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Un Valencia Basket con traje de gala

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La plantilla, los históricos y la cantera, en el parquet. / Manuel Molines

  • El club presenta su proyecto del treinta aniversario donde el objetivo es devolver al equipo a la Euroliga

  • La Fonteta premia con una larga ovación a los jugadores que han mantenido el bloque de la pasada temporada y al técnico Pedro Martínez

El Valencia Basket presentó ayer en sociedad el que, posiblemente, es el proyecto más ambicioso de su historia. Si algo quiso dejar clara la entidad cuando hace seis temporadas tatuó la Cultura del Esfuerzo en su pecho es que había puesto el punto y final a tasar las apuestas en función de la masa salarial que cobraban sus estrellas. A mucha gente, dentro y fuera de las oficinas, les costó entender el mensaje... pero ahora mismo es una realidad que nadie cuestiona dentro del vestuario. Ningún entrenador pedirá un jugador de dos millones de euros ni ningún agente llamará a las puertas pidiendo ese salario para ninguno de sus representados. Con las cartas encima de la mesa, el equipo de la campaña 2016-17 parte con el objetivo de ganarse sobre la pista un puesto en la Euroliga. Un objetivo que hace unos años tan sólo se soñaba a base de talonario y que ahora se mira a los ojos con la ambición de una plantilla repleta de jugadores ambiciosos y con hambre.

Pero el traje de gala que se ha confeccionado el Valencia Basket para celebrar su trigésimo aniversario no afecta tan sólo al primer equipo. La cantera, tanto masculina como femenina, sigue progresando aritméticamente cada año. En la presente temporada serán 49 equipos y casi 500 jugadores los que defenderán la camiseta del club. Ese ha sido el motivo de la construcción de L'Alqueria del Basket, una Ciudad Deportiva que se espera tener en marcha en el último trimestre de 2017. Ayer, mientras se proyectaba el vídeo de presentación de la instalación, los miembros del cuerpo técnico del Estudiantes miraban las imágenes con la boca abierta. Para una entidad que ha mamado desde su creación el trabajo en la base se convierte en delicia cualquier proyecto que impulse ese trabajo. En poco más de un año, el Valencia Basket tendrá la mejor instalación de Europa para trabajar la cantera. El siguiente objetivo, a medio plazo, será que esos jugadores comiencen a asomar en el primer equipo.

El soporte donde se emitió ese vídeo fue la gran novedad que los miles de aficionados que llenaron la Fonteta conocieron nada más acceder a sus localidades. El objetivo deportivo es que en sus casi dos toneladas de peso se puedan emitir más pronto que tarde imágenes con algún nuevo título en el zurrón. En una jornada marcada por todo lo nuevo, por el espectacular envoltorio interior que presenta la Fonteta, el gran motivo de celebración fue justamente lo contrario, la continuidad en el proyecto deportivo que inició la pasada temporada Pedro Martínez. La afición supo reconocer el trabajo del técnico catalán y de los jugadores que defendieron la camiseta taronja el pasado curso subiendo los decibelios cuando sus nombres eran anunciados por el presentador del acto.

La presentación de los equipos de la escuela se realizó en un guión inverso al de los últimos años. Un guiño y un homenaje a los dos equipos de la punta de la pirámide que firmaron la pasada temporada un año histórico, el EBA de Rubén Burgos que luchó por subir a la LEB Plata y el senior femenino que logró el ascenso la Liga Femenina 2. Tras ellos, el resto de equipos hasta llegar a la categoría Baby, donde con cuatro años ya comienzan a hacer estragos en las pistas. A Pierre Oriola le brillaban los ojos como a un niño pequeño, puesto que fue el primer jugador de la primera plantilla en saltar a la pista tras la estela de los peques y los históricos. Su determinación tiene que ser uno de los símbolos del nuevo Valencia Basket. La suya y la de Sastre, que se llevó la primera gran ovación.

Tras la puesta en escena de Diot, con su habitual saludo samurai, y la presentación de Will Thomas, un cuatro nacido en Baltimore no puede ser nunca malo... ¿No, Hopkins?, la Fonteta subió de decibelios con la entrada del 'hombre para todo', Luke Sikma. A Jankovic le presentaron como un «luchador griego con sangre serbia» y el abrazo con Tomasevic, director general de la Federación de Serbia y presente ya en el parquet, ojalá represente un traspaso de energía de uno de los jugadores más grandes que han morado la Fonteta. Un señor.

'Me siento bien'. Fue la canción escogida por Fernando San Emeterio para saltar a la pista con una cerrada ovación. La letra de Hombres G es perfecta para mandar un mensaje a aquellos que cortaron el sueño olímpico del cántabro en el último momento. Ese disgusto ya se ha pasado en casa de 'San Eme' y ahora toca poner su granito de arena para conseguir los ambiciosos objetivos de la afición valenciana. Un reto que también comparte John Bryant, que cumplió la primera parte del trato al ganar oxígeno a la báscula pero que tal y como anunció ayer Paco Raga en este periódico deberá ganarse el jornal en la pista.

Vives, Sato y Dubljevic fueron el aperitivo de calor para las dos grandes ovaciones de la tarde. Van Rossom, lesionado durante diez meses, levantó una Fonteta que se negó a sentarse cuando el capitán pisó las tablas. Las nueve temporadas de Rafa Martínez son el símbolo del deseo que soplaron las peñas en la tarta que se presentó en el tercer cuarto del partido. Un traje de gala para el proyecto más ambicioso.