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BALONCESTO | VALENCIA BASKET

El satismo conquista la Fonteta

El satismo conquista la Fuente de San Luis
  • «Si no hay egoísmos y todos creen de verdad es cuando construyes un gran equipo», reflexiona a la hora de analizar la clave de un vestuario

  • El africano ha renovado con el Valencia Basket para pelear por ganar la Liga Endesa

Romain Sato (Bimbo, 1981) camina por Valencia como un vecino más. Cuando se le pregunta sobre la clave que tiene la ciudad para enamorar a los deportistas que vienen a jugar a ella tan sólo tiene que mirar hacia el sol y esbozar una de sus sonrisas. Pero que nadie piense que el alero ha renovado por el Valencia Basket como una especie de retiro dorado para un jugador que lo ha dado todo en el mundo del baloncesto. Nada más lejos de la realidad. Si la Fonteta va a volver a disfrutar del satismo, esa religión oficiosa que nació de forma espontánea en sus gradas en verano de 2013, además de la decisión consensuada dentro del club la respuesta está en su ambición. Sato tiene una espina clavada con la ACB y quiere ayudar a quitarla. El jugador atiende a LAS PROVINCIAS con las ideas muy claras: «Decidí quedarme porque cada año el club da un paso adelante, así que si mantenemos la buena evolución esta temporada será realmente bueno para nosotros. Si repetimos lo que hicimos la temporada anterior, estaremos en la Euroliga». Claro, cristalino y contundente. Con un objetivo ambicioso.

El africano no es un recién llegado al mundo del basket. La pasada temporada fue, junto a Lucic, el alero que más descansos tuvo en la rotación de Pedro Martínez y este verano ha sido el último fichaje, siendo la primera vez que el club activa una ficha trece desde el inicio. Su rol en el vestuario, más allá de los minutos, debe ir más allá: «La entidad quiere seguir mejorando y por eso quería estar aquí, para ayudar al equipo. Ayudar a los jugadores nuevos a adaptarse y enseñar a los jugadores jóvenes la forma de trabajar duro cada día, porque eso es lo que te hace jugar mejor. Eso es lo que hacemos. Dar todo lo que tenemos en la pista, independientemente de si ganamos o perdemos. Pero si das todo lo que tienes, es algo que aquí se aprecia mucho. Quería venir aquí y ayudar para que todos demos nuestro máximo todos los días. Tengo la sensación de que el Valencia Basket va a seguir dando esos pasos adelante año tras año».

No hay que insistirle mucho para conocer una de las claves que le han llevado a seguir en la Fonteta. En las últimas tres temporadas, el equipo ha rozado con la punta de los dedos la oportunidad de luchar por ganar la ACB pero por unos motivos u otros, la canasta de Huertas o el triple de Llull, siempre acabó muriendo en la orilla. «En su momento tuvimos nuestra oportunidad de pelear la Liga. Siento que hemos dado ese paso adelante, que nos hemos consolidado. Creo que si seguimos trabajando, si seguimos entrando en semifinales, algún día podremos con estos equipos. Luchar contra ellos y competir cara a cara es lo que nos dará ese pasito adelante. Creo que podemos hacerlo. Ya hemos demostrado que podemos ganarles en Liga Regular, tanto en su casa como en la nuestra. Ahora lo que nos falta es competir con ellos en un playoff y ganarles, demostrar de lo que podemos ser capaces. Quiero creer que tarde o temprano vamos a ser capaces de conseguirlo», sentencia.

Esos pequeños pasos que repite en su discurso durante toda la conversación también han llegado a la estructura. La decisión de ampliar la plantilla ha sido buen recibida en el equipo: «Tenemos nuevos jugadores y contar con una rotación de trece nos va a ayudar a poder trabajar mejor cada día, que desde luego es clave para dar ese paso adelante del que hablaba antes. Pero no puedes predecir lo que va a pasar, los jugadores se lesionan. No es algo que quieras que pase, pero pasa en los momentos más inesperados. Nos pasó a nosotros en el playoff y no pudimos hacer mucho por solucionarlo. Espero que todo el mundo esté sano y disponible para entrenar hasta el final, lo necesitamos para competir con los grandes».

Sato insiste en el valor que deben tener los veteranos dentro de un vestuario donde están creciendo jugadores como Vives, Sastre u Oriola: «Es mi trabajo empujarles a superarse, hacerles ver que el camino nunca es fácil, que va a haber momentos duros. En el baloncesto, como en la vida, trabajando duro uno puede hacer lo que sea que se necesite hacer, en este caso para ayudar al equipo. Necesitamos conseguir una química de vestuario como la que teníamos el año pasado, era un grupo que lo tenía muy claro: hay que trabajar duro, luchar más».

Su última reflexión vuelve a bajar al barro. Al concepto de equipo por encima de los focos. «No me preocupan los minutos», insiste «porque he tenido una larga carrera en la que he jugado muchos minutos, ahora me interesa ayudar al equipo el tiempo que me necesite. Si son cinco minutos, voy a dar todo lo que tengo para ayudar en esos cinco minutos. Esa es la mejor forma de enseñar a los jóvenes. Si no hay egoísmos y todos los jugadores creen de verdad en esto, es cuando construyes un gran equipo». Una reflexión de un futuro entrenador.