Adiós a Coeter II, el mitger versátil

Coeter II se dispone a raspar la pelota. / funpival
Coeter II se dispone a raspar la pelota. / funpival

Sustituirá en la Copa hoy en Dénia a Miravalles y será su última partida: «Siendo justo conmigo y los espectadores, me lo tenía que dejar» El jugador de Simat, dos veces ganador del Individual, deja la pilota a los 41 años

MOISÉS RODRÍGUEZ VALENCIA.

Paco Brines se crió al lado del trinquet de Simat. Allí, al lado de casa empezó a jugar a pilota. Como Coeter II, el apodo que él y su hermano heredaron de su padre, que no era coeter, ha rozado el cuarto de siglo como mitger de raspall profesional. «Nos llenamos la boca con esa palabra pero no lo somos del todo, todo el mundo tiene su faenita», precisaba recientemente en el foro 'Un Café en Pelayo'.

Él tuvo que reinventarse. De nuevo en Simat, su hogar. Allí adquirió un pub que actualmente regenta. Durante los últimos tiempos ha compaginado este negocio con los entrenamientos y las partidas. «A mi edad esto se puede acabar en cualquier momento», avisaba en aquella entrevista. Y el instante se produjo ayer. «En la vida todo tiene un comienzo y un final y este es el mío en la pilota. Con casi 41 años, este deporte ha sido mi vida y me lo ha dado todo. Siendo justo conmigo y con los espectadores, me lo tenía que dejar», afirmó en un comunicado que publicó la Fundació.

Coeter II ha sido versátil al compaginar la pilota y su negocio, pero también en el propio trinquet. Se había quedado fuera de la Copa, pero se despedirá esta noche como merece: en una partida oficial. Estaba como mitger reserva y la lesión de Miravalles motiva que juegue con Sergio. Se enfrentarán a las 23 horas a Mario y Brisca. Si no se recupera Miravalles, incluso podría volver a jugar el miércoles.

Su penúltima aparición fue en el desafío de restos contra mitger en el que junto a Brisca y Tonet IV arrasó (25-0) a Moltó, Ian y Marrahí. Fue en Bellreguard, en su último servicio a la familia El Zurdo. El raspall y él mismo le deben al patriarca Emilio Peris que le descubriese como un mitger de tronío. Con 16 años le hizo debutar en Gandia. Jugaba como resto y según admite el propio pilotari hizo un desastre. Peris le dijo que no se desenrollara, que iba a disputar la segunda partida bajo la escala. Fue el primero en percibir la potencial versatilidad de aquel chaval.

Esa característica le ha llevado a ganar dos de las cinco finales que ha jugado del Individual, un torneo que tanto en raspall como en escala i corda se dice que está reservado a los restos. Formado por Rafael Mogort y pulido en las escuelas de Pepito Malonda y El Zurdo, ha vivido varias épocas, las buenas y las malas de la pilota. «Espero que en esta nueva etapa todo mejore y los jugadores sean los protagonistas absolutos», desliza como despedida.

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