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Stoudemire (10 puntos) celebra una canasta en el duelo ante el Valencia Basket. :: jesús signes

Un homenaje al baloncesto

  • El Hapoel se lleva la victoria en un partido de nivel Euroliga

  • El Valencia Basket paga su falta de acierto en el tiro ante uno de los equipos favoritos para acabar ganando la Eurocup en un duelo con olor a final

Nunca una segunda jornada de la primera fase de la Eurocup tuvo un sabor de Euroliga. La oda al baloncesto que se marcaron ayer el Valencia Basket y el Hapoel Jerusalem sobre las tablas de la Fonteta son de las que hacen que merezca la pena pagar una entrada. El conjunto israelí se llevó el duelo porque estuvo más acertado en los instantes decisivos, pero con la sensación de haber visitado a otro de los favoritos para ganar la competición. Con permiso del Ulm, junto al Lokomotiv pueden formar la santísima trinidad de un Grupo D que es el más fuerte de largo de la competición, donde las dos primeras plazas se van a cotizar al alza. El último cuarto vivido en el recinto de Hermanos Maristas, con los dos equipos repartiéndose golpes y ventajas cortas en el marcador, ya forma parte de las imágenes más bonitas de la historia reciente del torneo. No sería una locura que se vuelva a repetir en el playoff final por el título.

La falta de acierto del Valencia Basket le condenó a la derrota. El 6 de 26 en triples tomó toda su dimensión en los últimos segundos, donde los valencianos tuvieron hasta tres ocasiones para al menos llevar el partido a la prórroga. Ninguno de los tiros, dos de Diot y uno de Rafa Martínez, encontraron la red. Hubiera sido el final perfecto para el capitán, que anotó 17 puntos en el segundo tiempo. Los puntos del catalán y la energía de Romain Sato, clave en la remontada taronja y que volvió a evidenciar que debe estar muy por delante de la rotación de Jankovic a día de hoy, permitieron a los locales soñar con la remontada. Pero el Hapoel aguantó el golpe final con la calidad individual de Kinsey, Jerrells y Dyson, que le dieron la victoria al conjunto israelí.

Kravtsov tomó buena nota de la evolución de sus compañeros desde un extremo del banquillo. El ucraniano comenzó ayer a pasar las primeras pruebas del reconocimiento médico y hoy lo completará. Desde entonces, será uno más de la plantilla de Pedro Martínez. Teniendo en cuenta que para que debute en la Liga Endesa el club deberá dar de baja en la ACB a uno de los doce jugadores actuales suena a muy precipitado que ocurra para el partido del domingo en Galicia. Su momento, teniendo en cuenta que la próxima semana los valencianos descansan en la Eurocup, parece fijado para el 30 de octubre frente al Andorra. Aportará esa dureza que requieren partidos como el de ayer.

La chispa saltó con una canasta de Stoudemire que rebañó sobre el aro Sikma. Uno de los árbitros determinó que el americano tocó el aro para hacerlo, lo que dio validez a la anotación (32-29). Fue la gota que colmó el vaso de la paciencia tanto de Pedro Martínez como de la Fonteta. Tal fue el cabreo del técnico taronja, que no paró de pedir que revisaran el 'instant replay', que una vez acabado el primer tiempo siguió pidiendo la validez de la defensa. Tanto fue así que se montó un pequeño cónclave con los colegiados y Pianigiani en el centro de la pista. Con música de viento en la Fonteta, y 36-41, el partido se marchó abierto y caliente al tercer cuarto. El 17% en los triples del Valencia Basket indicó el camino a mejorar.

El Hapoel comenzó el tercer cuarto dispuesto a poner la directa. Casi lo consiguen, con un 42-54 tras canasta de Eliyahu que hicieron saltar todas las alarmas. Ese 6-13 de parcial en el inicio de la segunda parte cambió con dos jugadas seguidas cargadas de raza que pusieron de nuevo al Valencia Basket en el partido. Las dos con Rafa Martínez como protagonista. El capitán le sacó una técnica a Stoudemire tras protesta del americano por una falta en el bloqueo y poco después una antideportiva a Timor. Ocho puntos consecutivos del escolta permitió el 54-56. Esa cadencia llegó hasta el final del tercer cuarto, al que se llegó con un 58-61. Los últimos diez minutos fueron eléctricos, con una sucesión de canastas que llegó hasta el momento clave. Los taronja no anotaron los triples y Dyson sentenció. Eso sí, el camino debe ser el trazado ayer.