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Diot lanza el triple en el último segundo, ante la defensa de Jordan, que pudo darle la victoria al Valencia Basket :: EFE/ Quique García

Apagón defensivo en Badalona

  • Un enorme Kravtsov, que regresa tocado del cuádriceps izquierdo, no basta para frenar a un equipo catalán que aprovecha su inercia

  • El Valencia Basket pierde ante el Joventut de Abalde un partido a los puntos en el que Diot tuvo el tiro ganador

La última jugada en el Olímpic resumió el momento físico en el que llegó el Valencia Basket al final del partido, por el desgaste del encuentro y el acumulado de un mes frenético de viajes. Con 86-84, a falta de un segundo y nueve décimas para el final, el equipo de Pedro Martínez no buscó una falta para poder forzar la prórroga sino un triple ganador. Fue para Diot, uno de los mejores taronja ayer en Badalona. Un cara o cruz. Reír o llorar. Cielo o infierno. El lanzamiento lo escupió el aro y le otorgó la victoria a la Penya. Una derrota, la segunda consecutiva para los valencianos fuera de casa en la Liga Endesa, que doler más si el parte médico de hoy con Oriola y Kravtsov es negativo. Si de Fuenlabrada se volvió con Dubljevic lesionado de Barcelona, donde el equipo estaba concentrado desde el jueves para ganar descanso a la odisea de la Eurocup, viene con otros dos pivots tocados.

El catalán fue duda hasta el último momento para el envite por un pinchazo en el aductor derecho. Finalmente pudo aportar minutos a su equipo pero no con su energía habitual. Algo que su rostro reflejó como el espejo de su alma. Lo del ucraniano fue incluso más heroico. Fue, de largo, el mejor jugador del Valencia Basket (23 puntos, 7 rebotes y 28 de valoración) y se partió la cara, literalmente, con Jerome Jordan. Terminó tocado, con dolor en el cuádriceps izquierdo al que le aplicaron inmediatamente hielo en el corazón del vestuario. Con Dubljevic fuera de juego en las próximas semanas, el cuerpo técnico cruza los dedos para que se quede en un susto de cara a encarar el partido de Jerusalem. «Veremos cuando se enfríe como se encuentra», así de lacónico resumió Pedro Martínez la situación del pívot. Mañana le realizarán pruebas médicas.

El conjunto valenciano no perdió el partido en el último tiro. El Joventut se hizo acreedor de la victoria dominando el marcador de forma ininterrumpida desde el ecuador del tercer cuarto. Su rival, así lo dice la valoración de 81-102, hizo un partido más completo. Pero en el basket lo que cuenta es aprovechar los momentos y minimizar los fallos. La Penya golpeó en el mentón de su rival en los momentos clave, con fogonazos repartidos entre Bogdanovic, Abalde, Jordan y Gielo. Ni siquiera el 'mantra' de los triples explica la derrota taronja, puesto que los catalanes acabaron con un 9 de 25. Simplemente, sin comillas, fueron más efectivos.

Es cierto que la derrota no llegó con los mismos parámetros que en Fuenlabrada. En el Fernando Martín los taronja fueron un equipo plano y sin alma. En el Olímpic se encendió alguna luz de reserva física de desgaste y el técnico no encontró nunca la rotación perfecta. Esa cadena de juego coral, la que llevó al Joventut a la victoria, no llegó en su oponente. Tan sólo Kravtsov y Diot mantuvieron una línea recta. Rafa Martínez aportó en el primer tiempo, donde se quedó a un triple de llegar a la marca histórica de 650, y Thomas salió de su letargo en el segundo. Poco arroz para la paella.

En un partido de pequeños detalles la lupa también hay que ponerla en dos situaciones. La primera, el error que cometieron los valencianos en mimetizarse en el juego suicida de su rival. El triple va triple viene, primero con 75-74 y luego con 82-80 en el marcador, llevó a Sastre a lanzar dos lanzamientos demasiados forzados, cuando no era necesario arriesgar. La segunda, la particular interpretación de las antideportivas. La ACB pasó al inicio de la temporada un extenso tutorial que ha desembocado, como suele suceder, en que la interpretación varía como ojos del Guadiana. Rafa Martínez recibió el castigo por frenar a Vidal. A Kravtsov le molieron a palos para llevarle al tiro libre. Alguno, de Jordan, estando por detrás del ucraniano y sin intención de jugar el balón. La anterior redacción de 'intencionada' dejaba más claro el tema que la manida 'antideportiva'. En un partido que se decide por dos puntos, si se quiere ser justo, simplemente hay que poner el debate sobre el tablero igual que se señala el mal partido defensivo.

En lo que va de temporada, el Valencia Basket ha recibido más de 80 puntos en cuatro partidos. Ha perdido tres. La solidez atrás, llegaban a Badalona con el tercer mejor registro de la ACB, es uno de los santo y seña del equipo. El Joventut supo hurgar en esa herida. Alberto Abalde, por cierto, demostró que la próxima temporada tiene un hueco 'sí o sí' en la plantilla taronja. Su frialdad al finalizar el partido a la hora de referirse al Valencia Basket es entendible, en un deporte tan llamado a la susceptibilidad. El mejor momento taronja llegó con la conexión entre Diot y Kravtsov (39-42) pero cuando la Penya pegó el estirón (67-60) ya no soltó la presa.