Las Provincias

Víctor Claver: «No he escuchado los pitos»

Claver: «No he escuchado los pitos»
  • El de Maristas reconoce que siempre ha habido un poco de «amor y odio» con su figura desde que debutó en el entonces Pamesa

  • El alero tiene un regreso amargo a la Fonteta con la dura derrota del Barça

Amor y odio. De forma simbólica. Nunca una definición es perfecta, pero refleja una buena parte del sentimiento que despierta Víctor Claver en la afición del Valencia Basket. El propio jugador lo reconoció tras el partido, a la hora de valorar el recibimiento de la grada de la Fonteta. «Hay gente que siempre me ha criticado y gente que siempre ha estado a mi lado. Siendo de la casa entiendo que haya gente que siempre ha esperado mucho de mi y otra que me ha apoyado. Un poco de amor y odio», declaró el de Maristas poco después de ironizar sobre los pitos de una parte del público en su presentación. «No los he escuchado», zanjó con una sonrisa de talante. Lo que es cierto, negarlo sería absurdo, es que en su presentación no vivió una ovación como otros excompañeros que han regresado. La sensación fue de una mayoría de aplausos pero con una música de viento de fondo.

Lo que es innegable es que la tarde en la Fonteta muy especial para Claver. Desde que llegó con el autobús del Barcelona hasta que abandonó el vestuario visitante pasadas las nueve y media de la noche. Fue el último jugador del conjunto de Bartzokas en hacerlo, tras despedirse de todo el personal de Valencia Basket que se cruzaba en las entrañas del pabellón. El último en hacerlo fue el presidente Vicente Solá. El alero tuvo alguna pancarta de apoyo en la grada, como una en la zona de tribuna que desvelaba algún parentesco: «Víctor primo estoy aquí». En el receso de doce minutos por el cambio de canasta en el segundo cuarto, tras un mate de Diagné que destrozó el tablero, no dudó en saludar a algunos aficionados valencianos que reclamaron su presencia. Su no regreso de taronja se puede interpretar de muchas formas, todas ellas válidas, pero lo que es innegable es que forma parte de la historia del club y del baloncesto valenciano puesto que pasarán muchos años hasta volver a ver a otro representante en la NBA.

«En la llegada y el calentamiento es verdad que he recordado los años en los que estuve aquí. Cuando empezó el partido intente evadirme. Al final me voy con un mal recuerdo deportivo pero fue bonito volver», evocó antes de reconocer que el Valencia Basket fue justo ganador del partido: «A nosotros nos sigue costando competir fuera de casa y ellos han aprovechado que jugaban en la Fonteta para ganar porque han jugado mejor». Un regreso con sabor amargo.