Paco Brines 'Coeter II', pilotari

«Los pilotaris no somos profesionales, precisas otra 'faenita' para vivir»

Francisco Luis Brines 'Coeter II', en el palco de Pelayo. / Jesús Signes
Francisco Luis Brines 'Coeter II', en el palco de Pelayo. / Jesús Signes

«La Fundación debe hacer que este deporte se modernice. Estamos viviendo con cosas de hace 70 años, por ejemplo, los horarios»

Moisés Rodríguez Plaza
MOISÉS RODRÍGUEZ PLAZA

Francisco Luis Brines 'Coeter II' tiene 40 años y lleva 24 como pilotari profesional del raspall. Se crió a 50 metros del trinquet de Simat y su hermano fue también jugador: ganó el cuarto Individual, el de 1989. Ambos adoptaron el apodo de su apodo paterno como nombre deportivo. «La verdad es que no sé por qué fue. A él le llamaban el Coeter en el pueblo y no era coeter», comenta. Sí recuerda como si fuera ayer el día de su debut: el 23 de noviembre de 1993. «Entonces no había tecnificación. Paco Malonda nos llevaba a los chavales que destacábamos a Gandia los sábados por la mañana», recuerda. Hasta que un año después de los Juegos de Barcelona, en pleno invierno, Emilio Peris le dejó aún más helado al comunicarle de que, a sus 16 años, le iba a colocar en el cartel vespertino. «Su muerte me pegó fuerte. Ha sido mi padre en la pilota», subraya.

«Era un empresario y apretaba una barbaridad. Tenía un carácter fuerte, pero también te daba lo que hiciera falta», señala. De aquella tarde, recuerda que jugó de resto en la primera partida. «Hice un desastre y me llamó al cuarto que tenía en el trinquet. Me dijo: 'No te desenrolles, que vas a jugar la segunda delante, bajo la escala'. Hice un recital gracias a él», indica Coeter II. Aquella tarde, por obra del recientemente fallecido patriarca de El Zurdo, el raspall ganó uno de sus mitgers de referencia. «Si un día no estabas al nivel o no le tirabas, te llevaba al cuarto... ¡las escaleras te parecían más empinadas que nunca! Y si había alguna disputa entre un jugador y un postor, se los llevaba a los dos al despacho», señala.

Coeter II reivindica un homenaje «como toca» para Emilio Peris. «Sus trinquets han sido los mejores y los más honrados. Otros lo han conseguido, pero luego han caído. Pero los suyos se han mantenido. Ha tenido poder, pero se lo ha ganado. Mandaba, en su casa nunca ocurría nada raro. El raspall no sabe lo que le debe», sentencia.

«El raspall no sabe lo que le debe a Emilio Peris. Sus trinquets fueron los más honrados y los mejores»

También comenta el ultimátum lanzado por Moltó, quien asegura que se retirará si no recupera su nivel de juego en los próximos dos meses. «Eso nos ha pasado a todos los pilotaris, hemos tenido días buenos y malos. Waldo se ha ido a casa diciendo que no iba a jugar más», señala, escéptico. Eso sí, indica que alguien ha de abordar el asunto. «Tiene que haber personas que perciban el problema, lo cojan y le digan: 'Alfonso, tómate dos semanas'. La pilota no puede perder a Moltó en un mes. Las figuras salen cuando salen y cuesta mucho formarlas para permitirse algo así», subraya.

«¡Es que esto quema mucho! Ahora estoy bien, y en esos momentos disfrutas. Pero hay otros... yo creo que cuando acabe, que a mi edad puede ser en cualquier momento, no volveré a coger el coche para ir a un trinquet», desliza antes de matizar: «Igual cinco años después sí que voy a una partida». Coeter II lamenta la situación actual de la pilota: «Cuando yo empecé podías vivir de ella. Jugabas mucho y había buenas propinas. Hoy hay que cambiar muchas cosas que son de hace 70 años e impensables en otros deportes, como los horarios», indica. «¿Quién puede ir a un trinquet un lunes a las 5 de la tarde? ¿Los jubilados? No podemos depender de ellos, sino también de que vengan a vernos los niños, las mujeres, la gente joven...», detalla.

«Lo primero que tenemos que hacer es ser profesionales. Nos llenamos la boca con eso y no lo somos porque todo el mundo tiene su 'faenita'. De lo contrario, no puede vivir», asegura Coeter II. «¿Por qué antes funcionaba? El hombre se iba toda la tarde al trinquet y no pasaba nada, y había más dinero porque la gente cobraba en negro y ahora se hace todo en blanco. Hay que amoldarse porque todo ha cambiado menos nosotros», especifica.

Francisco Luis Brines relata a modo de anécdota cómo se hizo con el pub que regenta en Simat. «El año que gané el Individual fue el mejor para mí, pero la peor etapa de la pilota. Lo había ganado todo. Val net estaba fatal y no podían pagarme lo que me correspondía», indica. «Luego sí me lo pagaron, pero es entonces cuando me planteo que he de buscarme algo», comenta Coeter II.

El mitger se muestra escéptico con que la pilota pueda ser autosuficiente en dos o tres años, reto que se ha marcado la Fundación. «Pienso que la nueva gente que entre lo hará con nuevas ideas para que este deporte sea más moderno porque, de lo contrario, mejor dejarlo como está», reflexiona Coeter II, partidario de todo lo que sean cambios. «¿Torneos open? Sí, porque nunca se han hecho. Antes no había trofeos como ahora. Ya se ha visto que el día a día no funciona».

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