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Esta defensa es el camino

    Esta defensa es el camino
    • El Valencia Basket maniata al Morabanc Andorra y logra una victoria inapelable

    El buen trabajo atrás permite a los taronja sentenciar el partido con la pegada de Rafa Martínez, Oriola y un gran Dubljevic

    valencia. Si hay una idea que cualquier entrenador que se precie ha repetido en un vestuario es aquella que recuerda que el ataque sirve para ganar partidos pero la defensa es la clave para levantar los títulos. Es una reflexión acertada, puesto que un trabajo intenso atrás es sinónimo de equipo concentrado metido en la faena. Si eso ocurre teniendo una plantilla de talento el resultado suele ser arrollador cuando enfrente hay un equipo con menor arsenal. Sea cual sea su estado de forma. Ese cuadro fue el que se pintó ayer sobre el lienzo de la Fonteta. El Valencia Basket saltó al partido con un extra de mentalidad, puesto que durante la semana el cuerpo técnico había avisado del peligro ofensivo del Andorra. Tanto apretaron las clavijas que acabaron fundiendo los plomos del conjunto del principado, dejando en 62 puntos (10 en el primer cuarto) a un equipo que llegaba promediando 87,7 por choque y en 62 de valoración cuando en los primeros cuatro partidos había marcado una media de 109,5.

    Joan Peñarroya, el técnico del Morabanc, lo resumió a la perfección al acabar el encuentro: «El Valencia Basket no ha dominado en todo, desde su cuerpo técnico hasta el último jugador. Espero que aprendamos de la lección. No se salva ni el tato, yo el primero». Es complicado definir una victoria inapelable de mejor forma. Desde el trabajo defensivo, que negó las opciones a los tiradores andorranos y desquició el manejo de balón de Albicy y Schreiner, se apuntaló una victoria que llegó con la velocidad de crucero del juego coral en ataque de los taronja. El Valencia Basket tiene tics de equipo grande aunque, evidentemente, será la regularidad la que marque si en el último mes de la ACB o en los momentos decisivos de la Copa o la Eurocup logra mantener ese nivel. Cuando un equipo no necesita que siempre brillen los mimos jugadores, el camino es bueno. El taronja suele ser un equipo antipático para el Supermanager, el popular juego de la Liga que se basa en la valoración individual de los jugadores. Es complicado que en dos partidos seguidos brillen los mismos, aunque ese no es un problema para Pedro Martínez y su cuerpo técnico. Más bien al contrario. Ayer, entre Dubljevic, Oriola y Rafa Martínez fundieron al Morabanc Andorra.

    Los dos primeros desquiciaron a Shermadini, que no se libró de un bombardeo constante que no cesó con la entrada de Kravtsov, que debutó en el tercer minuto del segundo cuarto. El ucraniano, sin despeinarse, firmó 6 puntos y 3 rebotes en algo menos de siete minutos en pista. Prometedor. Con el montenegrino en pleno crecimiento, 18 puntos y 7 rebotes en un día más en la oficina, la variable diferencial sigue siendo Oriola. El impacto del catalán en los esquemas del conjunto valenciano sigue ganando enteros. Se ha curtido como cinco por todo lo ocurrido con Bryant y ayer, cuando volvió al cuatro en los últimos minutos, demostró que su versatilidad va a ser mortal de necesidad. Igual se pegaba con Shermadini o Burjanadze que rompía por velocidad a Antetokounmpo. Sus 17 puntos, con 6 de 8 en tiros de dos, no resumen su importancia pero sí que son un ejemplo de su fiabilidad.

    La canasta inicial de Dubljevic apagó el único momento de sosiego para el Andorra. Los dieciocho segundos con empate fueron el único momento de tranquilidad para ellos. El Valencia Basket estuvo 39 minutos y 42 segundos por delante. Es decir, que nunca peligró la victoria. Primero con defensa, 16-10 al final del primer cuarto, y a partir del segundo con un ataque coral donde Diot volvió a ser la mejor manija. El 50-35 de la segunda parte fue la sentencia. San Emeterio dio el susto en los últimos segundos con un golpe en su rodilla. La primera exploración descartó que tenga algo grave.