Las Provincias

Brad Branson: «Hay jugadores que necesitan ayuda, la vida da muchas vueltas»

Brad Branson posa después de la entrevista en la Plaza de la Virgen. :: j. bermejo
Brad Branson posa después de la entrevista en la Plaza de la Virgen. :: j. bermejo
  • Brad Branson, exjugador del Pamesa. El icono del Pamesa de los 80 agradece el calor de la Fonteta: «El cariño de los aficionados es el mejor regalo que te puede dar el deporte»

Para Brad Branson (Illinois, 1958) el viaje a Valencia ha sido más especial que para sus excompañeros del Pamesa. Además de reencontrarse con su familia deportiva lo ha hecho con la real, puesto que Natalia le estaba esperando con los brazos abiertos. Desde 1991, su hija valenciana se convirtió en una bella razón para no olvidar nunca una tierra que le veneró en la Fonteta.

-No logró ganar títulos con el Pamesa, pero es usted un mito para los aficionados de la Fonteta.

-El cariño de los aficionados es el mejor regalo que te puede dar el deporte, mejor que un trofeo. Está claro que en nuestro trabajo es importante ganar partidos pero cuando dejas de jugar te das cuenta de que por encima de todo está el respeto de la gente. Todo ese cariño es el que me llevo en estos tres días fantásticos que he pasado en Valencia.

-¿Cómo recuerda la decisión de dejar el Real Madrid y fichar por el Pamesa?

-Tenía la opción de seguir en el Real Madrid pero con el regreso de Fernando Martín y estando Romay sabía que era mejor buscarme equipo. Hablé mucho con Lolo Sainz y, después de conocer a los hermanos Roig y conocer la idea que tenían para construir un equipo que fuera creciendo lo tuve claro. La historia les ha dado la razón, treinta años, sólo un tropiezo en el año del descenso y cuatro títulos. Demuestra que hay un plan que funciona y una ciudad con una afición impresionante.

-¿La afición valenciana enamora?

-He jugado en muchas ciudades, en la NBA, en Italia y en el Real Madrid pero nunca vi una afición tan apasionada como la que tenía el Pamesa. Aquello se ha mantenido y ha ido creciendo con la reforma de la Fonteta. El pabellón siempre se llena y esa es la mejor muestra.

-¿Qué le han contado del actual proyecto del Valencia Basket?

-Me ha alegrado mucho conocer los proyectos que tiene el club para seguir creciendo. Lo bonita que han dejado la Fonteta y la construcción del complejo para los equipos de cantera. Cuando se construye algo quiere decir que se crece. El Valencia Basket tiene por delante un gran futuro y además muchos directivos continúan de mi época, como Paco Raga o Vicente Solá. Es muy importante. Tuve la oportunidad de estar en los primeros seis años del sueño.

-¿Qué siente cuando les dicen que fueron la semilla de lo que se ha convertido en un grande?

-Eso es un orgullo para nosotros. Recuerdo a mis compañeros con mucho respeto porque aquel Pamesa era como cuando nace un niño. En los primeros años no le puedes pedir al bebé que gane una medalla de oro, pero el trabajo de jugadores como Salva Díez, Indio Díaz, Miguel Ángel Pou, Juan Carlos Barros o Manel Bosch el primer año puso una semilla. En esos años se construyeron los cimientos de la casa y cuando vinieron los títulos creo que nuestro trabajo también estuvo ahí.

-¿Mantiene el contacto en Estados Unidos con sus compañeros?

-Sí. Larry Micheaux vive en Houston desde que se retiró, Michael Smith en California o Rogers que ahora está en Los Ángeles porque sus hijos están en la universidad. Tengo contacto con casi todos porque ahora con internet es más fácil. Entonces no habían redes sociales.

-¿Conseguirá algún día el Valencia Basket ganar una ACB?

-Creo que la Liga está cerca para el Valencia Basket aunque es complicado porque caben en una mano los campeones que ha tenido la ACB. Algún día lo lograrán porque creo que hay más equilibrio que en mi época. Cuando jugaba en el Real Madrid eran más duros algunos entrenamientos entre nosotros que los partidos. Los títulos no se compran con dinero, es importante pero al final un equipo con corazón puede ganar a otro con dinero.

-¿Ha notado los cambios que ha sufrido la ciudad en estos años?

-Sí, la verdad es que la ciudad ha cambiado mucho en todos estos años. El centro siempre me ha gustado y he podido ver la restauración de la iglesia de San Nicolás. La gran transformación es la Ciudad de las Artes. En nuestra época íbamos a correr al río y llegabas a un punto que tenías que dar la vuelta si no querías hacer cross. Había estado en Valencia hace tres años cuando mi hija fue Fallera Mayor de su falla y Luengo ya me enseñó muchas cosas.

-Víctor Luengo, otra leyenda del club que empezó con ustedes.

