Veteranos con cuerda y realidades de futuro

Pere Roc II golpea una pelota con Jesús agachado. / txema rodríguez
Pere Roc II golpea una pelota con Jesús agachado. / txema rodríguez

Las quinielas apuntaban a Soro III y Puchol II pero los integrantes de Benidorm y Vila-real demostraron su potencial en el trinquet de Pelayo Los finalistas de la Lliga Bankia de escala i corda se consolidan o reclaman su sitio en la élite de la pilota

JOSÉ A. MONTEAGUDO

valencia. La final de la Lliga Bankia de escala i corda resultó tan inesperada como espectacular. Pocos, por no decir ninguno, fueron los que acertaron en los pronósticos que se realizaron a finales de enero, cuando se presentó la competición. En aquel juego de quinielas entre los propios participantes, Soro III y Puchol II recibieron más votos de confianza por el hecho de ser los grandes referentes del trinquet desde hace años. Y a punto estuvieron de hacer buenas las previsiones ya que alcanzaron las semifinales. Pero se toparon con Pere Roc II, Jesús y Carlos y con Francés, Javi y Bueno respectivamente, los justos finalistas que el pasado domingo llenaron Pelayo para ofrecer una batalla que por momentos rozó la épica.

Para alguno de los finalistas ha sido la Lliga de la reivindicación. Para otros, la de la consolidación. La excepción viene dada con Javi, un caso parecido al de Soro III y Puchol II, pero en la posición de mitger. El de Massalfassar también marca la pauta en la disciplina de aire y lo ha demostrado nuevamente realizando una competición excelsa y asumiendo la responsabilidad de guiar a dos buenos pilotaris, pero prácticamente sin experiencia en la máxima cita por equipos. Con treinta y tres años dice haber comenzado la cuenta atrás, aunque matiza que le queda cuerda para rato. Y espera retirarse con algún entorchado más en la Lliga. Cree que sería lo más justo por los méritos realizados. Y tiene razón. Ha jugado cinco finales, lo cual es una proeza, pero se le queda corta la única victoria conseguida en la edición de 2014 junto a Fageca y Monrabal.

Pere Roc II tampoco necesita reivindicarse ni demostrar, pero continúa haciéndolo. En dos años ha explotado y está imparable. Su intención es llegar a ser el número uno, aunque paso a paso. Primero se propuso ganar la Copa y en junio de 2016 estaba alzando la Copa. El siguiente escalón era la Lliga, que había rozado con los dedos en la temporada anterior y que conquisto el año pasado. El domingo revalidaba el título. Solamente le queda el Individual y ya ha dado un aviso. El pasado mes de octubre disputó su primera final. Pagó la novatada contra el todopoderoso Soro III pero ya sabe qué se siente en la partida más emblemática y tomó nota de la experiencia.

Javi marca la pauta en la disciplina del aire y lo ha demostrado con una competición excelsa Pere Roc II ha explotado en los dos últimos años y está imparable. En cada partida demuestra su calidad

Jesús sí que ha dado un golpe sobre la mesa con la consecución de su tercer título. El de Silla estaba dolido porque en los últimos meses se le había obviado en los torneos cortos de más relumbrón. Otros medieros le habían pasado por la izquierda en el ranquin profesional. Estaba tocado en el amor propio y en el bolsillo, ya que las fichas se actualizan de acuerdo a los logros. A sus treinta y cinco años considera que puede mantenerse entre los mejores durante varias temporadas más. Físicamente está impecable, eso es incuestionable, y además se ha reinventado. Hace tiempo que dejó de ser un mitger exclusivo de garrote. Domina más la vaqueta y eso le permite dosificarse.

En cuanto a los debutantes en la final, Francés es una de las grandes esperanzas de la modalidad. Todos los habituales del trinquet le auguran un futuro repleto de éxitos, que más bien podría ser presente pese a contar solamente veintiuna primaveras. Es un pilotari que enamora porque recuerda a los clásicos, a los de golpes de bella factura y recursos infinitos. Derrocha calidad e inteligencia.

Carlos, por su parte, está más que consolidado, pero en la posición de punter. Al concluir la final se le insistía por la posibilidad de establecerse en el medio. En el día a día cada vez es más habitual esta situación. Falta que suceda en las competiciones oficiales y los trofeos. Y sucederá, como fue el caso de los mitgers de la actualidad. La incógnita es saber cuándo. Él no lo reclama a viva voz pero siempre responde que está preparado.

Y preparado está también Bueno para seguir gozando de oportunidades para jugar con la élite. El de Meliana no es un Tomás II o el propio Carlos, de disparo violento y quinze fácil. Pero tiene otras virtudes en lo personal y en lo colectivo es de los que hace equipo.

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