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Cuando la familia pesa más que cualquier representante

  • Romain Sato está feliz por haber renovado por el Valencia Basket: «Cuando llegué no podía imaginarme que iba a pasarme cuatro años aquí»

"Cuando llegué no podía imaginarme que iba a pasarme cuatro años en Valencia". El africano acompaña la reflexión con una mirada que la ratifica. La confirma. Desde que aterrizó en Europa en 2005, para jugar en la región de Las Marcas en Italia en una localidad llamada Ilesi, ha estado buscando ese lugar en el mundo donde quedarse. Pudo ser Barcelona, aunque su paso por el Palau fue demasiado breve. Lo más parecido que encontró a Valencia, en cuanto a calidad de vida, fue Siena. En la histórica ciudad de la Toscana sintió que la felicidad no se mide por el dinero que tengas en la cuenta corriente, sino por lo que te pueda aportar el día a día. Cambiar dos ciudades de tamiz caótico como Atenas y Estambul por Valencia, fue definitivo para su familia.

El apoyo de su mujer, Christina, ha sido clave en la carrera de Romain. Ha sido, con diferencia, la mejor representante que ha tenido el club taronja dentro del hogar familiar. Su consejo ha tenido un valor incalculable en los últimos tres años, mucho más del que pueda tener cualquier agente. «Es un gran honor estar aquí de vuelta, estoy muy feliz por mí y mi familia. No podía ni pensar el hecho de estar cuatro años jugando aquí, pero el club me dio la oportunidad de volver y es algo increíble. Todo el mundo, la organización, los aficionados, se han portado de maravilla conmigo y mi familia. Aunque he tenido opciones de ir a otros sitios, prefería volver aquí», reconoce el alero antes de ser cuestionado por saber quien celebró más en casa la noticia. «Mi mujer se puso muy contenta, mis hijos también. Pero creo que el que más contento era yo (risas)». Aceptamos barco.