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El Valencia Basket no es rival para el ciclón blanco

  • El Madrid sentenció el partido en el tercer cuarto y los de Pedro Martínez encajan la primera derrota de la temporada

El base menorquín Sergio Llull lideró y condujo hoy al Real Madrid a una cómoda victoria en la pista de un Valencia Basket bloqueado y al que remató en el tramo final, cuando durante unos instantes pareció que podía revivir a base de casta (75-94).

Llull volvía a una de sus pistas fetiches y desde el principio se le vio cómodo. El partido arrancó al ritmo que marcó el balear y al Valencia le costó muchísimo seguir su ritmo. Lo hizo, a trompicones, gracias a un par de arranques de genio de San Emeterio y acelerando al máximo de sus posibilidades el ritmo del choque.

Pero a los locales les costó estar cómodos. La decisión de Pablo Laso de que muchos de sus interiores no cambiarán tras los bloqueos alteró las rutinas del Valencia y le dejó perdido en muchos de sus ataques (21-33, m.14).

El regreso a la pista de Guillem Vives le aclaró las ideas, Van Rossom le dio carácter y Luke Sikma una referencia interior constante y con esas tres armas el Valencia apretó al máximo el marcador (32-35, m. 19).

Viendo en riesgo buena parte de su trabajo, Laso echó mano del Chapu Nocioni, que aún no había jugado y el argentino no falló. En apenas tres minutos anotó siete puntos que permitieron a los visitantes llegar al descanso con una pequeña pero valiosa renta (36-42, m.20).

La reanudación repitió el guión del inicio del choque, es decir, el que quiso Llull. El balear puso en marcha a su equipo y minó la moral local con sus acciones individuales. Sólo Diot mantuvo viva la fe del Valencia pero eso no impidió que los visitantes volvieran a escaparse (50-67, m.27).

Con el camino ya desbrozado, Laso lo puso en manos de Doncic y el esloveno respondió con creces. Y lo hizo tanto en defensa, taponando y reboteando, como en ataque, dirigiendo con brío y acertando en los tiros, como también lo hizo un certero Rudy Fernández (54-76, m.30).

Pero cuando parecía que el Valencia había perdido toda esperanza, apareció Sato, inédito hasta ese momento, y los locales revivieron por unos minutos, aunque eso no supuso que realmente cuestionaran la victoria visitante.

Aunque al alero centroafricano se le unió un intenso Sikma, cuando el Real Madrid se vio en problemas se sostuvo con los rebotes de Felipe Reyes volvió a recurrir a Llull y el balear acabó con toda esperanza local con cinco puntos consecutivos.