Ian y Ricardet cierran el círculo

Ricardet raspa ante la mirada de Ian y Canari durante la partida de ayer. / Funpival
Ricardet raspa ante la mirada de Ian y Canari durante la partida de ayer. / Funpival

Los potentes saques del resto y la batuta de Canari diluyen el gran inicio de Moltó, Tonet IV y Lorja en la final de Bellreguard Ganan su primera Lliga de raspall cinco años después de lograr la de tecnificación (25-5)

MOISÉS RODRÍGUEZ

bellreguard. Hace cinco años, dos veteranos como Punxa y Coeter II alzaron la Lliga de raspall. Antes de la gran partida se disputó otra de chavales. A modo de teloneros, dos muchachos de 17 y 18 años consiguieron el título del campeonato de tecnificación paralelo al torneo más prestigioso por equipos. Aquellas promesas eran Ian y Ricardet, el primero ya convertido en gran figura de la modalidad. El de Genovés logró ayer el título más importante de su incipiente carrera y sueña con convertirse en mitger de referencia. «Ian y yo no hemos jugado mucho juntos, pero no nos ha ido mal. Ojalá podamos repetirlo en el futuro», señaló sonriente tras la partida disputada en Bellreguard.

Ambos pilotaris cerraron el círculo. Como Canari. «Empiezo a ser de los más veteranos y no tenía la Lliga. ¡Ni siquiera había disputado una final!», indicó el mitger de Xeraco. «¡No, no! Ya lo hemos hablado. Está claro que vamos a preparar el Individual», comentó. Se refería a la tan recurrente broma: '¿Te ha destituido ya Moltó, o te ha ratificado?'. El resto de Barxeta, antes de retirarse al vestuario, ya comentó entre risas que mantiene al preparador que le ha guiado hasta la final de la Lliga y luego le ha impedido revalidar el título que en 2017 alzó junto a Brisca.

Moltó sonreía. Y cualquiera lo diría con el contundente resultado de la final de la Lliga: 25-5. «Se me ha escapado la partida, pero me siento feliz porque ya estoy jugando mejor. Me queda controlar algunas situaciones», afirmó. Lo cierto es que el resto de Barxeta, Tonet IV y Lorja empezaron de lujo. Se adjudicaron el primer juego en el dau y tuvieron 0-30 y -lo que es más importante-, 30 y val desde el resto. Ian, Canari y Ricardet padecieron.

El equipo de Moltó tuvo val para ponerse 10-0, pero la reacción del trío rojo fue letal

El número uno recibió un pelotazo en el antebrazo en uno de esos quinzes azules. Como hizo en La Llosa de Ranes en su momento crítico de la final del Individual, salió del trinquet unos segundos. Le dolía el golpe, pero más el hecho de no encontrar su juego. «Anoche estaba más nervioso», admitió. Ayer no pudo marcharse de caza con el padre de su novia porque la veda está cerrada. El paseo por el monte es uno de sus rituales en las horas previas a una gran cita. Tomarse un respiro a mitad de partida, también.

Si no había podido cumplir el primero, al menos probaría con el segundo. Sea un talismán o no, todo cambió cuando volvió a pisar las losas. Tres latigazos suyos pusieron el iguales a cinco. Cuando el equipo rojo pasó al resto, quien hizo de líder fue Canari. En ese instante, la partida era de poder a poder. «Las he parado hasta con la muñeca. Mira, aquí tengo la marca», comentó mostrando un hematoma en el antebrazo, como el de Ian. El mitger hizo de comandante. Tuvo detalles con Ricardet, como dejarle las pelotas paradas, para que el chico se creciera. Con Ian se limitó a hablarle, a mantenerle concentrado para que soltase sus letales pelotazos. Moltó tuvo val por última vez en la partida, pero el trío rojo sumó 10-5.

En el siguiente juego, se acabó la final. Ian se transformó en algo parecido a Hulk al hacer un quinze de saque directo. El chico tímido alzó los brazos y voceó. Lo celebró con Canari, el compañero que había estado dándole ánimos hasta entonces. «¡No veas la 'coca' que me ha pegado, como si me hubiera pasado un camión por encima!», indicó después el mitger de Xeraco.

La máquina estaba en marcha. La trampa perfecta para aniquilar a Moltó, Tonet IV y Lorja. «Uno solo no puede», admitirían después los tres integrantes del equipo azul. Desde el dau, los rojos fueron intratables. Los saques de Ian impedían a sus rivales atacar. El equipo de Senyera evitó que el mitger y el punter contrarios entrasen en juego. Y entonces el trío de Moltó se acabó diluyendo como un azucarillo.

Ian, Canari y Ricardet han completado una Lliga casi perfecta. «Yo voy a ganar todos los campeonatos. No me gusta sentirme favorito porque hay otros compañeros que juegan bien e igual el año que viene no tenemos tan buen equipo», indicó el resto de Senyera, de nuevo tímido. Tras la partida desaparece Hulk. Ya no es el depredador en que se ha convertido sobre las losas. «Ahora voy a por la Copa, que tampoco la tengo», deslizó casi en voz baja.

Nadie duda que Ian se va a centrar en ese campeonato. En el único oficial que le falta para completar un palmarés envidiable con sólo 22 años. Buena noticia para el raspall profesional. Ian se ha consolidado como número uno y Moltó se ha reconstruido para tratar de hacerle frente. «La clave ha sido que hemos empezado a jugar sin importarnos el resultado y a partir del segundo o tercer juego he fracasado como líder», indicó. Lo dice sin pesar, sin rastro de esa depresión que le colocó al borde de la retirada. Ian ha cerrado un círculo, pero Moltó quiere abrir una nueva etapa: «Hoy hemos pinchado, pero quedan años por delante».

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