El campeón ya es segundo

Abalde firmó un notable partido ante el Gran Canaria. / jesús signes
Abalde firmó un notable partido ante el Gran Canaria. / jesús signes

La progresión imparable de Abalde, el trabajo de intendencia de Dubljevic y los puntos casi sin fallo de Green sostienen a los taronja pese al desgaste | El Valencia Basket vence al Gran Canaria y se coloca a la estela del líder Real Madrid

JUAN CARLOS VILLENA VALENCIA.

El Valencia Basket se llevó ante el Gran Canaria un partido de oficio, de los que se juegan en una partida de ajedrez entre dos entrenadores veteranos. Venía Luis Casimiro con la lección aprendida sobre la medicina a aplicar para no recibir el castigo del Baskonia y el Unicaja en la Euroliga. Su equipo lo intentó de todas las maneras posibles... pero acabo sucumbiendo ante uno de los equipos más en forma del baloncesto europeo. Los números del conjunto de Vidorreta son rotundos; balance de 10-2 en doce partidos disputados en 38 días. Es decir, a un ritmo de un partido cada tres días desde la semifinal de la Supercopa en Las Palmas, y con cuatro lesionados (Diot, San Emeterio, Sastre y Williams), los valencianos cambiarán al mes de noviembre, viajando a Estambul para visitar al Fenerbahce de Obradovic, como segundo de la ACB, tercero de la Euroliga y con un título en el bolsillo. Es complicado hacerlo mejor.

Si los taronja superaron ayer a Gran Canaria es porque su aportación coral es algo más que un manual de intenciones. Más allá de Erick Green, que se fue a los 20 puntos con tan sólo 11 tiros de campo, el paso al frente de Doornekamp y Abalde tras las lesión de Sastre está siendo tan incontestable como vital. El gallego enlazó su tercer partido en la semana anotando más de diez puntos y ha dado un paso definitivo. Para quedarse. El canadiense, alternado de forma constante el tres y el cuatro, ya se faja contra cualquier tipo de rivales. Si a eso se le une el trabajo oscuro de Dubljevic, que sigue jugando con máscara, renunciado al brillo en ataque para ayudar en la intendencia (13 rebotes para el montenegrino) el resultado es el anteriormente explicado. Tan sólo el Real Madrid puede presumir de unos mejores números.

El Valencia Basket saltó al partido como si fuera una extensión de la película maravillosa del viernes ante el Unicaja. Aunque el 5-0 fue engañoso, puesto que los grancanarios no habían aterrizado en el pabellón de Hermanos Maristas de vacaciones. Ni mucho menos. Con las piernas cargadas en ambos bandos por el desgaste europeo, el primer cuarto fue netamente anotador. Si en algo coinciden todos los jugadores del mundo es que cansa más defender que atacar. Algo que a los técnicos no les suele gustar tanto. El 25-26 al final del primer cuarto fue demoledor en este aspecto.

Los taronja se pusieron el mono defensivo, ese que se ha convertido en el sello del primer mes de competición, a partir del ecuador del segundo cuarto. En esos segundos cinco minutos, el Gran Canaria tan sólo anotó cuatro puntos. Los de Vidorreta aceleraron al mismo ritmo que cerró su defensa y apareció la mejor versión de Erick Green. Los visitantes, que demostraron haber preparado el partido a conciencia desde el pasado jueves concentrado en tierras valencianas, encontró las ranuras en el implacable trabajo defensivo que los de Vidorreta habían exhibido en los dos partidos de Euroliga de esta semana frente al Baskonia y el Unicaja. Con un ataque coral, simbolizado en la conexión aérea entre Balvin y Oliver, pusieron su máxima renta a cuatro minutos del final de la primera parte (34-39). Desde entonces, comenzó el recital de Green, liderando con 8 puntos un parcial de 13-2 que llevó el marcador al 47-41 al paso por vestuarios. El americano terminó la primera parte con 13 puntos, máximo anotador del encuentro, y para ello tan sólo gastó 6 tiros de campo. Un agudo dolor de cabeza para todo 'scouting' que se precie. Se puede preparar ayudas defensivas perfectas sobre la estrella del rival... pero con ese nivel de acierto es imposible parar a un jugador.

Si algo dejaron claro los amarillos, que ayer lucían un granate que recordaba a la camiseta de los Cavs, es que el partido no se iba a decidir hasta el último cuarto. En los últimos minutos del tercero, el Gran Canaria coqueteó con la remontada, con un parcial de 0-8 que elevó el 63-58. Una técnica a Luis Casimiro, que ya estaba avisado por Calatrava, permitió respirar al Valencia Basket, con un parcial de 8-2 hasta el final de cuarto cerrado con un triple de Dubljevic con la bocina que elevó la renta local a 71-60.

Abalde continuó la anotación al inicio del último cuarto, permitiendo a los taronja amasar una renta interesante de doce puntos en los primeros minutos (80-68). El gallego, que sigue en su escalada de importancia en la rotación, también aportó su visión de juego, con asistencias como la que permitió a Thomas defender esa jugosa renta de más de diez en los momentos decisivos (84-73). Llegó entonces una técnica a Balvin, por un gesto de menosprecio, y otro acelerón de la mano de Doornekamp (88-78). El parcial final de 1-5 para el Herbalife tan sólo sirvió para recortar el average. Un aspecto que, por otra parte, puede ser importante tanto para el corte de la Copa del Rey, donde contabiliza el general, como para el playoff en el caso de un empate con los taronja. Eso sí, lo importante, se quedó en la Fonteta. Con un sobresaliente en octubre... noviembre se presenta con dos examen de nota; Fenerbahce y CSKA en Moscú.

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