfos del corte a falta de doce partidos

Juan Carlos Villena
JUAN CARLOS VILLENAValencia

Rafa Martínez y Bojan Dubljevic son las dos almas del Valencia Basket. El termómetro que mide las arritmias del corazón taronja. Cuando ellos palpitan el juego fluye en la Fonteta. No hay bajas ni plagas de lesiones que puedan con esa catarsis. Anoche se volvió a cumplir esa máxima. Los dos capitanes asumieron los galones para volver a tumbar, con seis bajas, a otro rival de primer nivel en la Euroliga. El Barcelona no está en su mejor momento, es cierto, pero su plantilla sigue siendo más alargada que la mermada taronja. Entre los dos sumaron 32 puntos, 12 rebotes (cinco del catalán) y 43 de valoración. Un auténtico muro para volver a soñar con la Euroliga. Cuando Dubljevic tiene físico y puede ‘pegarse’ en plenitud de condiciones con sus pares el Valencia Basket siempre crece como equipo. No ocurrió ayer... sino desde que el montenegrino aterrizó en la Fonteta. Es un seguro.

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El vestuario de Vidorreta sigue empeñado en no dar por perdida la competición hasta que la matemática así lo indique. Partido a partido, que diría Simeone. Con 6-12 de balance, y a tres del corte del playoff, el Valencia Basket se subirá hoy a un avión rumbo a Kaunas. Para seguir soñando, tal y como volvió a recordar su técnico, tras la victoria: «Si pensáramos dentro del equipo que la Euroliga está perdida no hubiéramos ganado tres partidos de los últimos cuatro. El equipo tiene una buena mentalidad, quiere ser un asiduo en la Euroliga y queremos aprender de cada partido. Mantenemos viva la esperanza, todavía queda tiempo y hasta que haya opciones matemáticas hay que seguir luchando. Y si algún día no las tenemos, tendremos que seguir haciéndolo». Cuando a un equipo le falta frescura física debe maximizar aspectos que escapan al control del cuerpo. Los tiros libres son un ejemplo. Siempre a la misma distancia y sin defensa. Muchos partidos se pierden por el sumidero de los aros que repelen esos lanzamientos, mientras que en otras ocasiones te dan el oxígeno que un grupo necesita cuando las piernas se ponen a protestar. El Valencia Basket acabó con un histórico 21 de 21, no es un dato que se vea con facilidad, para sellar el triunfo. Las tres últimas series de Dubljevic, Doornekamp y San Emeterio sellaron el triunfo.

Mucho antes de ese momento, el Valencia Basket ya había dado síntomas de que la noche iba a ir más acorde a lo vivido ante el Panathinaikos que en las derrotas de Euroliga en la Fonteta. Van Rossom asumió la carga de minutos, treinta sobre el parquet con la dura defensa del Barça, para darle siempre el partido el ritmo que más le interesaba a su equipo. El 12-6 inicial, tras tiple de Doornekamp, sirvió para que los valencianos sintieran unas buenas sensaciones que siguieron con la entrada de Pleiss. El alemán fue un auténtico muro ante Tomic y el Valencia Basket se marchó con una buena renta al final del primer cuarto (22-16). Lo ocurrido en los primeros minutos del segundo fue clave en el desarrollo del encuentro. El Barça reaccionó con un parcial de 3-11, con una conexión letal de Oriola con Heurtel, para poner el 25-25. Un momento complicado donde la rotación más larga o más corta puede decidir una balanza. Ese fue el momento para Rudez, que aunque desapareció del partido tras esa segunda rotación se marchó con dos triples que comenzaron a mostrar el camino (28-25). Van Rossom y Rafa Martínez se sumaron a esa inercia para permitir que los locales se marcharan con una buena renta, visto lo visto en el segundo cuarto, al descanso (43-36).

Pau Ribas comenzó el tercer cuarto castigando... pero Dubljevic comenzó a dejar claro que no iba a permitir que el triunfo se escapara de la Fonteta. Llegó en el momento en el que el Barcelona bajó la máxima renta taronja (41-31 tras un triple de Abalde) con Heurtel y Oriola dando oxígeno al Barça (47-43). Una canasta de Dubljevic y un triple de San Emeterio volvió a dar un respiro al Valencia Basket (62-56) aunque el Barcelona se marchó al inicio del último cuarto con todas las opciones de victoria intactas (62-59). Van Rossom dio el último relevo a los capitanes, aunque perdiera el brazalete en verano al dejar el club lo sigue teniendo para sus compañeros, y se inventó una entrada sobre Oriola para hacer estallar a la Fonteta (68-61). Por momentos, el ambiente en el pabellón recordó a las grandes noches vividas la pasada temporada. A 17 de enero es buen momento de recordar que aún le restan a los valencianos todos los momentos importantes del calendario por disputar. El último servicio de Dubljevic fue sacarle la quinta a Tomic y poner el 75-66. Pese a los últimos intentos del Barcelona, la renta ya fue suficiente. Sin margen para el descanso, los jugadores no dormirán más de siete horas hoy en su cama, el viaje a Kaunas de hoy se iniciará con la mochila cargada de minutos para los héroes de la gesta. Vidorreta reconoció que van a tener que meditar la rotación frente al Zalgiris, puesto que Rafa Martínez acabó el partido sobrecargado y junto a Van Rossom y Dubljevic coqueteó con los treinta minutos en pista.

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