Valencia Basket - San Pablo Burgos: Aprobado raspado ante el colista (87-78)

San Emeterio lanza ante Gailius. / juan j. monzó
San Emeterio lanza ante Gailius. / juan j. monzó

El Valencia Basket reacciona a tiempo y salva la victoria Los taronja logran un triunfo sin brillo ante un combativo San Pablo Burgos que le permite seguir la estela del líder Real Madrid en solitario

JUAN CARLOS VILLENA

valencia. Anoche, al salir de la Fonteta, algún aficionado veterano del Valencia Basket, a buen seguro, tuvo que explicarle a un nuevo abonado, o a un amigo que se estrenó en la grada en el partido ante el San Pablo Burgos, que una de las reglas no escritas en el baloncesto es que los partidos más lustrosos, en ocasiones, no siempre son donde las diferencias entre los dos equipos son enormes. Porque, es obvio, que la Liga de los castellanos a final de temporada no será la de los valencianos. Eso es la teoría pero en cada partido lo que se juega es un cinco contra cinco. Con sus circunstancias y sus motivaciones. Las del conjunto valenciano, aunque fuera de forma inconsciente, eran intentar asegurar la victoria sin tener que vaciar un depósito de gasolina muy mermado por el desgaste de la Euroliga. Al final, le tocó sufrir porque el Burgos llegó dispuesto a aprovechar esa rendija del cansancio para intentar dar la campanada. Casi lo consiguen.

Nadie se acordará hoy, más allá del cuerpo técnico de Txus Vidorreta que deberá analizar los fallos a corregir, de lo ocurrido sobre el parquet de la Fonteta. En una temporada tan cargada de partidos, lo que de verdad importa a esta alturas del calendario es sumar victorias. El Valencia Basket viajará el miércoles a Moscú como segundo clasificado en solitario en la ACB, con un balance de 6-1. La diferencia en valoración fue 108-73, la del rebote 48-24... pero el marcador reflejó un 87-78 porque el San Pablo demostró, al igual que ante le Real Madrid, que no está dispuesto a pasar por la ACB sin pena ni gloria.

El gran valor para el futuro que se llevaron los taronja del partido es que supieron reaccionar a tiempo para evitar el desastre. Cuando los hombres de Epifanio opositaron a incendiar la Fonteta, con un parcial de 0-15 en el tercer cuarto que llevó el marcador de un 52-39 a un 52-54 tras canasta de Sedekerskis, Van Rossom sacó el orgullo para espolear a sus compañeros en los siguientes ataques. Tres triples casi consecutivos, uno del belga, otro de Rafa Martínez y el último de San Emeterio, devolvieron la ventaja al Valencia Basket con un rápido parcial de 11-2 hasta el 63-56. Esa fue la renta con la que se encaró un último cuarto donde los hombres de Vidorreta aún tuvieron que apretar los dientes para amarrar el triunfo.

Una de las lecturas negativas del desarrollo del encuentro es que no permitió, por ejemplo, el nivel de rotaciones esperado. Green se tuvo que ir a los 26 minutos en pista para que su anotación permitiera no perder nunca el tino en el juego exterior. El americano se fue a los 21 puntos. En el otro lado de la balanza se quedó Damjan Rudez. El croata se quedó sin debutar en la Liga Endesa, descargando de minutos a alguno de los jugadores más cargados, puesto que el partido no permitió arriesgar con la entrada de un jugador que sigue con su manual acelerado para ponerse al día de los sistemas de Vidorreta.

El partido comenzó a torcerse nada más comenzar. No por el 0-4 de inicio para el colista de la ACB sino por la cadencia de juego. El Valencia Basket no logró marcar distancias pese al buen arranque anotador de Green (ocho puntos anotados en el 12-11). La entrada de Pleiss, por un Dubljevic combativo que tiró la máscara al suelo cansado de recibir golpes, permitió un pequeño respiro para los taronja, amasando una primera renta importante al final del primer cuarto (23-15). Eso sí, el desgaste acumulado y la frialdad de la entrada en partido no hacían presagiar nada bueno, ni siquiera con los signos de mejoría experimentados entre el ecuador del primer y el segundo cuarto.

El acierto ofensivo, con Abalde, Rafa Martínez, Van Rossom y Green turnándose las canastas, y ocho buenos minutos defensivos, los únicos de los valencianos en todo el encuentro al nivel del inicio de la temporada dispararon la renta a diecisiete (41-24), aunque el San Pablo no tardó en recordar que aún no había dicho su última palabra en la Fonteta, con un parcial de 4-10 hasta el final de la primera parte. Con el 45-34 en el electrónico el gesto de Vidorreta no era de felicidad. Además del parcial ya reseñado de 0-15 que volteó el marcador en el tercer cuarto a favor de los burgaleses, las pérdidas de balón lastraron al Valencia Basket. Algo que ya les ha ocurrido a los taronja en partidos como el de Estambul aunque, evidentemente, no es lo mismo que ocurra ante el Fenerbahce que perder 17 balones, con todo el respeto del mundo, ante el San Pablo. El último aviso de los de Epifanio llegó con el 75-72 a cuatro minutos del final. Los veteranos salvaron del susto. Para aprender.

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