Las Provincias

Un vals en la tierra del Danubio

  • El conjunto taronja certifica su liderato, está clasificado para el Top 16 y hoy viajará a Barcelona para preparar el partido del sábado ante la Penya

  • El Valencia Basket vuelve a pasar por encima del Ulm y manda un aviso a la Eurocup

El Valencia Basket, en una tierra bañada por el Danubio, se marcó un vals taronja. El conjunto de Pedro Martínez bailó como quiso a un Ratiopharm al que le apareció el fantasma de la Fonteta. Fue como si la teoría de cuerdas hubiera abierto una línea temporal desde el primer partido de la primera vuelta hasta ayer, puesto que el reflejo del espejo se presentó como un quinto cuarto de aquel encuentro donde el conjunto español barrió del mapa al alemán. No es algo habitual en el mundo del deporte profesional. El Ulm lleva un balance de 12-2 en el inicio de la temporada, las únicas dos derrotas frente al mismo rival. Con un average de +63 para el equipo que ha ganado esos dos encuentros. Un golpe encima de la mesa en el tablero de la Eurocup aunque anoche todos los protagonistas, el primero Pedro Martínez, quisieron frenar cualquier conato de pensar más allá del partido del sábado ante el Joventut.

Esa forma de ver las cosas es la que llevó al conjunto de la Fonteta, tal y como anunció el técnico en el micrófono de Gestiona Radio Valencia, a diseñar un plan de viaje alternativo para el regreso de Alemania. El equipo no viajará hoy a casa sino que lo hará directamente a Barcelona, para tener mañana una jornada completa de trabajo y preparar en condiciones la cita ante la Penya del sábado en la Liga Endesa. La exigencia siempre es alta.

Aunque la victoria fue de nuevo coral, sería injusto no destacar el trabajo de San Emeterio y Sato. El primero sigue hablando en la pista, donde hay que hacerlo, para recordar lo injusto que fue Scariolo con él en la lista de Río. El segundo, que no aceptó el contrato que le ofreció el club como un premio. Lo hizo para ganarse un lugar en la rotación. En el Valencia Basket están a estas alturas de la temporada los que quieren estar. Hay que tenerlo en cuenta.

El imponente 0-11 de inicio impidió a los espectadores del Ratiopharm Arena sentarse hasta el ecuador del primer cuarto. Si hay una costumbre en el baloncesto alemán que se sigue cumpliendo con el paso de los años es que los espectadores permanecen de pie, aplaudiendo al unísono, hasta que su equipo mete la primera canasta. Tras alguna mirada nerviosa entre la grada, ese momento mágico llegó con el 3-11, con un triple de Braun. Para entonces el Valencia Basket ya estaba metido en faena, dispuesto a poner tierra de por medio. La defensa de Kravtsov, que sigue también en una progresión permanente, permitió llegar al inicio del segundo cuarto con un rotundo 9-24 refrendado por el 0-36 en valoración.

El Ratiopharm volvió al partido con las pilas puestas, dispuesto a lavar la cara. El Valencia Basket aguantó los machos y aceptó la pelea, llegando al descanso con una diferencia interesante (34-45). Esa inercia positiva, con un nivel muy alto en el trabajo defensivo, llegó hasta la máxima renta hasta entonces (44-67). Un parcial de 13-0 amenazó con meter al Ratiopharm en el partido, pero los taronja no estaban dispuestos a que una nota desafinada rompiera la magia de su vals perfecto.