Las Provincias

Obligados a resurgir

Los aficionados del Valencia Basket despliegan el tifo con la senyera.
Los aficionados del Valencia Basket despliegan el tifo con la senyera. / MIGUEL ÁNGEL POLO
  • El Valencia Basket cierra filas tras la dura derrota en la Eurocup y hoy vuelve al trabajo con la ACB en mente

  • Pedro Martínez asume su responsabilidad pero mira al futuro: «Ahora podemos quedarnos tumbados en la cama lamentándonos o levantarnos»

«¿Papá, por qué hemos perdido?». La pregunta se la hizo Ramsey Sato a su padre, Romain, pasadas las once y media de la noche del miércoles sobre el parquet de la Fonteta. El alero del Valencia Basket le contestó con un abrazo lleno de lágrimas. Esa postal fue la más repetida en el día después de una de las derrotas más dolorosas en los treinta años de historia de la entidad. El equipo tuvo ayer jornada de descanso pero en el caso de haber tenido previsto un entrenamiento Pedro Martínez se hubiera visto obligado a suspenderlo. Su plantilla vivió un luto absoluto tras una derrota sobre la que nadie lograba entender el motivo. Desde el capitán Rafa Martínez, hundido por toda la repercusión adulterada que tuvo su enfrentamiento con Nedovic, hasta los más jóvenes del equipo. Como Oriola, que ha tenido que llorar en sus dos primeras finales a nivel profesional. El vestuario se blindó ayer de las críticas. De las constructivas y de las que quieren hacer daño. Lo hizo para volver hoy al trabajo con la mente puesta en el partido del domingo. Ahí comenzará un reseteo obligado, puesto que cuando se sequen las lágrimas más amargas aparecerá la clasificación ACB con el Valencia Basket dependiendo de sí mismo para acabar primero de la liga regular con una plaza de Euroliga en juego en el playoff.

«Después de una noche sin dormir evidentemente te espera un día duro». La confesión es de Chechu Mulero a este periódico, para explicar que el daño de la segunda final perdido ha sido superior al de la primera: «Es una derrota mucho más dura que la de la Copa porque la Eurocup es una competición de seis meses y no de tres días. Hay mucho trabajo duro para poder llegar a la final. Ahora tenemos que cambiar el chip, como hicimos el año pasado».

El director deportivo del Valencia Basket considera que la reflexión de que la final la perdió el equipo taronja «es entrar en tópicos que nunca me han gustado» porque también hay un rival que juega: «Unicaja hizo su trabajo para poder ganar y también pasaron más cosas. Con trece arriba hay por ejemplo una falta escandalosa de Dani Díez a Thomas. Es verdad que teníamos la victoria en nuestras manos por eso duele mucho más perderla». Mulero siempre ha defendido el trabajo de Pedro Martínez desde que llegó a la Fonteta. El que más. No es vano fue clave en su renovación. La derrota en la Eurocup no varía su opinión: «Valorar el trabajo del cuerpo técnico encabezado por Pedro Martínez no sería justo. No es el momento oportuno. Es injusto valorar su trabajo y el de los jugadores en un momento así. Las valoraciones se hacen al final de temporada porque estoy convencido de que el equipo aún le va a dar muchas alegrías a la afición».

Si hay una persona que ayer le dio vueltas a todo lo sucedido en los fatídicos últimos nueve minutos ante Unicaja, con el parcial de 0-18 como símbolo, fue el propio Martínez. El técnico dio la cara en Gestiona Radio Valencia, asumiendo su primer puesto en la escala de responsabilidades: «El final de la Eurocup ha sido muy duro, cruel e inesperado. Lo tiñe todo de un color que no puede ser bueno. Lo perdimos nosotros y esto hace que sea mas duro. Nos entró el pánico. Ganamos y perdemos todos aunque la responsabilidad del entrenador en las derrotas siempre es grande y así me siento. Nos faltó serenidad, convencimiento y algo de físico. No hay que dar nada por hecho e inconscientemente lo hicimos». El técnico, aunque se negó a buscar «partes positivas» en la derrota, también siguió el argumentario de que los juicios es mejor hacerlos con la fotografía completa. «Las valoraciones hay que hacerlas a final de temporada. Me parecería justo por parte de todos hacerlas cuando se acabe el año, ese será el momento de asumir errores, aciertos y resultados. Ahora lo fácil es pensar que todo es un desastre. Me quiero alejar de ese pensamiento porque la competición continúa y se tiene que ver de que pasta estamos hechos. Mi objetivo como entrenador es recuperar a los jugadores que están pasándolo muy mal. Así no se puede ganar», confesó.

Martínez es consciente de que el trabajo de los entrenadores se mide con lupa en este tipo de derrotas. «Cuando sabes el resultado ves muy fácil las decisiones que se tendrían que haber tomado diferentes. Soy el máximo responsable de las decisiones técnicas», asumió antes de mandar un mensaje claro para lo que queda de temporada: «Ahora vamos a ver la respuesta que tenemos, si es quedarnos tumbados en la cama lamentándonos o mirar la derrota a los ojos y levantarnos. Quiero hacer lo segundo porque caer en el lamento no sirve para nada».