Tenis | Copa Davis

El desembarco de la gran amenaza de los germanos

Alexander Zverev se entrena ayer en Valencia. / Sporting Club
Alexander Zverev se entrena ayer en Valencia. / Sporting Club

Alexander Zverev, número cuatro del mundo, se entrena en pocas horas después de llegar a Valencia tras jugar la final de Miami

Moisés Rodríguez Plaza
MOISÉS RODRÍGUEZ PLAZAValencia

A poco más de dos semanas de cumplir 21 años, Alexander Zverev es una de las grandes estrellas emergentes del tenis mundial. Profesional desde que tenía 16 primaveras, se ha encaramado al número cuatro de la clasificación mundial de la ATP y se dice que algún día la liderará. De momento, este muchacho es la gran amenaza para España en la eliminatoria de Copa Davis que desde el viernes se disputará en Valencia.

Zverev tiene algo de Nadal. Destila pasión en cada punto y el compromiso está entre sus virtudes. Finalista el domingo por la tarde, hora española, en el Master 1.000 de Miami, el joven tenista ya se ejercitó ayer por la mañana en las instalaciones del Sporting Club. Por la tarde se desplazó hasta el centro de la ciudad para trabajar por primera vez en la plaza de toros.

Después de una semana de partidos de máximo nivel y de casi medio día de viaje en avión, Zverev se ha arremangado nada más llegar a Valencia. Lo cierto es que la trepidante agenda de los tenistas profesionales no le deja margen para otra cosa. «Cuando teníamos unos añitos menos, entrenábamos más horas», bromeó ayer Nadal con los niños. Zverev tiene esos añitos menos, por lo que el interrogante de si se notará mucho o poco el desgaste de los últimos días es una duda más que razonable.

Feliciano López, con un proceso gripal, sigue sin ejercitarse ni aparecer en público

Lo cierto es que Alemania es una con el mejor Zverev y otra si el número alemán no está en su mejor versión en el coso de la calle Xàtiva. El resto de sus compañeros llevan entrenándose en Valencia desde finales de la semana pasada. El equipo alemán lo completan Philipp Kohlschreiber, Struff, Manterer y Puetz. En principio, en tierra batida, España ha de ser superior, pero la historia, con batacazos como el de 1980, invita a la cautela.

En la delegación española se está pendiente de Nadal, pero también de Feliciano López. El toledano, con un proceso gripal, aún no se ha entrenado en Valencia. De hecho, tampoco estuvo en el acto con niños organizado ayer por la Federación y la Diputación. Su participación es una duda razonable.

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