Las Provincias

baloncesto | valencia basket

El Mónaco impone su físico

El Mónaco impone su físico
  • Los franceses hurgan en la misma herida que abrió la pasada temporada el Limoges ante un rival mermado por dentro con la baja de Dubljevic

El Valencia Basket perdió ayer en Nantes su primer partido de la pretemporada. Un titular informativo que denota que, evidentemente, una derrota a estas alturas del calendario no tiene ninguna importancia y más en un torneo de dos partidos consecutivos frente a rivales de nivel. Tras la contundente victoria del sábado ante el Bayern, pesaron algo las piernas. Eso y las características del rival. El ASMónaco se disfrazó de Limoges para hurgar en una vieja herida, aunque esta vez no tuvo que utilizar los aderezos de un entrenador histriónico o una dureza excesiva. Al Valencia Basket de Pedro Martínez no le van los rivales con una rotación física contundente. Lo cual no quiere decir que sea un problema muy relevante, teniendo en cuenta que en el calendario aparecen muy pocos equipos de ese perfil. Como alivio hay que recordar que los equipos franceses disputarán esta temporada la Champions de la FIBA, con lo que no estarán en el camino de la Eurocup. Un dolor de cabeza menos.

Las dos derrotas frente al Limoges del pasado año, por cierto el último rival mañana en la gira francesa, tuvieron como denominador común la mezcla de un gran acierto exterior con una imponente presencia interior. Es lo que ocurrió desde el final del primer cuarto hasta el momento en el que Shuler finiquitó la victoria monegasca con dos triples consecutivos en el ecuador del último cuarto. En esos 25 minutos de baloncesto el parcial fue de 41-61, o lo que es lo mismo del 21-22 al llamativo 62-83. En el último tramo del encuentro, el conjunto valenciano maquilló el resultado con un parcial de 14-5. Una pintura que, por cierto, siempre es ponderable cuando se trata de la pretemporada. No hay que olvidar que es el tramo donde hay que coger la forma y donde cada minuto de cada partido sirve para asimilar sinergias de grupo.

La diferencia física entre franceses y españoles tuvo ayer dos matices muy importantes. El primero es que el pívot referente del equipo esta temporada, Bojan Dubljevic, se reincorporará al grupo esta semana tras disputar el Preeuropeo con Montenegro. Este año tiene que ser el del genio de Niksic, donde en un equipo de nuevo coral debe dar el paso al frente que certifique su gradual crecimiento como jugador. El segundo matiz es el que está monopolizando el verano, John Bryant. El americano disputó ayer tan sólo 17 minutos y en esta ocasión no fue por problemas con las faltas. Su participación global en el torneo de Nantes no ha acabado con las dudas, tal y como confirmó ayer esta redacción, del sector del club más escéptico con el estado físico del californiano. El partido de mañana frente al Limoges será otra buena piedra de toque para el ex del Bayern.

Quien no tuvo minutos fue Van Rossom. Una medida prudente tras el desgaste del belga ante el Bayern del sábado, donde disputó minutos de calidad y a una intensidad muy alta para ser su primer partido tras diez meses parado. Con las sensaciones ante el conjunto alemán, el base regresará de la gira francesa con el aprobado bajo el brazo. Su gran test, para conocer si llega en ritmo para comenzar la temporada oficial el 2 de octubre en Zaragoza, será el partido de presentación del Valencia Basket frente a Estudiantes.

El conjunto taronja fue a remolque durante todo el partido, puesto que su última ventaja fue un 5-4 tras canasta de San Emeterio. En el segundo cuarto, el acierto exterior de Gladyr y Shuler permitió al Mónaco abrir un hueco (35-41 al descanso) que ya no dejó escapar hasta el final. Los mejores minutos de los hombres de Pedro Martínez llegaron al inicio del tercer cuarto, con los puntos de Sastre y un Oriola muy combativo que puso a los taronja a tres puntos del conjunto francés (45-48). Un parcial fulgurante de 4-17, con un triple más adicional de Shuler y varias jugadas por encima del aro con Bryant en pista, cortaron cualquier atisbo de remontada. En Nantes los taronja tan sólo perdieron un partido de basket. Nada más.