EL CSKA IMPONE SU RODILLO

Sastre intenta frenar la entrada de De Colo / EFE/ Sergei Ilnitsky
Sastre intenta frenar la entrada de De Colo / EFE/ Sergei Ilnitsky

La peor noticia para los taronja fue la lesión de Van Rossom, que pisó a Thomas, vuelve con un esguince de tobillo y deja al equipo con un base De Colo lidera una rotunda victoria ante un rival que acaba desarbolado

JUAN CARLOS VILLENA

El CSKA fue un rodillo que trituró, cuando pisó el acelerador, al Valencia Basket. Sin compasión. Sin sentimientos. Como lo hacen los equipos de presupuesto millonario confeccionados para intentar el asalto a la Euroliga. Llegó su rival con dudas físicas en sus bases y el conjunto moscovita esperó a que las manzanas se movieran del árbol para derrumbarlo a golpes. Es por ello que Itoudis no movió una ceja cuando el rival puso el 6-17 inicial, con Pleiss haciendo mucho daño en el juego interior. En los 34 minutos restantes, el parcial fue de 88-50 hasta el final del encuentro (125-59 en valoración). Es cierto que los últimos fueron con un Valencia Basket que bajó los brazos cuando comprobó que era imposible la remontada. El orgullo de San Emeterio, con tres triples consecutivos cuando más fuerte era la tormenta, debe ser el camino a seguir. Nadie dijo que la Euroliga iba a ser fácil, pero el actual campeón de la Liga Endesa debe ponerse siempre el listón alto. El propio alero lo resumió a pie de pista, en el micrófono de Gestiona Radio Valencia, cuando se le cuestionó si con 3-3 de balance el arranque sigue siendo bueno: «Sí, pero íbamos con un 3-1». Sentenció. El equipo de Vidorreta cerró la doble semana de partidos de máxima exigencia (Estambul y Moscú) con dos derrotas. Con mucho que aprender, pero también con mucho camino por delante.

En los partidos que se juegan al filo de la navaja, las jugadas que marcan el antes y el después no tienen que llegar siempre en los últimos minutos. Con un Valencia Basket desesperado por su falta de acierto en el tiro, con Green desaparecido como ocurrió en la visita al Fenerbahce, el CSKA consiguió una canasta, tras mate de Kurbanov, después de tres rebotes ofensivos consecutivos. Supuso el 55-45 en el ecuador del tercer cuarto, pero fue el símbolo de que a los valencianos les faltaba gasolina, confianza, acierto y baloncesto para dar la campanada en el Megasport Arena. El parcial en ese tercer cuarto fue de 30-16. El partido había acabado (73-54).

94 CSKA Moscú

Sergio Rodríguez (6), Higgins (16), Kurbanov (8), Hunter (8), Khryapa (-) -cinco titular- De Colo (23), Fridzon (4) Vorontsevich (8), Clyburn (3), Kulagin (8), Antonov (2) y Hines (8)

67 Valencia Basket

Van Rossom (3), Green (8), Doornekamp (8), Rudez (2), Pleiss (12) -cinco titular- Thomas (-), Abalde (2), Dubljevic (11), Vives (6), Rafa Martínez (2), San Emeterio (11) y Sastre (2)

ÁRBITROS:
Radovic (CRO), Zamojski (POL) y Kartal (Tur). Sin eliminados
incidencias:
partido correspondiente a la sexta jornada de la fase regular de la Euroliga disputado en el Megasport Arena ante 7.015 espectadores

Tras el arrollador juego en el tramo de las cinco victorias en diez días, el Valencia Basket transita en ese momento siempre complicado, aunque sea difícil de asimilar, de variar una dinámica ganadora, aunque sea con una rotación de diez, para dar entrada a los recuperados o fichados. Vidorreta tiene que encontrar la fórmula, sin tiempo para enlazar dos entrenamientos entre partido y partido, para meter en dinámica a Rudez, San Emeterio y Sastre.

Para que la desgracia física fuera completa, Van Rossom regresa hoy a España lesionado. El belga pisó a Thomas y sufre un esguince en la parte alta del tobillo derecho. Su evolución dictará si puede jugar el domingo en Miribilla. En caso de no ser así, los taronja se quedarán con Vives, que jugó ayer tocado, como único base. Un drama. Tras el 6-17 inicial, el Valencia Basket se fue desquiciando al mismo tiempo que De Colo metía puntos y acumulaba sus ocho pérdidas en la primera parte (43-38 al descanso). El parcial del segundo tiempo fue 51-29. Demoledor. El CSKA comenzó a hacer mucho daño en el rebote ofensivo y ese fue el golpe final a un rival espeso de ideas y piernas, que cuando quiso darse cuenta ya perdía por más de veinte (73-52 tras mate de Hynes). Sólo restaba pasar con dignidad el resto de tortura. Más allá de la derrota, lo peligroso en los taronja es la sensación eterna de límite físico.

Más

Fotos

Vídeos