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Valencia Basket - FC Barcelona Lassa (76-59): Renacer desde la defensa

Joan Sastre trata de avanzar ante la presencia de Tomic.
Joan Sastre trata de avanzar ante la presencia de Tomic. / EFE
  • La rotación perfecta de Pedro Martínez pasa por encima de un Barcelona que certifica en la Fonteta el colapso del proyecto de Bartzokas

El Valencia Basket siempre vuelve. Si algo se ha ganado en la pista el equipo de Pedro Martínez esta temporada es que no merece que nadie les de por muertos antes de tiempo. Tras el batacazo de la final de la Eurocup el conjunto valenciano tuvo que regresar al calor del hogar para volver a encontrar sensaciones y recuperar el coliderato de la Liga Endesa. Si algo se han merecido los taronja con su trabajo es jugarse con el Real Madrid el primer puesto de la Liga regular en un mano a mano que promete ser espectacular en las últimas cinco jornadas. La visita del Barça era el momento perfecto para renacer. Más allá del simbolismo del domingo del mismo nombre, si algo demostró ayer el Valencia Basket en la Fonteta es que es, a día de hoy, un proyecto más sólido que el FC Barcelona. Un equipo de Euroliga que ayer mostró signos de desesperación, tanto en la pista como en la zona de vestuarios donde Nacho Rodríguez y De la Fuente no se cruzaron palabra hasta la salida de Bartzokas.

Aunque el conjunto de la Fonteta comenzó el partido clasificado para el playoff, tras la victoria del Unicaja frente al Andorra, lo certificó tras el contundente triunfo. Será su undécima participación consecutiva en la lucha por el título. Algo que tan sólo pueden decir Real Madrid, Barcelona y Baskonia. El Unicaja quedó noveno dos años seguidos, aunque siguió disputando la Euroliga gracias a su licencia.

El conjunto valenciano preparó el partido para crecer desde la defensa y el control del rebote defensivo (11 de los 13 que volaron sobre el aro taronja en la primera y 26 de 31 a término del partido). No suele ser una mala decisión cuando un equipo está en plena búsqueda de las sensaciones ofensivas. Las que se perdieron desde el fatídico 0-18 ante el Unicaja en el último cuarto del tercer partido de la final de la Eurocup. Dejar al Barcelona en 29 puntos al descanso siempre es una buena noticia, por muy mal que esté el equipo de Bartzokas esta temporada. Con Tobey como efecto sorpresa en el inicio, el americano anuló a Tomic con su actividad y repartió juego en el poste, la inercia taronja siempre fue positiva en defensa. Vives eclipsó a Rice y el juego del Barça siempre fue espeso. Dos triples de Claver y ocho puntos sencillos, desde cuatro mates, permitieron a los hombres de Bartzokas maquillar su marcador al paso por vestuarios. La máxima renta al final del segundo cuarto (35-29) permitió ver la botella medio llena a un equipo, el Valencia Basket, que siguió mostrando falta de confianza (12 de 33 en tiros de campo en la primera parte).

La clave del triunfo valenciano es que nunca bajó esa intensidad, recordando a la mejor versión vista en la temporada. Todos los relevos le funcionaron a la perfección a Pedro Martínez, desde la entrada a pista de Thomas a la de Sato. San Emeterio fue, después, el contrapunto del africano en el último cuarto, cuando el partido se rompió de forma definitiva en favor de los locales. Mientras Bartzokas se iba inmolando con cambios que sus estrellas no entendían -Rice y Tomic no pudieron esconder en su rostro la incredulidad cuando enfilaban el banquillo- el Valencia Basket fue creciendo, poniendo una distancia insalvable al inicio del último cuarto. La entrada de Oriola, el enésimo cambio de piezas en el tablero que desarboló al Barcelona, fue la puntilla. El catalán se comió a Tomic y a Diagné. Con su energía llegó el 72-57 que sentenció el choque. Tanto impulso le puso al partido que acabó siendo el más valorado de su equipo, con 14 puntos, 7 rebotes y 19 de valoración. Los últimos minutos fueron para la lucha por el average, que también cayó en el bando local (el Barça venció por doce en la primera vuelta).

La energía de Tobey fue vital para contrarrestar, en los primeros minutos, el buen arranque de Claver (10-10 tras el segundo triple del de Maristas). El partido siguió las pautas de un choque defensivo durante toda la primera parte y estuvo parado durante doce minutos tras un mate de Diagné que rompió el tablero (25-22). Tras el paso por vestuarios, con el comentado 35-29, Dubljevic anotó su primera canasta para poner un psicológico 37-29. Desde entonces, la renta valenciana fue en aumento, proporcionalmente al desespero de un Bartzokas que se fue hundiendo con cada aspaviento. Renacer desde la defensa. Para volver a creer en las opciones de hacer algo grande en la ACB.