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Fuenlabrada abrió la puerta del retorno a la ACB

Fuenlabrada abrió la puerta del retorno a la ACB

  • La afición valenciana se desplazó en masa al Fernando Martín para vivir una día mágico el 19 de mayo de 1996

  • La solidez del cinco inicial de Vukovic dio al Pamesa un billete para Lugo

valencia. La historia del Valencia Basket está llena de páginas doradas, las que relucen de los cuatro títulos son la vanguardia, pero también hay fechas un poco más olvidadas que fueron igual o más importantes que las noches en que se levantaron los trofeos. Una de ellas ocurrió el domingo 19 de mayo de 1996, en Fuenlabrada.

El Pamesa de Miki Vukovic quedó encuadrado, dentro de la Liga EBA, en una segunda fase muy exigente con dos rivales de postín como eran el conjunto madrileño y el Monte Huelva. Los azulones ganaron en la primera vuelta en la Fonteta (70-77), tensando un poco más la cuerda. El partido del Fernando Martín era decisivo, quien ganara accedería a la Final a Ocho de Lugo. Todo el mundo sabía que ese año no habría ascensos deportivos a la ACB por la creación de la LEB, pero los aspirantes a pedir un ingreso debían estar en la cita gallega.

La afición valenciana, clave en aquella temporada de travesía por el desierto, acompañó en masa al Pamesa hasta Fuenlabrada. Un gesto cuyo peso valió oro unas semanas después para que Juan y Fernando Roig apostaran por comprar la plaza del desaparecido Amway Zaragoza, con la meritocracia que supuso el subcampeonato de la categoría... pero antes había que ganar en Fuenlabrada. Fue un partido de alto voltaje, en la grada y en la pista, pero que se llevó el Pamesa por un claro 84-99.

La victoria se decidió en la segunda parte, tras llegar al descanso con 44-44. La fortaleza ofensiva de los valencianos, que endosaron desde entonces un parcial de 40-55, fue decisiva. Vukovic ya comenzó en la EBA a enseñar las que iban a ser las cartas clave de su baraja, con una rotación corta y donde la importancia del quinteto titular era capital. En Fuenlabrada, esas cinco piezas destrozaron a su rival. Los puntos de Rodilla (11), Luengo (23), Berni Álvarez (30), Llamas (17) y Cartwright (14) fueron demasiados para un rival que dependió en exceso de Espinosa. También contribuyeron a la victoria César Alonso (2) y Jesús Fernández (2).

La alegría se desbordó, gracias a lo holgado del marcador, unos segundos antes de la bocina final, pero cuando llegó nadie pudo contener las lágrimas. Ni en la pista ni en las gradas. Todo el mundo quería abrazar a Miki Vukovic, el arquitecto de aquel pequeño milagro con gente de la casa, mientras Luengo y Rodilla se fundían en uno de esos tantos abrazos que se dieron juntos en las filas del Pamesa. Después de aquella foto histórica de la ULEB Cup de 2003, donde ambos celebran cabeza con cabeza el título con el trofeo, más de uno se acordó de lo vivido en el Fernando Martín siete años antes. La fiesta en Fuenlabrada acabó con los aficionados en el parquet y con el propio Vukovic pidiendo un megáfono para agradecer a sus jugadores el trabajo y a los seguidores por el seguimiento durante toda la campaña por las pistas de la EBA, desde Gandia a Montcada pasando por Valls. Aquel 19 de mayo del 96 fue mágico. Fue como el quinto título del palmarés.