Las Provincias

San Emeterio fue el jugador del partido. :: efe/miguel ángel polo
San Emeterio fue el jugador del partido. :: efe/miguel ángel polo

Vives se pierde el resto de la semifinal

  • La policía expulsa a una teintena de ultras del Hapoel que estaban arrancando los asientos de la Fonteta en los minutos previos

«En verano viaja seguro porque está pensando irse de vacaciones a una isla del Mediterráneo. No se ningún viaje más que vaya a hacer». Esa fue la contestación, con un tono irónico elevado, de Pedro Martínez a la pregunta de si Guillem Vives viajará mañana con el equipo a Israel para disputar el segundo partido de la serie. El técnico lo descartó para el resto de la eliminatoria y dejó en el aire su participación en una hipotética final de la Eurocup, que comenzará el 28 de marzo: «En principio es baja de larga duración y no contamos con él para los próximos partidos, al menos eso es lo que me han transmitido los servicios médicos. Hasta donde yo se es un esguince de tobillo».

El entrenador reconoció su frustración con las tres bajas del equipo en el momento más importante del año. «Me quema porque me gustaría que fuéramos el equipo de la semana de la Copa del Rey», sentenció. Fue el último episodio de una noche eléctrica, que comenzó en la grada a pocos minutos de comenzar el partido. Los miembros de seguridad privada alertaron sobre los daños que algunos ultras del Hapoel estaban causando en los asientos de la zona donde tenían las entradas y fueron expulsados, una treintena, en bloque por la policía. En el exterior del pabellón, tal y como pudo confirmar esta redacción, los más exaltados fueron cacheados en la pared de la puerta de la piscina y ninguno de los ultras israelíes volvieron a acceder al recinto. Los ánimos enardecidos no acabaron en el fondo, sino que se trasladaron a la zona VIP. Dos de ellos, situados junto José Luis Gayá, se metieron en varias ocasiones en la pista para celebrar canastas del Hapoel y fueron advertidos por la policía, que amagó con otro desalojo.