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Golpe al liderato de la ACB
/ EFE

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Valencia Basket | Golpe al liderato de la ACB

  • El Valencia Basket gana por oficio y depende de sí mismo para acabar primero en la Liga Regular

El Valencia Basket asaltó ayer la pista del Iberostar Tenerife, que sigue sin poder ganar a los taronja en una pesadilla que ya ha alcanzado la docena de duelos, y depende de sí mismo para acabar la Liga Regular como primero. A falta de nueve jornadas, tiene el mismo número de derrotas que los tinerfeños pero con un partido menos. Con el average particular ganado, ese dato le da la mano de la partida en cuanto el conjunto de Vidorreta descanse en la Jornada 29. Llegar con ese escenario a dos meses para el inicio del playoff es sobresaliente, teniendo en cuenta que los taronja tienen por detrás de la tabla a los tres presupuestos de Euroliga, pero hacerlo en las condiciones físicas en las que se encuentra el equipo roza la heroicidad.

En los últimos nueve días, el equipo de Pedro Martínez ha ganado tres partidos con tres lesionados y tan sólo un base. Con un viaje de por medio que comenzó en Jerusalén y terminó en Tenerife. Es cierto que en ese lapso de tiempo también perdió un partido con el Hapoel. También lo es que de haberlo ganado de rozar la heroicidad se hubiera pasado a heroicidad pura. Rascando un poco hacia atrás, se puede hablar de cuatro triunfos con nueve jugadores y medio si se cuenta la ayuda de Vives en la noche mágica frente al Khimki. Los taronja han somatizado como normal lo que no lo es.

Uno de los grandes sacrificados en la pesadilla de las lesiones es Van Rossom. El belga sigue acumulando minutos, y riesgo, mientras reza para que Vives y Diot vuelvan con el equipo. Mientras tanto, sigue contando con los relevos de Sastre, Rafa Martínez y San Emeterio. El cántabro, como ocurrió en el primer partido de la serie frente al Hapoel, volvió a ponerse los galones cuando más sufría su equipo sin el belga. Sacando petróleo en cada posesión, con tres canastas más adicional y un triple ‘a lo Llull’ desde 25 metros para cerrar el tercer cuarto. A base de oficio, y de casta, los valencianos terminaron su última odisea de aviones con un triunfo que no dará muchos titulares pero que puede valer oro en sesenta días.

Para conseguir la sufrida victoria, los de Pedro Martínez escogieron el camino más complicado. El que hace saltar por los aires las casas de apuestas. Cuando terminó el primer cuarto muy pocos daban ‘un duro’ por el triunfo visitante en La Laguna. El cansancio acumulado y la falta de acierto lastraron a un equipo que anotó 6 puntos en los primeros diez minutos, con un 2 de 18 en tiros de campo y una valoración colectiva de -3. El Iberostar no aprovechó la ‘pájara’ de su rival, no rompió el encuentro, y lo acabó pagando desde el 18-9 ya con el segundo cuarto en marcha. El Valencia Basket se dio cuenta de que el partido estaba abierto, metió una marcha más de velocidad y con un parcial de 2-15 se marchó al descanso con un marcador más propio del balonmano (20-24) pero con un pequeño triunfo moral frente a un equipo que no se podía explicar los motivos del vuelco. El -3 de valoración se convirtió en 26 en ese segundo cuarto... y el que se hundió en el global fue el conjunto canario con un -7. Golpe por golpe.

En la lógica del partido nuevo, los taronja demostraron tener más tablas. Al final, esos pequeños detalles se ganan cuando avanza el contador de partidos. Van Rossom puso la máxima renta visitante (25-32) pero el Iberostar contestó con un parcial de 18-10 para dar la vuelta al marcador (43-42 con tiros libres de Abromaitis a falta de 48 segundos para el final del tercer cuarto). Sonó el despertador de San Emeterio, primero para sellar ese tercer cuarto con su triple imposible (43-45) y poco después para sacar otra canasta más adicional que permitió a su equipo volver a remontar cuando de nuevo el Tenerife se había puesto por delante (47-48).

El trabajo silencioso de Dubljevic, que sin brillar en exceso firmó una actuación con 17 puntos y 7 rebotes, y el dominio en los tableros de los taronja (40-26 en global y 28-6 en los rechaces en el aro propio) permitió labrar una victoria que quedó sellada con una canasta de Sikma (54-60). Hasta el final, a los taronja les bastó con templar los nervios cuando Doornekamp robó un balón para poner el 60-62. Una falta de pillo que le sacó Dubljevic a Bogris, una buena defensa de Sastre a White para que corriera el crono antes de gastar una falta sin bonus y un tiro libre del propio Sastre (60-65) sentenciaron la faena de aliño. La canasta final de San Miguel a dos décimas (62-65) convirtió en anécdota una pérdida final. Liderato a tiro y trabajo en silencio. Lo ideal.

Directo

Final del encuentro. 64-65

Menos de un segundo para que acabe el partido

Canasta de San Miguel. 62-65

Faltan 4 segundos

Anota un TL. 60-65

Falta sobre Van Rossom. 60-64

Falla el triple Iberostar Tenerife

27 segundos restan