UN CAFÉ EN PELAYO CON...

«Es positiva la inmersión de la mujer en la pilota, pero acaba de empezar»

Amparo Pascual, en la exposición de pelotas que hay en la galería de acceso a Pelayo. /Damián Torres
Amparo Pascual, en la exposición de pelotas que hay en la galería de acceso a Pelayo. / Damián Torres

Amparo Pascual. Artesana de pelotas de badana y de frontón: «Una pelota la puede crear cualquiera, pero una bien hecha, no. Me gusta la palabra artesana, cada persona tiene su instinto y su esencia» | «He vendido mayoritariamente a público masculino y me he sentido respetada. Lo del joc de cavallers es real»

Moisés Rodríguez Plaza
MOISÉS RODRÍGUEZ PLAZAValencia

Amparo Pacual nunca ha jugado a pilota, pero es una pieza clave en el deporte autóctono. Desde hace más de década y media, ella fabrica de manera artesanal 15 tipos de pelotas para distintas modalidades y niveles. Su actividad se centra en las de badana y las de frontón. "No me he planteado hacer de vaqueta porque hoy por hoy ya tengo suficiente faena. Además, requiere muchísima fuerza. Me gustaría hacer algún día una, aunque fuera para mí", comenta.

La pilota ha estado muy presente en su familia desde hace más de un siglo. "Mi abuelo jugaba a llargues y mi padre, también. Ahora la practican mis sobrinos", indica Amparo Pascual. Ella heredó el negocio en el que entró su progenitor 'gracias' a la crisis de la industria en el textil. "Se quedó sin trabajo, probó, y el mercado lo aceptó. Él las hacía y mi madre las cosía. Yo ayudaba. Las labores eran como una asignatura en el colegio hasta los 70 y siempre me ha gustado la aguja gracias a una maestra que tuve", precisa.

¿Quién es Amparo Pascual? La Pilota en casa

Su abuelo: Jugó a llargues a finales del siglo XIX y principios del XX

Miguel Pascual: Su padre, artesano de pilota desde 1982

Mila Pérez: Su madre, ayudaba a su padre en la fabricación

La labor de Amparo

Amplió la gama: Actualmente fabrica 15 tipos de pilota

20 minutos: Tarda en hacer las de badana, unos 45 las de frontón

Pilota a l'Escola: Está encantada de participar en este proyecto

A principio de este siglo, su padre le entregó las riendas del negocio. "Cuando mi padre quiso jubilarse me animó a que probara. 'No tienes que dejar de intentarlo por ser mujer. El mercado dirá'", recuerda Amparo: "Estuvo enseñándome hasta que despegué yo sola, y ya llevo más de 15 años. Él hacía seis o siete, yo amplié la gama de productos".

«Los artesanos somos individualistas, pero hemos de transmitir nuestros valores a otra gente»| «Pilota a l'Escola es vital. Debería ser obligatorio que los Ayuntamientos tuvieran un club para seguir la labor»

La artesana de Agullent desmitifica la idea de que cada fabricante tiene un secreto prácticamente inconfesable. "Al menos en la mía. En la de vaqueta, que es la reina y entran los adobos de la piel, ahí sí existen secretos. Una pelota la puede crear cualquiera, pero bien hecha, no. Influyen los materiales, y luego cada persona tiene su instinto y su esencia", comenta Amparo Pascual: "Cuando me preguntan a qué me dedico, digo que artesana de pilota. Me encanta la palabra artesana. Es arte porque las máquinas lo hacen todo igual, en los trabajos manuales influye el gusto y la dedicación".

Asegura que no ha tenido problema por su condición de mujer en un mundo que tradicionalmente ha sido de hombres. "En el trabajo, igual tienes dificultades por algo que requiere fuerza. Pero nosotras tenemos maña y al final las cosas acaban saliendo igual", desliza. "En cuanto a ser artesana, he vendido mayoritariamente a público masculino y me he sentido respetada. Siempre han sido correctos y nunca he escuchado una frase malsonante. Al contrario. ¿Lo de 'cavallers, va de bo'? Sí, reconozco que este es un joc de cavallers", comenta. Amparo Pascual afirma que la pilota está en un momento "muy bonito". Cita como pionera a Ana Belén Giner y remarca que a la mujer todavía le queda mucho camino por recorrer en el ámbito del deporte autóctono.

"Veo positiva la inmersión de la mujer en la pilota. Me encanta, pero comenzamos ahora y hay que hacer más", indica. "Esto no es más que el principio. Vamos a despegar. Podemos aportar lo mismo que el hombre o más", proclama Amparo Pascual. "En 2010 se aprobó que la selección fuera masculina y femenina, pero a día de hoy los holandeses van años luz por delante. Debemos llegar a la paridad en los cargos, a que se reconozca de igual manera a la mujer y al hombre pilotaris. La semana pasada, Victoria y Mar ganaron un torneo internacional de one wall y no salió en ningún sitio", lamenta la artesana, que apostilla a modo de ejemplo: "Siempre ha habido una frase que decía 'li pega menys que la meua germana'... Ahora ya no se repite tanto porque igual va la hermana de alguien y te gana".

Amparo tiene a su hija, María Martí, como cómplice en la reivindicación femenina en la pilota. "Ella es maestra, pero he intentado inculcarle esto. Puede saber tanto como yo. Está muy implicada y, cuando ya no esté yo, que decida si quiere continuar", desliza. Admite que la sabiduría de los artesanos se transmite de generación en generación y subraya lo complicado que sería crear un gremio. "Somos individualistas y hay poco corporativismo. Conservamos los secretos, pero me gustaría que si en el futuro los que estamos lo dejamos, que transmitamos nuestros valores. Por lo menos que haya un legado", comenta.

Cuando se le pregunta de qué trabajos está más orgullosa, afirma que siente gratitud por igual hacia todos los clientes. Sí admite su felicidad por fabricar pelotas para la Lliga de llargues y palma, y para Pilota a l'Escola, programa que califica como vital para la promoción del deporte autóctono: "Es fundamental y queda mucha faena por hacer. La Generalitat debería obligar a que cada Ayuntamiento tuviera un club, para que la labor del colegio siguiera fuera de las horas lectivas".

¿Qué se pide en el bar?

Cortado descafeinado. Está varios minutos sin tocarlo, centrada en la charla. Tras tomarlo, sigue enfrascada en la conversación.

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