-Es un ejemplo. Un jugador que lo ha dado todo por el club y que sigue trabajando para el equipo. Es una cosa buena porque que hay respeto por las personas que han sido importantes en el Valencia Basket.

-¿Al baloncesto español le falta cuidar más a los veteranos?

-Depende mucho de dos cosas, de los clubes y de los jugadores activos. En Estados Unidos hay una asociación de jugadores activos de la NBA y otra de retirados. Una ayuda a la otra porque sin los activos los retirados están en el olvido, pero a la vez esos jugadores pueden trasladar sus experiencias a los que están jugando. Cada época tiene su gente y sin los primeros no vienen los segundos. Hay que cuidar la historia. ¿Cuantos jugadores han pasado por Valencia en treinta años?. Nuestra responsabilidad es ayudar a los jóvenes cuando estamos en activo.

-¿Qué consejo le da a los jóvenes?

-A los jugadores jóvenes hay que decirles, lo primero, que no dejen de estudiar. Como mínimo tienen que tener la secundaria e intentar formarse en la Universidad. Eso es algo que tenía que ser básico en todos los equipos.

-¿Y a los clubes?

-Hay grandes jugadores, leyendas, que están viviendo en España como Audie Norris que se están moviendo y es importante ayudar a que ellos transmitan el legado de nuestra época. El baloncesto español de los 80 fue muy importante, con los hermanos Arcega, Epi, Solozabal, Romay, Corbalán... todo eso no se puede perder. Tener a veteranos en un club es apostar en el futuro del mismo modo que lo es construir un nuevo pabellón. Es como todo en la vida. Si quieres ser el mejor necesitas entrenar mucho y si queremos hacer crecer esa faceta hay que apostar fuerte. Hay que tomar decisiones y tener una asociación fuerte de jugadores retirados.

-¿El modelo de la NBA con los veteranos es aplicable aquí?

-Es algo complicado porque en la NBA se hace desde hace mucho tiempo y hay mucha inversión de las televisiones para esos programas. El modelo es ideal, ponerlo en práctica no es fácil pero hay que intentarlo. Cuando un jugador sólo tiene dos o tres años de carrera ¿qué hacemos con él?. Hay que trazar salidas. Me han contado que el Valencia de fútbol sí que tiene una Asociación de Veteranos que ayuda a los jugadores que lo pasan mal y ese es el camino. No es necesario que ese apoyo sea público pero hay jugadores que necesitan ayuda porque la vida da muchas vueltas y no tienen ni para ir al médico o pagar la factura de la luz. Todo el mundo dice que mi equipo es mi familia. Correcto, entonces los veteranos siguen formando parte de la familia.

-Me consta que se emocionó mucho en la cena de las peñas.

-En la cena del viernes con las peñas se me acercó un hombre que me hizo llorar. Lo conocí siendo un niño que venía a vernos entrenar a la Fonteta. Yo le decía que tenía que estar en el colegio a esas horas y que le daría dos entradas cada vez que me demostrara que había ido a clase. Así fue durante todo ese tiempo. Ahora es un hombre con un trabajo y una familia. Esas pequeñas cosas son más importantes que los títulos.

-¿Le hubiera gustado haber tenido más relación con el Pamesa?

-Todas las cosas que pasan en la vida ocurren por una razón. Cuando he cometido algún fallo, ya sea personal o profesional, siempre he pensado que si no lo hubiera tomado esa decisión no estaría donde estoy ahora. El respeto que tengo por Juan y Fernando Roig es muy grande, por lo que hacen por el baloncesto y como empresarios. Siempre les daré la mano y las gracias. A todo el mundo le gustaría porque no sabes lo que puede venir mañana pero no cambio nada de mi vida, aunque haya tenido que pedir perdón.

-Uno de los grandes recuerdos del Branson jugador en Valencia es lo que usted se volcaba con los niños con necesidades especiales.

-Lo único que quise hacer es devolver a Valencia lo que la ciudad de dio a mí. En esa época montamos un torneo de baloncesto para personas con necesidades especiales que hoy en día es el torneo más grande con más de 2.000 participantes. Es una de las cosas de las que más estoy orgulloso. Recuerdo un día que se me quedó grabado. Habíamos perdido el día anterior el playoff contra el Taugrés y uno de los jugadores me dijo que me veía triste. Le conté el motivo y me contestó que él cada día cuando se despertaba daba las gracias por vivir un día más. Me derrumbé y esa lección me ha acompañado toda la vida.

-Es una buena lección.

-Creo que necesito venir a Valencia más a menudo y eso lo he hablado con mi familia para poder hacerlo. Cuando empiezas a ir a más funerales que a bodas aprecias más la vida y te das cuenta que hay que disfrutar lo que tienes. Hay que aprovechar cada minuto pero con cabeza, cuidar lo que tienes y disfrutar.