La pilota mira de reojo a las apuestas por internet

La pilota mira de reojo a las apuestas por internet

Considera que atraerían a pequeños postores y a los jóvenes

MOISÉS RODRÍGUEZ VALENCIA.

La pilota profesional ve en la obligación de tributar por les travesses una mirada hacia el futuro. Así se percibió, por ejemplo, el día de la presentación del organigrama de la Fundació. El presidente de la institución, Daniel Sanjuán, aludió a la reciente revisión de la Ley del Juego de la Comunitat, que databa de 1988, como uno de los ejemplos de modernidad en la pilota. El nuevo texto obliga a tributar, lo que podría entenderse como una pérdida de ingresos para los trinqueters, pero también abre una rendija para que la vaqueta entre en el mundo de las apuestas por internet.

Hay una corriente ya generalizada de que la postura tradicional está herida de muerte. De hecho, las grandes plazas, como Pelayo en escala i corda y Bellreguard en raspall, han implantado en los últimos meses medidas para fomentar la puntualidad en las partidas. Esto se ha impuesto sobre las apuestas, que desde tiempos ancestrales han marcado el momento del va de bo e incluso han motivado parones superiores a la media hora.

La travessa sigue viva, pero en el trinquet son conscientes de que en los próximos años habrá que buscar nuevas fuentes de ingresos. No hace daño, en general, que haya que tributar un 1,5% de lo que se genere en cada partida profesional. Por contra, la ley del juego especifica que las apuestas que se lleven a cabo a través de internet deberán realizarse con servidores en la Comunitat. Este detalle simplifica la idea de que la postura llegue a la red de redes.

En los últimos meses, varios actores del mundo de la vaqueta se han interesado por cuánto costaría desarrollar un soporte para apostar a través de internet. El razonamiento es claro: si esta actividad se puede realizar para partidos de fútbol de Tercera o torneos Future de tenis, ¿por qué no va a poder entrar la pilota en ese negocio?

Además, con la caída en picado de la postura tradicional, cada vez se ve con mejores ojos la entrada de apostantes de pequeñas cantidades. Hasta hace algunos años, realizar una travessa de menos de 50 euros era casi imposible. Ese listón se ha bajado hasta los 20. En las webs y aplicaciones de internet se puede apostar hasta 20 céntimos.

Pero es que parece que por ahí va el futuro. Se ha visto, por ejemplo, con la irrupción de las partidas de raspall femenino en los trinquets de referencia. Estos eventos atraen a público nuevo a la pilota, que quiere descubrir las apuestas, pero que está dispuesto a aportar cantidades pequeñas de dinero.

Y luego están los jóvenes, un público básico en las apuestas deportivas, pero siempre a través de internet. Esta tendencia ha perjudicado a otros juegos de azar tradicionales y de mayor ámbito de acción, como la quiniela. Otros, como las carreras de caballos o de galgos ya se han sumado al mercado telemático. La pilota parece destinada a seguir el ejemplo si en un futuro quiere mantener viva la travessa.

La apuesta por internet tiene también sus peligros. La ley del juego ya sale al paso de una lacra, los amaños, que han manchado otros deportes: «Quedan prohibidas aquellas conductas que tengan por finalidad alterar de manera deliberada y/o fraudulenta el resultado...».

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