Las Provincias

Los árbitros rescatan al Real Madrid en la Copa

Voigtmann intenta pasar el balón ante el Iberostar Tenerife. :: efe
Voigtmann intenta pasar el balón ante el Iberostar Tenerife. :: efe
  • Los colegiados decantan el partido al señalar unos pasos inexistentes contra el Andorra y dejan de ver un campo atrás de Llull

El Morabanc Andorra llegó a acariciar la gesta. A 40 segundos para el final, tenía el balón y al Real Madrid, el favorito para ganar la Copa, en jaque. Dos decisiones erróneas del trío arbitral, no obstante, permitieron al equipo de Pablo Laso llevar a la prórroga (85-85) un encuentro en el que llegó a ir 17 puntos por debajo y que en el descanso perdía por 10. En los cinco minutos extra, los blancos no dieron ya pie a la sorpresa del equipo del Principado.

La tormenta se desencadenó cuando los colegiados señalaron unos pasos inexistentes a Shermanidi que habrían acabado en canasta de dos puntos. En esta acción, el Andorra se habría ido de seis. El Real Madrid llegó a la última penúltima jugada del encuentro a tiro de triple para forzar la prórroga y Randolph, uno de los mejores del encuentro, ejecutó. Sin embargo, recibió el balón de Llull, que cometió un claro campo atrás que los mismos jueces que antes habían señalado los pasos del jugador del Morabanc, esta vez no percibieron.

El Real Madrid se medirá mañana al anfitrión de esta Copa del Rey, el Baskonia, que antes había dado cuenta del Iberostar Tenerife. Los canarios plantaron cara a los vascos y llegaron a un final con opciones, pero los locales no perdonaron.

Fiel a su estilo, el Baskonia no acusó la presión en su estreno como anfitrión. Liderado por un base espléndido, Shane Larkin, que machacó al Tenerife en el cuarto definitivo (17 puntos en el último parcial, para 34 de valoración final), a pesar de algunos despistes defensivos y momentos de relajación, selló su pase a las semifinales en un partido en el que dio el estirón cuando se lo propuso ante un rival animoso pero demasiado limitado.

Al igual que le ocurrió en las tres ocasiones anteriores en las que albergó la fase final de la competición, con un título en 2002 y un subcampeonato en 2008, el Baskonia superó con éxito la primera eliminatoria. El conjunto canario duró lo que quiso Larkin, jaleado al grito de «¡MVP, MVP!» por la bulliciosa y contagiosa afición del Buesa Arena.

Finalmente, la jornada del jueves cocinó una semifinal apasionante entre el gran favorito al torneo y un Baskonia que contará con su público para presionar a rivales y árbitros.