Octavos de final

Nadal cae ante un épico Muller

Nadal, con gesto serio tras su derrota. /Adrian Dennis (Afp)
Nadal, con gesto serio tras su derrota. / Adrian Dennis (Afp)

El balear claudica en un quinto set de 28 juegos tras estar a punto de remontar dos mangas

MANUEL SÁNCHEZMADRID

En el nuevo Rafa Nadal, ese que llega a la final del Abierto de Australia y gana Roland Garros, se echaba de menos algo que le caracterizó en el pasado. La rabia, la pasión, la capacidad de sufrimiento. Ganar en París sin ceder ningún set está muy bien, pero hacerlo tras remontar, sufrir y verse al borde del abismo, es aún mejor. Esta vez no pudo ser. Nadal se quedó a las puertas de la que podría haber sido la remontada más importante de su carrera. Y eso son palabras mayores. Pero enfrente tuvo a Gilles Muller, que hizo el partido más increíble de su carrera y se llevó su victoria más merecida.

El luxemburgués derrotó a Rafa Nadal por 6-4, 6-4, 3-6, 4-6 y 15-13 y el español se quedó a las puertas de conseguir la cuarta remontada de su vida tras ir abajo dos sets a cero. Además, el balear jugó el quinto set más largo de su carrera, por encima de la final de Wimbledon 2008 con Federer (9-7) o las semifinales de Roland Garros 2013 con Djokovic (9-7)

El partido empezó mal para Nadal incluso antes de saltar a la pista. En el túnel de vestuarios, el español, en su tradicional salto a dos piernas para calentar se golpeó en la cabeza. Una anécdota que sirvió para que tanto él como Muller esbozaran una sonrisa antes de comenzar una batalla de más de casi cinco horas.

Este mal presagio no tardó en extenderse sobre la pista. A Nadal le costaba acostumbrarse al juego del zurdo centroeuropeo. Muller es uno de los jugadores atípicos del circuito y su tenis se basa en un saque potente y colocado y las constantes subidas a la red. No es un sacador uno como Isner o Karlovic, pero hace su trabajo a la perfección. No las veía venir Nadal, aunque entre saque y volea fue él quien tuvo la primera oportunidad de quiebre, pero no el primero que la aprovechó. El balear no convirtió en el quinto juego y Muller sí lo hizo en el sexto. Cerró Muller el set (6-4) y en la pista 1 de Wimbledon comenzaron a desfilar los recuerdos de los Rosol, Kyrgios, Darcis o Brown de antaño. Incluso el propio Muller, que ya venció aquí a Nadal.

Además, el segundo set discurrió igual. Primeras oportunidades de quiebre para Nadal en el octavo juego, las salva Muller y rompe en el siguiente parcial. 0-2 a sets y Nadal en ese fino límite entre la épica y el desastre. El manacorense necesitaba un 'break' que le diese un respiro y que desestabilizarse al sacador luxemburgués. En cuanto lo consiguió -cuarto juego del tercer set-, a Muller se le vino el mundo encima. Se le abrieron las costuras y se le vieron las carencias. Su revés empezó a ser endeble y Nadal leyó su saque con mayor claridad. Todo unido a una sustancial mejora en el juego del español, que al saque comenzó a encadenar un 'ace' tras otro, hasta un total de 23, récord en su carrera.

Adiós al posible número 1

A medida que Muller se empequeñecía, Nadal crecía cada vez más, hasta prácticamente devorar al sacador con la hierba de Wimbledon como guarnición. Tras cerrar el tercero (3-6), el zurdo de Manacor rompió en el quinto juego del cuarto parcial e igualó el partido (4-6).

A partir de ahí no se veía fin. Sin 'tie break' en el quinto, el partido podía durar hasta que uno de los dos se desvaneciese. Y Nadal estuvo a punto en cuatro ocasiones. Salvó cuatro bolas de partido y coqueteó con el abismo en incontables ocasiones. Se vino entonces una montaña rusa, un segundo partido dentro del encuentro. Nadal comenzó seis juegos consecutivos con 0-15 y los salvó todos, esperando su oportunidad. Las pocas que tuvo las solventó el luxemburgués, que merece todo el mérito posible. Si alguien se acercó a la victoria fue él. En el juego número 28 tuvo la quinta bola de partido y un golpe largo de Nadal le dio la mejor victoria de su vida. La que nunca olvidará. Instantes después de caer, el balear se quedó firmando autógrafos en la grada. Viva historia de este deporte.

Las cifras fueron de locura. En las cinco horas de partido Nadal colocó 77 ganadores por los 95 de Muller, corrió más de 11 kilómetros por los 10,3 kilómetros de su rival. El español cometió tan solo 17 errores no forzados de los casi cuatrocientos que se disputaron.

La derrota impide a Nadal ser número uno al comienzo de la próxima semana, por lo que esa batalla queda en manos de Andy Murray y Novak Djokovic.

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