Valencia Basket | El alero del futuro pide paso

Alberto Abalde posa con la camiseta del Valencia Basket.
Alberto Abalde posa con la camiseta del Valencia Basket. / irene marsilla

El gallego tiene las ideas muy claras con respecto a su contrato: «Soy joven pero vengo para ser un jugador importante dentro de unos años» Abalde combina un discurso ambicioso con gestos que revelan una cabeza amueblada

JUAN CARLOS VILLENAValencia

«Si puede ser, no me quiero hacer fotos posando con la copa porque yo no la he ganado». La frase es de Alberto Abalde Díaz (A Coruña, 1995) nada más concluir su presentación como nuevo jugador del Valencia Basket hasta 2020. No fue su primera muestra de madurez y de respeto por la liturgia del baloncesto en tierra valenciana. El pasado 24 de febrero concedió una entrevista a LAS PROVINCIAS en un acto promocional de Divina Seguros aprovechando la visita de la Penya a la Fonteta. Contestó con mucha mesura a las preguntas sobre el conjunto taronja, por el que estaba cedido, porque el escudo que llevaba ese día en el pecho era el del Joventut. Cabeza amueblada. Algo que en 2017 tiene un valor añadido.

«He tenido la suerte de tener a mucha gente en mi entorno que siempre me ha ayudado a estar tranquilo y tener siempre los pies en la tierra», desvela nada más comenzar la charla con este periódico. Algo en lo que ha tenido mucho que ver su padre, jugador profesional en la ACB durante la década de los ochenta en el Obradoiro o el OAR, «aunque él no tuvo la suerte de ganar títulos». El pique sano dentro de la familia lo tendrá con Tamara, porque con su llegada a la Fonteta le permitirá luchar por esos trofeos. Sonríe sólo de pensar en esa posibilidad: «Mi hermana sí que ha conseguido éxitos y habrá que mantener el pique». Presenciar el arranque de la perla de la familia fue clave para que decidiera cambiar el balón de fútbol por el de basket. Sabia decisión.

Alberto Abalde llegó a Badalona con catorce años, pocos meses después de que Tamara consiguiera el bronce con España en el Eurobasket de 2009. Allí se formó como jugador y como persona y es por ello que se tomó la pasada temporada con una responsabilidad máxima, cuando la Penya estuvo coqueteando con el descenso: «El año pasado estaba jugando para la Penya, que es mi casa, y en una situación donde necesitábamos ganar partidos. Estaba totalmente centrado en defender la camiseta del Joventut y era lo que tocaba. Ahora lo daré todo por la camiseta taronja».

El gallego ha sido un aficionado más de la Fonteta desde la distancia, aunque ese mismo respeto expresado en las líneas pretéritas le llevó a no dejarse ver por el pabellón pese a que ya había terminado su compromiso con el Joventut: «La temporada del equipo ha sido espectacular y la he seguido desde Badalona muy atento. Levantarse después del golpe de la Eurocup y llegar hasta el nivel que se ha dado en la final del playoff es algo que tiene mucho mérito. Habla mucho de la fuerza del grupo humano de ese vestuario».

La apuesta del Valencia Basket por el producto nacional, los cinco convocados por Scariolo son el mejor ejemplo, facilitará su aterrizaje en el vestuario. «Hay mucha piña y espero unirme en cuanto antes a ellos», confiesa poco antes de mostrarse igual de ambicioso que en su puesta de largo como jugador valenciano: «Voy a dar el máximo para que el equipo siga siendo tan competitivo como hasta ahora y si es posible un poco más, con mi granito de arena». Tener a veteranos como San Emeterio compartiendo puesto va a ser vital en su formación «ya que llegar a Valencia es un paso muy importante en mi carrera y tener compañeros de ese nivel me va a permitir aprender mucho de ellos». Con Sastre, Oriola y Vives ya podrá comenzar a tender puentes en pocas semanas, en la primera concentración que realizará España en tierras malagueñas: «Me hace mucha ilusión volver a la selección y afronto la llamada con muchas ganas. He tenido la suerte de ir tres veranos consecutivos con la absoluta y espero seguir aprendiendo con todos esos grandes jugadores».

El proyecto del actual campeón de la ACB se define tan sólo con recordar lo conseguido hace dos semanas. «Es muy ilusionante y más con una temporada donde volvemos a la Euroliga, defendemos el título de la Liga Endesa y tenemos nada más comenzar la Supercopa», admite. Abalde demuestra tener ya el chip taronja, puesto que las rotaciones serán clave en un calendario cargado hasta los topes: «Tener una plantilla larga va a ser importante por la carga de partidos y me estoy preparando durante el verano, entrenando muy duro, para llegar en las mejores condiciones. Voy a trabajar muy duro. Soy joven pero vengo para ser un jugador muy importante en equipo dentro de unos años».

El alero gallego hace un llamamiento a la calma «porque el título de Liga ha sido algo espectacular pero tenemos que ir dando pequeños pasos sin meternos una presión excesiva» y pondera la figura de Vidorreta con el que coincidió en los últimos veranos con la selección: «Es un entrenador con mucha experiencia que viene de hacer un temporadón en Tenerife. Es muy táctico y le gusta preparar muy bien los partidos mirando la estrategia del rival. Estoy seguro que aprenderé mucho de él». Los pies en la tierra.

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