Las Provincias

Van Rossom: «Estar diez meses encerrado en el gimnasio es una cárcel»

  • El belga disputa en Zaragoza su primer partido oficial tras superar la lesión y reconoce que la clave fue perder el miedo

Sam Van Rossom sale del vestuario con una sonrisa de oreja y oreja. La postal se vivió ayer en las entrañas del Príncipe Felipe de Zaragoza y se ha repetido tantas veces en los últimos años que sus compañeros estaban esperando que llegara el día. El belga disputó, más de diez meses después, su primer partido oficial tras la lesión. Le tocó jugar de escolta por la lesión de Sastre, pero lo importante era poner el contador a cero: «Hacía mucho que no estaba en la pista en un partido oficial y la verdad es que no puedo esconder mi alegría. Con la lesión de Sastre me ha tocado ayudar en la posición de dos y me he sentido bien», reconoce a LAS PROVINCIAS.

Para llegar a disputar 18 minutos en el estreno de la Liga Endesa el trabajo ha sido muy largo. Hubo un día clave. Fue el encuentro de Nantes frente al Bayern, donde a los pocos segundos de su debut quiso probar la rodilla con una entrada algo suicida que hizo enmudecer al banquillo: «Creo que en toda mi carrera no hice una bandeja como aquel día. La primera cosa que me salió en ese primer partido fue eso, fue algo bastante raro pero la sensación fue muy buena. Hay que quitarse el miedo porque jugar con miedo es malo. Intento olvidarme de todo lo que ha pasado. La rodilla está claro que me va a doler en ocasiones pero espero que sean sustos pequeños y que no pasará nada. Si quieres estar en el nivel para jugar en el Valencia Basket tienes que quitarte el miedo». Eso sí, la fuerza con control «porque en alguna entrada aún me cuesta y en los saltos no creo que pueda hacer un mate ahora mismo. No está en mis capacidades (sonríe). Esto es algo que poco a poco iré cambiando, hay que ir encontrando las mejores soluciones en el camino».

El físico es, evidentemente, algo importante para todos los jugadores pero para los deportistas que basan su juego en la intensidad aún más. «Espero que con el tiempo podré recuperar el físico», reconoce antes de ponerse serio para recordar un detalle importante de su lesión: «El cartílago es algo muy complicado de recuperar porque es una parte muy importante de la rodilla. Cuando te han sacado un buen trozo en una operación pasa un tiempo hasta que vuelves a estar como antes. Ahora mismo estoy recuperado físicamente pero en los esfuerzos intensos la rodilla te recuerda que ha tenido algo importante». Al instante recupera la sonrisa, para explicar el símbolo de lo que supone estar durante tanto tiempo entrenando en solitario: «Estar diez meses encerrado en el gimnasio es una cárcel para un deportista. Es como en las películas que sacan las pesas al patio para hacer ejercicio y ponerse en forma.

¿Qué se aprende durante todo este tiempo? «Te hace darte cuenta lo que te gusta lo que estás haciendo y que lo tienes que valorar. Estar cada día en la pista, aunque sea sólo entrenando con el equipo, es algo que tienes que aprovechar. He estado mucho tiempo solo en el gimnasio y cuando has estado toda tu vida acostumbrado a entrenar con otras personas eso es muy duro. Es algo que hechas mucho de menos».

Van Rossom está contento con la plantilla que ha confeccionado el club. «El equipo pinta bien», reconoce antes de mandar un mensaje al entorno: «Hay que mentalizarse de que este año no vamos a tener un inicio como el de la temporada pasada. Eso es algo que pasa una vez que pasa cada treinta años. Vamos a perder partidos y hay que estar preparados para ese momento». Si hay un compañero que ha pasado mucho tiempo con él en el gimnasio es Bryant. El base sale en su defensa: «Es una persona de diez. Nunca ha tenido ninguna queja para trabajar antes o después de un entrenamiento. Ha seguido de forma disciplinada lo que tenía que hacer y si resuelve el problema con el que ha venido ya está. Entre él y nosotros nunca ha habido ningún problema».