Las Provincias

Hopkins aplaude a la Fonteta. :: manuel molines
Hopkins aplaude a la Fonteta. :: manuel molines

Las leyendas vuelven a emocionar a la Fonteta

  • Luengo, Rodilla, Pietrus, Hopkins y Tomasevic se llevan las ovaciones más cerradas en uno de los actos más brillantes de la historia del club

  • Los jugadores no logran contener las lágrimas sobre la pista

La vida tiene muchos giros curiosos. Ayer, el día en el que la Fonteta estrenó su nueva imagen, se vivió el regreso al pasado más emocionante de la historia del Valencia Basket. El club quiso celebrar el inicio de su trigésimo aniversario rindiendo tributo a sus leyendas. No fueron todos los que son pero sí el mejor elenco que se pudo reunir. Miki Vukovic, por ejemplo, está convaleciente tras una reciente operación y Lishchuk tenía hoy un examen en la Universidad de Kiev, donde ha retomado sus estudios. La temporada es larga para que puedan rendir visita a su casa. Los más veteranos llegaron al pabellón prometiendo que iban a contener las emociones, pero se derrumbaron cuando se emitió una maravillosa película en el recién estrenado videomarcador.

La entidad valenciana grabó el 'flashback' de su historia junto a una familia de abonados, donde tres generaciones han disfrutado en la Fonteta. El hilo conductor lo lleva Irene, la nieta, que lee una carta en la que comienza hablando su abuelo: «Era el 4 d emayo de 1988 y nunca había visto la Fonteta tan llena a un partido del ascenso...». Tras ese inicio, una sucesión de imágenes que comienzan con el ascenso a la ACB ante el Santa Coloma y repasan los inicios del club, la Copa del Rey de 1998 en Valladolid, la ULEB Cup de 2003 o la última Eurocup de 2014.

Toni Ferrer, Javier Izquierdo, Paco Pallardó, Sergio Coterón, Juan Carlos Barros, Salva Díez, Indio Díaz, Brad Branson, Víctor Luengo, Nacho Rodilla, Berni Álvarez, José Luis Maluenda, César Alonso, Rubén Burgos, Bernard Hopkins, Alessandro Abbio, Dejan Tomasevic, Antoine Rigaudeau, Vule Avdalovic y Florent Pietrus ya estaban sobre el parquet. Les cogió la sorpresa con las sensaciones a flor de piel. Uno a uno, cuando salían las imágenes de su etapa histórica, fueron asomando las lágrimas en sus ojos. Fueron evidentes en Branson y Tomasevic, mientras que Luengo y Rodilla no pudieron evitar mirar hacia el cielo, observar sus camisetas colgando en el techo de la Fonteta y recordar todo lo que han conseguido vestidos de rojo y blanco primero y de naranja después.

Todas las leyendas recibieron el calor de los aficionados pero, es inevitable en la vida, la huella que deja cada uno fluctúa como en la bolsa. Las cinco grandes ovaciones fueron para Hopkins, Rodilla, Luengo, Pietrus y Tomasevic. El de Baltimore es un ídolo para la Fonteta. Un icono que ha traspasado a varias generaciones, puesto que su eclosión llegó a principios de la pasada década. Flo siempre ha sido una debilidad de la grada mientras el serbio, que se tocó el corazón al saltar a la pista, formó junto a Oberto la mejor pareja interior de la historia del Pamesa. «Es un orgullo ser parte de este club. Nos hemos juntado jugadores de todas las generaciones y ha sido una experiencia increíble», reconoció a LAS PROVINCIAS un emocionado Avdalovic. La historia es la memoria que recuerda la importancia del presente.