Las Provincias

El Valencia Basket en la Copa del Rey | De capitán a capitán

De capitán a capitán
  • Rafa Martínez busca repetir la imagen de Luengo en el 98

  • El jugador catalán soñó con tan sólo 15 años conseguir una Copa tras ver por televisión el histórico triple de Creus al Barcelona en Murcia

Cuando Víctor Luengo levantó al cielo de Valladolid la Copa del Rey de 1998, Rafa Martínez aún no había cumplido la mayoría de edad. El jugador de Santpedor entonces era un junior del TDK Manresa que soñaba con repetir alguna vez la gesta de Joan Creus, que dos años antes entró en el imaginario colectivo de la ACB con aquel inolvidable triple en la final frente al Barça que le dio al conjunto del Bages la Copa del Rey de 1996, en Murcia. Mañana, Rafa Martínez comenzará su octava participación en el torneo copero con el Valencia Basket, con el sueño de levantar como capitán un título que se resiste en la Fonteta desde hace casi dos décadas. Y emular, de paso, al gran Creus que le hizo volar delante del televisor cuando era un niño de quince años.

«Es muy importante haber vivido todas esas ediciones de la Copa con el equipo, con sus momentos de alegría y de tristeza, y ahora venimos a Vitoria con la misma ilusión de siempre», reflexionó el catalán para LAS PROVINCIAS nada más aterrizar en Gasteiz. La última vez que llegó ese vuelo con la expedición taronja para disputar una Copa del Rey, el conjunto taronja llegó a la final. «Somos conscientes de que los ocho equipos tenemos la misma ilusión porque es una competición donde, a un partido, todo el mundo tiene opciones de ganar el título», continuó. Martínez prefiere tener los pies en el suelo tras los dos últimos golpes coperos, en A Coruña y Las Palmas: «Cuando llevas muchos años jugando comprendes que lo más importante es salir a competir y estar a la altura. Luego es deporte. Sólo pienso en el partido de cuartos contra el Gran Canaria, el resto queda lejos».

El escolta ha repetido en varias ocasiones que tras conquistar dos títulos europeos con el Valencia Basket, su anhelo es conseguir uno en España. «Ese sueño por supuesto que lo sigo teniendo pero prefiero no pensar mucho ni obsesionarme con las cosas», recordó. Es su filosofía de vida, la que le ha llevado a competir con casi 35 años como si tuviera 20: «Soy una persona que vive las cosas paso a paso. Está claro que todos nuestros aficionados piensan que podemos ser uno de los grandes candidatos para llegar a la final pero hay que pasar el primer corte que es el más importante».

¿Qué supondría suceder a Víctor Luengo como capitán que levante una Copa? «Esa postal sería muy bonita, no lo voy a negar. Lo que está claro es que el club cada año va creciendo y la gente cada vez se ilusiona más. Sólo con ver el ambiente que tenemos en cada partido en la Fonteta te deja claro el nivel de ilusión que tiene nuestra afición por el proyecto del Valencia Basket».

El catalán quiso mandar dos avisos antes de afrontar el día previo al debut ante el Gran Canaria. Uno, al entorno: «Ellos también están creciendo, el año pasado nos eliminaron, disputaron la final de la Copa y este año ha ganado la Supercopa. Es un club muy ambicioso y va a ser un rival muy duro». El otro, recordando la herida que quiere cerrar en Vitoria: «En 2013 no llegábamos en un gran momento. Llegamos a la final desde la defensa y allí competimos hasta la mitad del partido contra el Barça. Se me quedó una espina clavada y la quiero sacar».

Víctor Luengo ya peina alguna cana y por cada una de ellas aumenta el valor de lo sucedido en Valladolid' 98: «Ahora que ha pasado tanto tiempo desde aquello creo que todos le damos más valor. Lo que conseguimos en Valladolid fue muy importante pero si lo analizas ahora que han pasado casi veinte años sin poder conseguir otra Copa te das cuenta de que lo complicado que fue». El valenciano considera que el récord de un debutante campeón «es algo que no nos va a quitar nunca nadie» y que lo que sí quiere que cambie es la sequía copera: «Un primer título es como la primera novia, nunca se olvida. Lo que deseo es que no se gane una más sino muchas».

El de Zaidía también manda un mensaje de prudencia con respecto al partido de mañana «porque pensar en que estamos ya en semifinales es el primer paso para estar eliminados. El Gran Canaria es un equipazo» y quita hierro a una eventual eliminación: «Cargar cuando se pierde es bastante injusto porque es un torneo que se juega en cuatro días y que lo gana tan solo uno. Soy de los que ha pensado siempre que en la Copa hay que maximizar los triunfos y minimizar las derrotas porque la semana siguiente vuelves a jugar y no te puedes venir abajo». Luengo quiere finalizar con un recuerdo y un consejo. «El que siempre me viene es la comida que hicimos por mi cumpleaños tras ganar al Valladolid y clasificarnos para la final del 98. Vukovic gestionó a la perfección todos los tiempos de descanso y de poder estar con la familia. Cada cosa que conseguíamos era un premio que había que compartir. Eso nos ayudó mucho. El baloncesto ha pasado de ser algo familiar a más profesional. Ahora los jugadores están demasiado sobre protegidos de cualquier cosa externa».