«Para recuperar la pilota hay que inculcarla a los más pequeños»

Arón Canet, en la escala del trinquet de Pelayo. / irene marsilla¿Qué se pide  en el bar?CapuccinoEs el café  que le gusta. Acude con un par de amigos con los que  va al centro  de Valencia  de compras.
Arón Canet, en la escala del trinquet de Pelayo. / irene marsilla¿Qué se pide en el bar?CapuccinoEs el café que le gusta. Acude con un par de amigos con los que va al centro de Valencia de compras.

Arón CanetPILOTO DE MOTOCICLISMO«De este deporte destaco los reflejos y, como en otros, el sacrificio. Hace falta tener la cabeza muy fría para poner algo por encima de tu vida» «La vaqueta es Valencia, como si dijéramos las naranjas o la paella. Habría que hacer algo para que no se perdiera»

MOISÉS RODRÍGUEZ

valencia. Arón Canet llega con prisa al trinquet de Pelayo. Es un comentario manido pero cierto: la vida de un piloto de motociclismo profesional es trepidante, y no por el desarrollo de su actividad deportiva en pista. Ya se encuentra enfrascado en los test de pretemporada, pero desde Catar, cuando arranque el Mundial, cada minuto de su vida estará pautado. Por ello dedica una tarde para dar una vuelta con Rafa y Llorenç, amigos suyos, por Valencia. Realiza una parada por el trinquet de Pelayo, donde relata su breve relación con la pìlota en una infancia que se le fue en un suspiro.

«Solíamos jugar a frontón con la mano, pero nada, muy poco. Íbamos alguna vez al polideportivo. Me protegía las manos con dedales que usaba mi abuela para coser y con tres o cuatro cartas que pegaba con celo», comenta el piloto del Estrella Galicia 0,0. Esos momentos son los que muchas veces más llaman la atención a quienes tienen sus primeros contactos con la pilota. No es el caso de Arón Canet. «A mí no me gustaba nada. Siempre he sido muy nervioso y odiaba quedarme quieto cinco minutos sentado en un sofá. Aunque fuera viendo la tele. Prefería estar por ahí», recalca.

¿QUIÉN ES ARÓN CANET?

Sus orígenes
Corbera
Municipio en el que nació en septiembre de 1999.
Barcelona
Donde se fue a residir con 10 años para ser piloto.
Alto rendimiento
Se entrenó en el CAR de Sant Cugat.
Motociclismo
Mundial
Debutó en el campeonato de Moto3 en 2016.
Phillip Island
Primer podio mundialista, logrado con 17 años.
Jerez
El GP de España de 2017 fue la primera de sus tres victorias.

Canet guarda algún recuerdo de aquellas tardes de frontón. «Recibí algún que otro pelotazo en la espalda... ¡cómo dolía! ¿Más que las caídas? Depende. Las he tenido muy feas. La más espectacular creo que fue una en Assen en 2016. ¡La foto del año! Luego sufrí otra en Aragón en la que pensaba que me había roto la pierna», relata. El joven de Corbera abandonó su casa con diez años. Su mánager se lo llevó a vivir a Barcelona para encauzarlo ya al motociclismo profesional.

«A mi abuelo le encanta la pilota. Yo me fui con diez años y no lo he seguido como me habría gustado»«Este año se presenta bien. Vamos a trabajar y en Cheste ya veremos si podemos ser campeones»

Su percepción de la pilota, por este motivo, es satélite. «Sé que a mi abuelo paterno le gusta muchísimo y que conoce a Genovés. Tengo en casa una pelota suya, firmada y todo, porque le gustan las motos y vino a verme a Albacete. Y un amigo mío juega», indica Canet. «No la he percibido casi, porque me marché my pronto, pero la pilota es Valencia, algo así como cuando nos referimos a la paella o las naranjas. Es el deporte de los valencianos. La realidad es que no la he seguido como me habría gustado», comenta.

El de Corbera, por ese motivo, realiza un alegato por la conservación de la pilota. Es curioso que apunta a la educación como vía para que no se pierda el deporte autóctono. «Es algo que se está perdiendo sucesivamente y no me gusta decirlo. Tendríamos que recuperarlo y para ello hay que inculcar los valores de la pilota a los más pequeños», proclama Arón Canet. «Se necesita que en la escuela los chavales jueguen, que la pilota esté presente en las clases de educación física», subraya.

De entre las cualidades que destaca de los pilotaris, Canet se queda con los reflejos. «La vaqueta va muy deprisa y también has de tener claridad mental para colocarte en el lugar donde va. Todo pasa muy rápido. Esa es una similitud con el motociclismo», comenta.

Para Canet, la pilota también cultiva el espíritu de sacrificio. Subraya que es algo propio de cualquier persona que decide ser deportista profesional. «Debes tener la cabeza muy fría para poner antes el deporte que tu vida. Yo siempre lo he hecho. Yo quiero ser campeón del mundo de motociclismo, o al menos intentarlo, y lo pongo por encima de todo. Al final, yo estoy cumpliendo un sueño que tienen miles de niños», reflexiona.

«Sí es cierto que yo no he tenido infancia. En Corbera, los niños de 11 o 12 años se iban los fines de semana a hacer travesuras por el pueblo. Yo me quedaba en casa porque al día siguiente entrenaba. La infancia la he pasado en los circuitos», señala. «¿Si cambiaría algo si naciera de nuevo? Puede que sí... o no, porque si me gustasen las motos... Me siento feliz porque hago lo que más me gusta en el mundo», recalca.

Con 18 años, aquel niño que no podía estar cinco minutos quieto sigue igual. Ya piensa en el futuro. «La vida no se acaba en las motos. Siempre estoy pensando en proyectos... mi mánager a veces me dice: 'Arón, tranquilo que estamos en 2018. Todo llega'», comenta sonriente. Y este año puede ser el suyo. Sale en todas las apuestas como firme candidato a luchar por el Mundial de Moto3. «Puedes meterme toda la presión que quieras, yo voy a tirar balones fuera.... como siempre. Recuerdo nuestra primera entrevista. Fue en 2015 en el Circuit», bromea. «El año se presenta muy bien y con mucha experiencia. Tengo posibilidades de estar siempre en el grupo delantero. Vamos a trabajar en cada carrera y en Cheste ya veremos si podemos ser campeones», concluye el piloto del Estrella Galicia 0,0.

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