El baloncesto mundial se cita en Valencia

Todos los estamentos del baloncesto coinciden en glosar L'Alqueria y en la necesidad de llegar a un acuerdo final sobre el sobrecargado calendario El presidente de la FIBA y el de la Euroliga se reúnen durante más de una hora

JUAN CARLOS VILLENA VALENCIA.

Patrick Baumann y Jordi Bertomeu congregaron todas las miradas durante la inauguración de L'Alqueria. No era para menos. Con el pulso abierto entre la FIBA y la Euroliga por el calendario europeo del baloncesto, la reunión que mantuvieron sus dos máximos mandatarios durante la celebración del evento, mientras recorrían las instalaciones, fue un cónclave en toda regla. El Valencia Basket congregó ayer la atención del baloncesto mundial. Para que la nómina de asistentes hubiera sido completa tan sólo faltó la presencia de la NBA. Además de los máximos representantes de la Euroliga y la FIBA asistieron el presidente de la FEB, Jorge Garbajosa, el del CSD, José Ramón Lete y el de la ACB, Francisco Roca. No es de extrañar que una de las bromas más comentadas por los asistentes fuera que dentro de unas semanas seguro que se hablará del 'pacto de L'Alqueria', en cuanto todas las partes logren poner orden al desordenado tablero del baloncesto continental.

En un ambiente de fiesta, como el que debe reinar en una puesta de largo de una ciudad del baloncesto, todas las partes accedieron a dar su punto de vista sobre el conflicto del deporte de la canasta a preguntas de LAS PROVINCIAS, además de glosar la infraestructura taronja. «Estoy impresionado», admitió Lete «porque todas las palabras que se digan se quedan cortas para reflejar lo que es este legado. Más allá de una instalación deportiva es una inversión para el futuro de Valencia y del deporte español. Es una apuesta por la salud, por la vida y por el deporte». El secretario de Estado para el Deporte admitió que para llegar a un acuerdo sobre los calendarios, y sobre la hoja de ruta para consensuar la reducción de equipos en la ACB, hace falta diálogo: «El Valencia Basket ha estado siempre muy presente en todos los acuerdos que estamos tomando y espero que sea un buen símbolo que todos hayamos coincidido en la presentación. Espero que sea una buena señal para que arreglemos los desafíos que tiene el baloncesto. La solución pasa por entender los valores del deporte, que son el respeto hacia el otro y la tolerancia. Con esas dos cosas sobre una mesa estoy convencido de que llegaremos a un acuerdo».

Garbajosa definió L'Alqueria como un «lujo» y un «privilegio» para el baloncesto «ya que en el mundo profesional está todo muy desarrollado pero que este nivel de calidad vaya destinado a la cantera y a la formación es maravilloso. Unir la formación académica y deportiva es algo que se va a convertir en un ejemplo y un impulso para otras instituciones». El presidente de la Federación sigue defendiendo que convocará a los jugadores de la Euroliga (entre ellos los del Valencia Basket) para las ventanas de selecciones, pero admitió que le gustaría que el encuentro de ayer entre todas las partes sirviera para algo: «El pacto de L'Alqueria sería un bonito nombre. Creo que estamos dando pasos para llegar a acuerdos pero hay algo que no podemos olvidar, que las federaciones nacionales tenemos que velar por los intereses de todos. Aún así creo que el paso que ha dado la FIBA es muy generoso y que evidencia la voluntad de consenso».

Muy cerca de él, Jordi Bertomeu también se mostró dispuesto a dialogar. Aunque, como suele ocurrir, una cosa es la predisposición y otra muy distinta el llegar a un acuerdo: «En el mundo del baloncesto podemos discrepar pero siempre hay un respeto y una relación personal, más allá de nuestras discrepancias». En lo que sí que se mostró de acuerdo el máximo responsable de la Euroliga con Garbajosa es en la importancia de una instalación como la que ayer puso en marcha el conjunto taronja: «No se si en Europa hay alguna instalación así y todo el mundo tiene que estar muy agradecido al Valencia Basket y a Juan Roig por todo lo que hacen por el baloncesto porque es espectacular».

La larga charla que mantuvieron Bertomeu y Baumann terminó con una anécdota. «Ahora os voy a pasar un examen sobre las instalaciones», les bromeó José Puentes, director de relaciones institucionales de la entidad valenciana. «Trece pistas, nueve cubiertas y cuatro descubiertas», respondió el secretario general de la FIBA ante la sonrisa general. Baumann quiso ponderar la apuesta del conjunto español durante las últimas tres décadas: «El trabajo que está haciendo el Valencia Basket en sus treinta años de historia queda reflejado en una apuesta así para el baloncesto base. Somos muy afortunados en el mundo de baloncesto de tener empresarios como Juan Roig que tengan esa pasión por nuestro deporte y que estén dispuestos a poner recursos para su crecimiento». Sobre el conflicto, también tendió la mano: «Estamos todos unidos por la pasión del baloncesto, después hay problemas institucionales que son muy complejos y no siempre es fácil llegar a acuerdos. El acuerdo es posible, estamos dispuestos a negociar pero dentro de ocho semanas España empieza a jugar partidos oficiales para clasificarse para el Mundial. Nos gustaría que tuvieran el mejor equipo posible con sus jugadores que están en Europa y al mismo tiempo no queremos molestar a los clubes. Queremos que haya una convivencia y que todo el mundo se respete, queremos respetar a los clubes y que ellos respeten a las selecciones».

El presidente dimitido de la ACB, Francisco Roca, reconoció que también estuvo muy atento a la charla entre Bertomeu y Baumann. «Hemos ido siguiendo todos con la mirada a dos protagonistas muy especiales y lo más importante es que haya diálogo y se aproximen las posturas», admitió. El dirigente puso el dedo en la llaga de las ventanas FIBA de noviembre: «Ojalá que en poco tiempo haya acuerdo porque hay una obligación por parte de los jugadores de atender la llamada de la selección nacional, por mandato de la ley del deporte». Las conversaciones entre todos, en tono distendido, fueron constantes. Ahora sólo falta que el 'pacto de L'Alqueria' se convierta en realidad.

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